Un pueblo espera siempre que su presidente esté a su servicio y que lo represente dignamente, aun cuando esté al borde del patíbulo. El ex presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, al parecer, ha olvidado este primer mandato constitucional: ¡Dignidad! ¡Dignidad! Toujours la dignité! Cansado de aguardar una ayuda de Estados Unidos que lo salvara de