Ecologismo de la justicia climática. Aporte al debate global encaminado a una transición energética justa

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 Las realidades regionales, máxime del Sur global, confrontan una acelerada necesidad de sobrevivencia, muy lejos de la calidad de vida tal y como se prevé en los eslóganes que pretenden una mayor apertura de los mercados. El intervencionismo extractivo, contaminación, despojo y muerte se registran cada vez más a menudo en todo el globo, con gran incidencia en América Latina y Caribe. 

Ese escenario se amalgama entre roles opuestos a la defensa de la vida, reluciendo un imperioso orden económico o blindaje al status quo bajo los dictámenes de la transición energética. Cuyas premisas provienen de los mismos invasores, saqueadores y contaminadores que entre generaciones industriales mantienen a muchos países en la pobreza, exclusión y una deuda externa.

En un movimiento contrario, este documento quiere proporcionar elementos que consideramos esenciales para un cambio de modelo económico y energético, y hacia una transición justa. Y para derribar la lógica capitalista del actual orden global y el complejo tecnológico autoritario que agrava los estados de derecho y las soberanías:
1. Transformación o reformas a la actual política climática y sistema de consumo de materia prima.
2. Autonomías compartidas entre los pueblos, regiones y mundo, viabilizando el sostenimiento de los ciclos de vida, manteniendo la composición socio cultural que actúe como barrera protectora de las soberanías.
3. Plataformas de educación y comunicación propias.

Colonialismo verde vs soberanía ecológica

Con la imposición de los Tratados de Libre Comercio TLC, los gobiernos firmantes enfatizaron en diluir la brecha de la desigualdad social con una dinámica comercial global que dice acrecentar el producto interno bruto PIB. Sin embargo, la corrupción y sus élites locales son las beneficiadas de tales convocatorias, al financiar campañas políticas electorales a cambio de que permitan a sus empresas participar del boom del extractivismo y de la rentabilidad en las bolsas de valores.

Los aduladores pronósticos de prosperidad, hicieron que muchas empresas amparadas por la institucionalidad estatal, operaran sin el debido proceso y el respeto a las leyes nacionales. Miles de concesiones (mineras, petroleras, otras) violan actualmente el Consentimiento Previo, Libre e informado, el Acuerdo de Escazú y otros instrumentos legales.

Citamos en este contexto, dos ejemplos: el Fallo que declara inconstitucional la Ley 406 de 20 de octubre de 2023 sobre el contrato-ley del Estado panameño con la empresa Minera Cobre Panamá (First Quantum Minerals); y la consulta popular sobre el Parque Nacional Yasuní en Ecuador, realizada el 20 de agosto de 2023. En esta última 59% de la ciudadanía ecuatoriana decidió democráticamente el cierre progresivo y ordenado de los 246 pozos petroleros existentes en el Bloque 43.

Ambos veredictos son vinculantes y construyen un debate actual que sitúa la voluntad popular por encima de los espacios de poder local, que actualmente están auspiciados por las transnacionales extractivas con la intención de dar apertura o continuidad a la explotación de bienes ecológicos soberanos de ambos países, protegidos por las leyes y siendo inadmisible que sean objeto de negocio o traspaso por el carácter constitucional que los ampara.

Ambas situaciones se repiten en diversos países bajo un patrón que vulnera los estados de derecho, las democracias y las soberanías. 

Un poder irracional fuera de la matriz legal

El intervencionismo extractivo en su modus operandi, su proceso de acumulación por desposesión, tiende a menoscabar la soberanía y bienes comunes en beneficio de los inversores, que exige de manera acelerada el propio sistema capitalista. Desarrollando nuevas tecnologías, e inteligencia de persuasión, que incluye estructuras y fuentes de ganancia que las legislaciones locales legitiman.

