Del 16 al 20 de marzo de 2026, la ciudad de Heredia, Costa Rica, fue sede del Encuentro Regional de Intercambio de Experiencias sobre Educación Ambiental y el Acuerdo de Escazú, un espacio clave organizado por la COREDAM y el FES, para reflexionar sobre los desafíos actuales de la democracia ambiental.
Uno de los ejes centrales del encuentro fue el análisis del estado de la democracia ambiental en la región. Las discusiones evidenciaron tanto avances como retrocesos en distintos países, destacando que el debilitamiento de las instituciones democráticas tiene un impacto directo en la protección del medio ambiente y en la garantía de derechos fundamentales.
En este contexto, se subrayó que los conflictos geopolíticos internacionales están afectando la cooperación ambiental global, debilitando los acuerdos climáticos y dificultando la implementación de acciones conjuntas frente a la crisis ecológica. A nivel global, se reiteró la preocupación por la llamada “triple crisis planetaria” cambio climático, pérdida de biodiversidad y contaminación considerada una de las mayores amenazas para la humanidad.
Las intervenciones de especialistas internacionales reforzaron la estrecha relación entre derechos humanos y ambiente, señalando que no es posible abordar la crisis ambiental sin un enfoque basado en derechos. Actividades como el extractivismo y la deforestación son identificadas como prácticas que vulneran derechos fundamentales, profundizan las desigualdades sociales y generan desplazamientos forzados por causas climáticas y modelos de desarrollo.
Otro de los temas más preocupantes abordados fue el deterioro del espacio cívico en la región y el mundo. Se presentaron datos que evidencian un retroceso en las libertades cívicas en al menos 15 países, con tendencias alarmantes como el aumento de ataques a periodistas, la intimidación a personas defensoras de derechos humanos, detenciones arbitrarias, uso excesivo de la fuerza y asesinatos de líderes sociales. Este panorama refuerza la urgencia de garantizar espacios seguros para la participación ciudadana, tanto en entornos físicos como digitales, frente a amenazas como el espionaje y los ciberataques.
En relación con el Acuerdo de Escazú, representantes del público destacaron avances importantes, especialmente en materia de acceso a la información y protección de personas defensoras del ambiente. Sin embargo, también se reconoció que el acceso a la justicia sigue siendo uno de los principales desafíos para la implementación efectiva del tratado, que actualmente cuenta con 19 Estados parte.
Escuche declaraciones de Milena Umaña, integrante del Colectivo Voces Ecológicas (COVEC):
Finalmente, el encuentro reafirmó el papel estratégico de la educación ambiental como motor de transformación social, destacando enfoques integrales que combinan dimensiones sociales, económicas y participativas, así como sus pilares fundamentales: conciencia, conocimiento, actitudes, aptitudes, evaluación y participación. Entre las iniciativas más relevantes se mencionaron programas educativos, talleres comunitarios, cursos especializados con becas y el desarrollo de indicadores para medir el impacto de la educación ambiental.
El Encuentro Regional dejó claro que la defensa del medio ambiente y los derechos humanos son luchas inseparables. En un contexto de crisis climática y debilitamiento democrático, fortalecer instrumentos como el Acuerdo de Escazú y promover la educación ambiental son tareas urgentes.
Más allá de su ratificación formal, el llamado es a integrar sus principios en la vida cotidiana, las políticas públicas y las acciones colectivas, para construir sociedades más justas, sostenibles y resilientes.
Por: Milena Umaña. Radio Temblor Internacional.



Last modified: 02/04/2026
