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Marta Matamoros, una mujer a carta cabal

Como “recordadora profesional” que soy, quiero escribir hoy 17 de febrero, acerca de una gran mujer panameña, sindicalista, dirigente de izquierda y comunista, quien hubiese cumplido un día como hoy 108 años, Marta Matamoros, la cual confieso es una de mis favoritas. Nació en un hogar humilde, sus padres eran ticos. Sin poder terminar la secundaria, pronto aprendió el oficio primero de zapatera y luego de costurera donde experimentó en carne propia las penurias, humillaciones y pésimas condiciones laborales de la clase trabajadora, sobretodo de las mujeres. Veamos lo que relata al respecto en una entrevista que le concede al Prof. Raúl Leis, que salió publicado en el Panamá América (4/1/06): “Yo no tuve hijos, no tengo hijos, pero siempre he considerado mucho a la mujer que es madre. En la fábrica yo veía la fatiga de las mujeres encintas. Las mujeres trabajaban hasta el último día, y salían de ahí para dar a luz, y muchas perdían el trabajo después. Las mujeres estaban a expensas de la voluntad empresarial. En 1940 también había un montón de pequeños tallercitos en cuartitos así, donde metían a las obreras y las explotaban horriblemente, 4 ó 5 obreras en un cuartito haciendo ropa de trabajo por “Salsipuedes”, tenías que coser una docena de pantalones por un dólar. ¡Una explotación tremenda!”. Al ver esto decide afiliarse al sindicato de sastres y similares de Panamá en 1945, contaba con 34 años, donde llegó a ocupar la secretaría de finanzas. Al año siguiente el sindicato decide irse a una huelga que duro 38 días en búsqueda de mejores condiciones laborales, aumento de salarios (las mujeres ganaban semanalmente entre 5 y 7 dólares, en una jornada de 12 a 13 horas) y un mejor trato por parte de la patronal. En 1946 el sindicato a través de ella principalmente, junto a [email protected] compañ[email protected] presentaron el anteproyecto de ley donde la mujer trabajadora se pudiese retirar del trabajo seis semanas antes del parto y ocho semanas después con salario y descanso remunerado. El mismo fue aprobado, gracias al apoyo de las diputadas Esther Neira y Gumersinda Páez. Y al paso del tiempo, también luchó para que se aprobara el fuero maternal. Veamos lo que dice al respecto en la citada entrevista: “Así pues, que en 1946 se movilizan miles de obreras para respaldar la ley de protección de la maternidad de la mujer trabajadora que quedó aprobada en la Constitución de 1946. ¡Eso fue muy importante! En la comisión de estudio del anteproyecto estaban presentes tres representantes sindicales. Encabecé la lucha de presentar el anteproyecto de protección de la maternidad obrera. Que se diera seis semanas antes del parto y ocho semanas después con salario y descanso remunerado. Con ayuda de otras compañeras -y compañeros, naturalmente- hicimos el anteproyecto y se consiguieron miles de firmas. Cada mujer se interesó por recoger firmas de otras mujeres, obreras, ama de casa.
Hicimos una gran manifestación en que salieron, entre otros, nuestro sindicato de confección de ropa (también recuerdo a los moradores de Panamá Viejo que luchaban además por la tierra para sus casas), a presentar nuestro anteproyecto a la Asamblea Nacional. Las diputadas Ester de Calvo y Gumercinda Páez recibieron nuestra demanda y la presentaron, y nosotros nos quedamos haciendo barra.. ¡y la ganamos!
¡Los patrones se opusieron! ¡Y se volvió tremendo aquello!
Cuando se dieron cuenta de lo que se había aprobado, se rebelaron y se armó la persecución contra las mujeres que salían encinta; andaban los patronos husmeando a ver quién salía encinta para despedirla, pero los sindicatos presentaban la lucha para reintegrarlas. ¡Fue una batalla tremenda! Los patronos ultrajaban a los obreros y les decían groserías, como por ejemplo: “que si querían que les pagaran los hijos”, y cosas por el estilo.