Estos territorios sacrificados, objeto de estudio de la Ecología Política en marcha, esbozan una ramificación de conflictos entre los defensores de las diversas soberanías de los pueblos versus la mercenaria extracción auspiciada por gobiernos y transnacionales aliados al Escudo de las Américas y otras iniciativas políticas hemisféricas asiáticas y europeas.

Sus portavoces, que en décadas pasadas promovieron una economía de libre mercado, configuran en sus círculos elitistas una nueva estrategia de acaparamiento global para garantizar lo que llaman la sostenibilidad energética basada en una transición de carbono supuestamente responsable.

Mercados de carbono y falsas soluciones climáticas

Esta paradoja propia del sistema, también la venimos descifrando y desconfigurando en diferentes mapeos y denuncias sobre las falsas soluciones al cambio climático, que profundiza la problemática sobre las opciones y decisiones del futuro del planeta, junto a la desigual convivencia humana. Acrecentando la brecha de la deuda ecológica, como también el nulo compromiso de los países contaminantes en la reparación de las zonas más arrasadas por los efectos del trastorno climático.

Esta estructura económica que surge bajo la premisa climática se compone del llamado mercado de carbono, que promueve una dinámica financiera entre trasnacionales emisoras de dióxido de carbono y gobiernos, que justifica la continuidad del mercado extractivo y contaminante (petróleo, minería, etc.), a través de la implementación de instrumentos como certificados o bonos de carbono. Una modalidad que, en la jerga popular, se ha convertido en otro eslabón de la cadena de insustentabilidad del capitalismo: el negocio del clima.

Esta  dinámica economicista, genera los proyectos de carbono cuya funcionalidad, una vez emitida por medio de una certificación o permiso de emisión de carbono (bonos de carbono), permite a las transnacionales seguir operando bajo la supuesta neutralización de sus emisiones, gracias a diferentes modalidades como la compensación por emisiones de carbono y  también la compensación por pérdida de biodiversidad.

Colonialismo verde

Es decir, que los proyectos de carbono representan un valor financiero para la inversión de la transnacional emisora, sirviendo de marco legal al mercado de carbono para imponer proyectos de acaparamiento territorial y ecosistemas. 

Ejemplo de esto son los proyectos de protección de manglares o humedales, plantaciones de nuevos bosques o la implementación del programa Reducción de Emisiones de la Deforestación y la Degradación de los Bosques (REDD+), el Fondo para el Financiamiento de los Bosques Tropicales (TFFF), Biocarbón y también los proyectos de hidrógeno verde, entre otros. 

Todo un colonialismo verde que busca controlar territorios, expulsar a comunidades y extraer recursos en nombre de la “protección de la naturaleza”.

Se intenta normalizar la irracionalidad de los mercados de carbono, justificándolos por medio del maquillaje verde o greenwashing. Amenizada con organismos internacionales de estandarización o normalización regulan los distintos mercados de carbono, con estrategias y metodologías perversas y difíciles de descifrar en los países del sur y por quienes están afectados o son víctimas del cambio climático. Su imposición es antidemocrática y no cumplen el debido proceso legal y escrutinio público de los pueblos soberanos.

Narrativas recicladas y no inteligentes. Las casualidades de las Big Tech

Ante el colapso del sistema-mundo junto a la asunción de regímenes extremistas de derecha, la clase dominante se alinea en buena parte con el discurso trumpista. La agresión, la violencia, y el vasallaje político se intensifica entre personalidades mediocres y las dudas sobre la salud mental de algunas de ellas.

El poder de la comunicación digital, es un complemento perfecto para propagar las premisas de este estrés global actual, que apuesta por el control. Y nos desconcierta hacia estados parias y negacionistas, contra una civilización que busca otros modelos de vida.

Con los actuales gobernantes, todo el procedimiento para definir una nueva sociedad justa es un espejismo. La tecnología deja un sinsabor progresista, que busca justificar la explotación de minerales raros o para las transiciones de manera dictatorial hacia una visión homogeneizada del mundo que desclasifica a una buena parte de la especie humana. El tipo de desarrollo propuesto ya ha colapsado, porque su naturaleza misma es destructiva.

