Panamá

Panamá: Jornada Mundial de la Juventud entre cortinas y silencios

Las palabras del Papa Francisco al dirigirse a altos funcionarios del Gobierno durante la reciente jornada mundial de la juventud realizada en territorio panameño, parecía una respuesta a la realidad galopante.

Del 22 al 28 de enero de 2019, la Jornada Mundial de la Juventud, con la presencia de cientos de miles de personas que representaron a 150 países, hizo percibir en la población panameña, distintas manifestaciones.

Para comprender la magnitud de la división de puntos de vista, basta citar el contexto en que se da dicho evento internacional. Para empezar, el Gobierno central ha destinado poco más de 50 millones de dólares para dicha cita, en contrariedad con el mensaje de austeridad que ha caracterizado al Pontífice en su visita. Tal parece que existía una disparidad en el mensaje de ambas partes.

Y es que Panamá no ha estado en su mejor momento socio-político, dejando en pausa la solicitud de aumento de salario a los jubilados, un diálogo que ponga fin al conflicto con los productores que reclaman los excesos en la importación de alimentos, y un informe que aclare el mal manejo que tienen las autoridades deportivas y donde se han dejado al descubierto beneficios a diputados, aunado a la mala gestión de la autoridad de ambiente.

Dichas situaciones pasaron desapercibidas en el foco de la opinión pública, dado que el país vivió una semana donde permaneció cerrada a la circulación en importantes vías. Además, el Gobierno ordenó el cierre de oficinas públicas por algunos días; algunos negocios cerraron sus puertas y los medios de comunicación comercial se unieron en una sola señal nacional informativa.

Otro hecho de importancia fue que jóvenes de diversas corrientes ideológicas y religiosas participaron del Foro JMJ Afrodescendiente, donde el tema central ha sido la identidad étnica y cultural. En dicho foro surgió una proclama que denuncia la condición de los jóvenes afrodescendientes en el área de salud, educación, trabajo, justicia y reconocimiento, y entre las propuestas se planteó la necesidad de retomar la etnoeducación, promover una justicia equitativa “sin distinción étnica y de género.

Sin lugar a dudas, la atención de medios internacionales presentes, estuvo centrada en la situación política de Venezuela, donde el papa Francisco pidió que se ‘busque una solución justa y pacífica para superar la crisis, respetando los derechos humanos y deseando el bien de todos los habitantes del país’. También lamentó el atentado en Colombia, y en el tema de la migración, el Sumo Pontífice pidió al mundo no estigmatizar a los migrantes y pidió ‘no caer en la absurda e irresponsable condena de identificar a los migrantes como portadores de males sociales’. Otro de los puntos mencionados fue la encíclica Laudato Si, referente al medio ambiente, y qué decir de la opinión en torno a la educación sexual en los colegios como una vía sana, siempre y cuando sea llevada con seriedad. Todos estos tópicos están generando aún reflexión, momentos en que la región vive tiempos convulsos.

Texto, foto y audio de Sharon Pringle Félix

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