Fue un período de lucha, de gran lucha. Cuando la mujer regresaba al trabajo después de las 14 semanas, los patronos les decían: “No hay trabajo, estamos en reducción de personal”. Era como un castigo, una represalia por haber salido a tener un hijo. Nuestro sindicato -digo nuestro, aunque ya estoy jubilada, porque me siento parte de él- tuvo que luchar arduamente para reintegrar a las despedidas. Eso nos llevó a pedir un año de fuero de maternidad. Cuando vino la Constitución de 1972, sobre la base de la experiencia anterior, llamamos a las mujeres e hicimos un anteproyecto. Fue otro triunfo de nuestro gremio, ya llamándose Sindicato Nacional de la Industria de Confección de Ropa (pues tuvimos que cambiarle de nombre al cumplir 25 años).
¡Qué lejos quedaba el Sindicato de Sastres con 95 mujeres y 5 sastres! En 1968 éramos 300 miembros los del gremio, y cuando el General Torrijos en 1970 dio garantías a los sindicatos, después del Golpe, la gente se puso alegre y faltaban menos para inscribir los afiliados que llegaron a ¡tres mil!, siempre menos hombre y más mujeres.
El caso fue que cuando vino la Constitución de 1972, metimos la reivindicación del fuero de maternidad por un año, según el cual no se puede botar a ninguna mujer después del parto hasta después de un año. Ese fue otro triunfo nuestro, y otra rabieta para los patronos. Tanto es así, que en una reunión con el General Torrijos y los ministros, a donde se nos llamó a exponer nuestra propuesta de fuero, yo hablé de esto y uno de los altos funcionarios dijo:
– “Bueno, la señora Matamoros lo que quiere es que no botemos nunca a ninguna obrera. ¡Porque cada año tienen un hijo!”
Claro, todo irónico, pero.. ¡ahí está la ley! Le dije: – “Yo no tuve hijos”.
Pero me cabe la satisfacción que fui la que propuse eso, ese fue mi afán y lo conseguimos, y es un triunfo que pocos países tienen.. así que hemos ganado eso”.
También luchó por la soberanía en la antigua zona del canal, participó en las protestas contra el convenio Filós-Hines (1947), en la jornada del 9 de enero de 1964, entre otras. En 1952, durante la “cacería de brujas” que se desató bajo el gobierno de Remón Cantera, la encarcelaron 99 días sin derecho a visitas de ningún tipo, en la cárcel Modelo, pasando 14 días en la temida celda “La Macarela”, usada para castigos y torturas. Ella en respuesta se fue a huelga de hambre. Su único delito había sido el apoyo decidido como Secretaria General de la Federación Sindical de Trabajadores (hoy Central Nacional de Trabajadores de Panamá), había dado ocupando este cargo, a la huelga de choferes de buses de Río Abajo, quienes demandaban pago de seguro social y un salario fijo. Gracias a las protestas de las otras reclusas, quien al enterarse de quien se trataba, protestaron indignadas dejando las plumas abiertas y dando gritos, lo que permitió que la sacaran de la celda arriba mencionada. En 1959 participó en la marcha del hambre y la desesperación de Colón. Además se solidarizó con los trabajadores de la Chiriquí Land Co. Otro anécdota interesante lo relata la socióloga Jacqueline Candanedo, en una entrevista concedida a la periodista Mónica Guardia para el periódico La Estrella de Panamá (16/4/16), al decir que la CIA inclusive había tratado de “comprarla” para que fuera delatora de todas las actividades que realizaban, algo a lo que tajantemente Marta rechazó porque jamás iba a traicionar sus principios, a su gente, a su clase.
Fue miembro del Buró político del Partido Comunista de Panamá (Partido del Pueblo), representó a Panamá en múltiples conferencias, seminarios y congresos sindicales a nivel internacional y local. Murió el 28 de diciembre de 2005. El Gobierno de Panamá, a través de Decreto Ejecutivo No. 81 del 18 de mayo de 2006 creó la condecoración nacional de la Orden que lleva su nombre.
Marta Matamoros, las mujeres trabajadoras estamos en deuda contigo y que más para saldar esa cuenta que seguir tus pasos aguerridos, tus batallas sin titubear. Eres una mujer a carta cabal!
Te admiro infinitamente!
Autora: DaniaBetzy Batista Guevara
Foto tomada de la página web de la CNTP

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