La visualización y debate sobre el ecologismo en tiempos de conflictos extractivos, se asienta en el plano geopolítico sobre el dominio de las soberanías. 

En este marco del poder y dominio mediático, surgen las Big Tech como blindaje a las ideas proporcionadas por las elites industriales y de poder estatal. Suplantando el periodismo crítico y los medios tradicionales libres por los softwares de algoritmos que distorsionan la realidad, amplifican los contenidos de odio, sistematizan estructuras de bots imponiendo falsas narrativas que se hacen tendencia entre la ciudadanía que en su mayoría asimila rápido y con poco criterio, al no tener acceso a  fuentes de información verificables. 

En el contexto panameño, una investigación periodística denominada Taladores Digitales puso al descubierto la ofensiva mediática en el debate por la apertura de la mina Cobre Panamá. Investigaron más de 100 cuentas de redes sociales que promocionan la reapertura de la mina, utilizando perfiles falsos y páginas que simulan ser medios de comunicación y con la utilización de empleados de la corporación minera. Una estrategia comunicacional de hostigamiento, ideología de odio, calificativos y desinformación que se ejecuta de manera simultánea hacia ciudadanía, organizaciones civiles y medios de información independientes. La inversión en esa campaña en Meta habría sido de casi 60 mil dólares, de acuerdo a la organización investigativa.

Está práctica tecnológica sustentada en estados fallidos constituye una práctica  peligrosa al imponerse como un status quo que despega a todo el pueblo de su memoria, verdad y justicia, así como de su libre destino.

El orden económico global se auto recicla y se acompaña de un nuevo orden comunicacional, subordinando culturas y estigmatizando a todo ciudadano que difiere de dictámenes piramidales. Con la carrera y negocio armamentista que crece con la militarización de los territorios, la criminalización de afectados por el modelo extractivista que representan una amenaza para el negocio de los grupos económicos toma aún más fuerza. Elites de poder, con el beneplácito del poder estatal, llegan a acusar aún por encima a movimientos por la justicia socioambiental de ser patrocinados por el narcotráfico.

Todo bajo la corrupción y la impunidad de los responsables ejecutores en operaciones militares. Los derechos ciudadanos a la libre expresión y protesta quedan desestimados. Desconociendo también a los organismos internacionales que velan por los derechos humanos en la región y las medidas cautelares que puedan dictar.

Transición energética basada en principios humanos de los pueblos

En abril de 2026, Santa Marta, Colombia fue la sede de la Primera Conferencia sobre la Transición Más Allá de los Combustibles Fósiles. Una convocatoria auspiciada por el gobierno de Colombia y los Países Bajos que registró a más de  57 países y más de 1 mil actores claves para avanzar en los compromisos globales asumidos en el marco del Acuerdo de París. Durante cinco días, países y representantes de 14 capítulos de actores interesados crearon un espacio seguro de diálogo sobre cómo avanzar hacia una transición justa, ordenada y equitativa para dejar atrás los combustibles fósiles según el informe ejecutivo de la Primera Conferencia sobre la Transición Más Allá de los Combustibles Fósiles. 

Días antes a la conferencia internacional se realizó la Cumbre de los Pueblos más allá de los Combustibles Fósiles que acogió a representantes de pueblos originarios, afros, sectores rurales del campo y mar afectados y preocupados por el cambio climático, ecologistas, defensores, organizaciones sociales y ciudadanos, cuya hoja de ruta fue consensuar políticas de reducción de la dependencia del petróleo, el gas y el carbón, y una estrategia inclusiva de posicionamientos y alternativas para una transición justa. Un complejo debate colectivo e inédito, ante los pocos avances de las reuniones regionales y cumbres climáticas, que más allá de una utopía siembra la esperanza de refundar los modelos de producción bajo principios ecológicos y humanos a largo plazo.

Los movimientos por la justicia climática están trabajando en estas y otras reuniones, como la última reunión alternativa a la cumbre climática COP 30, de Belém do Pará, Brasil, para reconfigurar el sujeto colectivo ante los desafíos globales, más allá de la cuestión climática, frente a la extrema derecha, genocidios, racismo y  nuevo orden económico global que acecha el futuro de la humanidad.
Un reto que requiere principios, compromisos y actitud para superar la deficiencia que ha tenido el movimiento social y ambiental. Reestructurando su dinámica de incidencia, incluyendo una nueva visión de mundo sin perder sus raíces y legado ancestral. Incorporando otras formas de interacción pedagógica entre generaciones por medios de las escuelas de formación popular ecológica. La educación popular no representa una educación convencional sino una herramienta transformadora ante la cultura de dominio tecnológico y de la élite global.

El tipo de transición que proponemos se viabiliza entre la diversidad de pensamientos y posicionamientos de las colectividades que acuden a estos debates globales. Allí se producen puntos de encuentro mientras se evita la homogeneización de las propuestas que llegan desde los trabajos de base de organizaciones y colectivos, con principios honestos de sectores civiles comprometidos realmente con el propósito de la transformación de la actual estructura económica colapsada.
Lo realmente valioso son los intereses fundamentados en la experiencia comunitaria. Que junto al pensamiento crítico e intelectual se vuelve fuerte y esperanzador.

Se comparte un gran conglomerado de propuestas, alternativas y estrategias para garantizar una transición o transformación hacia otras formas de vida.

Escuche el podcast: Primera Conferencia sobre la Transición Más Allá de los Combustibles Fósiles. Santa Marta, Colombia 2026. Participan:

Karen Ardiles. Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA) Chile
Sacni Acosta. Organización Deuda x el Clima (Debt for Climate) México
Olmedo Carrasquilla Aguila. Colectivo Voces Ecológica COVEC / Salva la Selva

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Por tanto, algunas herramientas y posiciones para superar la actual crisis y posibilitar un cambio del modelo socioeconómico o una transición energética sin fósiles, global justa, consensuada, estratégica y efectiva pueden ser:

  1. Una transición energética sobre la actual crisis, debe tener un carácter reparador sobre los efectos negativos al planeta que han generado las grandes corporaciones contaminantes y la inacción de los gobiernos. 
  2. Los países del sur deben quedar libres de deudas financieras. La cooperación internacional a países en desarrollo y afectados por el cambio climático no pueden ser objeto ni de canjes económicos ni subordinados a regímenes económicos y políticos antidemocráticos. El compromiso hacia los países del sur debe darse bajo el principio de la solidaridad. Esto se logra a través de programas de educación e intercambio de tecnologías apropiadas y de bajo impacto.
  3. Se deben rechazar las falsas soluciones climáticas como el uso de energías “limpias” de forma especulativa, los biocombustibles basados en monocultivos industriales de aceite de palma, soja o caña de azúcar, el acaparamiento territorial para proyectos especulativos financieros con la energía solar y eólica. Entre otros negocios de soluciones basados en la naturaleza, y financiarización por las corporaciones con el auspicio de los gobiernos. También como el uso de tecnologías desapropiadas para contrarrestar el calentamiento global como es la geoingeniería y otras intervenciones tecnocráticas.
  4. La diversificación de las economías garantiza tanto la sostenibilidad de los pueblos con trabajos dignos y calidad de vida (bienes comunes), como el acceso en la participación y decisión en la producción de energía renovable real.
  5. Un futuro sin combustibles fósiles, se construye de manera paulatina a través de acuerdos vinculantes, tratados o tribunales de justicia climática. Lo cual debe incluir justicia y reparaciones a los pueblos y territorios sacrificados por la explotación de petróleo, carbón, gas y minerales. Además de instrumentos legales como moratorias ante el otorgamiento de territorios a trasnacionales para la extracción y explotación de bienes ecológicos. 
  6. Una democracia energética en el marco de la transición estructural incluye responsablemente que los pueblos tengan derecho a la energía no como política de auxilio o remesas sino un acceso y decisión que procure una plena soberanía energética sin emular la matriz energética estatal-empresarial.
  7. Desaprobamos, rechazamos y exigimos la expulsión del Sistema de Disputa entre Inversor y Estado (ISDS, por sus siglas en inglés) porque es un instrumento que subordina a los países en favor de las transnacionales.
  8. En aquéllos casos en los que no se haya producido, es necesaria una reforma agraria de carácter popular y solidaria, que promueva reales modelos de vida a través de la agroecología, economía popular solidaria, del fomento del turismo ecológico responsable y sobre todo el respeto y reconociendo a la sabiduría ancestral, la diversidad de culturas y cosmovisiones de los pueblos.
  9. Abogamos por una justicia climática fuera del lobby industrial que con su seudo crecimiento verde y greenwashing mantiene la dependencia de una cultura consumista y nula responsabilidad con la reversión por los daños y la contaminación. 
  10. Igual rechazamos la narrativa minera como la falsa transición verde de justificar la explotación de territorios para el uso de minerales como el litio, cobalto, níquel, cobre y tierras raras para mal visionada transición energética que beneficia más a la industria militar, tecnológica e inteligente. Así como la obstrucción climática promovido por sectores conservadores e industriales que entorpecen la lucha climática.
En este contexto, el debate global debe procurar permanentemente a través de un eje de gobernanza mutua acoger todas las ramificaciones de la vida pública que requiere desde un panel científico, agricultores, pueblos originarios, comunicadores, feministas, economistas, educadores, defensores populares, entre otros que oriente legítimamente el proceso global para una una transición justa y real. 

Apelamos a garantizar una incidencia directa entre las partes en la matriz de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) evitando duplicar los esfuerzos internacionales con otras iniciativas similares sin soslayar los encuentros, reuniones y foros que complementan los esfuerzos hacia una transición energética. Igual posicionamiento debe hacerse en igualdad de condiciones, ya que, a pesar de sus realidades climáticas, muchos de los países no tienen influencia en la toma de decisiones y acciones conjuntas.

La próxima y segunda Conferencia sobre la Transición Más Allá de los Combustibles Fósiles, a realizarse en Tuvalu e Irlanda en  2027, debe procurar descarbonizar la retórica de los lobistas de las corporaciones del petróleo y de los promotores de las falsas soluciones al cambio climático. Apelando a la integridad, a la solidaridad, transparencia y al respeto mutuo entre los actores involucrados en los debates globales sobre el clima. En especial a los pueblos originarios, tal como lo describe la Corte Interamericana de Derechos Humanos CIDH, al reafirmar la importancia de los pueblos indígenas y sus territorios para la conservación del ambiente ante la emergencia climática.

Nuestro aporte no constituye una mirada unilateral dentro del podio global. Por el contrario, es el resultado del tejido popular. Nuestro caminar ayuda a la colectividad a debatir, posicionar y transformar el desigual modelo desarrollo, es decir hacia una Transición Energética Justa y Solidaria.

En las últimas décadas, hemos compartido diversas publicaciones sobre los efectos negativos del cambio climático, que incluyen alertas, posicionamientos y propuestas a partir de las colectividades con sus enfoques sectoriales de base. Las mismas han sido el resultado del Diálogo de Saberes, de simposios academicistas hasta de los debates de cumbres oficialistas y alternativas promovidas por los pueblos. Esta es una más.

Por: Olmedo Carrasquilla Aguila. Colectivo Voces Ecológicas COVEC / Salva la Selva

Abya Yala, agosto 2026.

Imágenes de la Primera Conferencia sobre la Transición Más Allá de los Combustibles Fósiles. Santa Marta, Colombia 2026. Por: Olmedo Carrasquilla Aguila

Last modified: 09/08/2026

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