Panamá

TABASARÁ: una historia excluida del saber panameño…

Eran las 12 medio día cuando iniciamos de tantos un recorrido por las faldas del cerro viejo en dirección a la comunidad de Kiad, y que como bitácora nuestro objetivo era el campamento de resistencia Ngäbé. Es decir, que nuestro caminar lo convivimos con la naturaleza, al cual todos conocen como madre tierra y madre agua, ya que estas cordillera mesoamericanas constituyen un patrimonio de la vida humana y ambiental.

Acompañados de dos niños, de apellido Miranda, selectos responsables de la travesía, fueron exponiendo sus dotes de guía turísticos, ramificando la diversidad de arboles, plantas e insectos que podíamos observar. Y a su vez aprovechando una que otra toma fotográfica para llevar como recuerdo cuando la represa inunde esos lares.

Pero al horizonte, herida y carbonizada, avistamos hectáreas de bosques que traga sin cesar la maquinaria de la empresa hidroeléctrica, sin importar el grado de riqueza que constituye para nuestro vivir pese a que lejos tenemos nuestro hogar. Pero que forma parte de esa estructura de aire puro y vital liquido para nuestro organismo.

Quisas para algunas esta puede ser otra historia más, para mi no, menos para los que conjugan su cultura y soberanía alimentaria junto al río Tabasará. A diario escuchamos la radio u otro medio mencionar la lucha indígena. Pero es que la magia de la tecnología comunicativa, no contiene uno de los elementos brillantes de la humanidad, que es los sentidos, la cual nos ayudan ha asimilar los colores, sabores y la diversidad que esta región de nuestro país posee.

Aun con destreza, garantizando nuestro caminar bajo el sol ardiente, llegamos a la fortaleza de los valientes hombres y mujeres, que defienden la razón de su existencia y filosofía de la vida junto al río.

En su lenguaje preciso, sin vaciar y gallardía, una cordial bienvenida recibí, pues un reencuentro con aquellos que junto combatimos en el cruce de San Félix contra la minería,. Que alegría,, y sonrisa indefinida que nos alentó a unir esfuerzos e ideas para fortalecer una lucha como la historia de otros pueblos.

Un café, platica y constante vigilia, es la dinámica diaria que nos pone a descifrar los informes y avisos que de una radio o teléfono móvil sale hasta la mesa de decisiones. Pues es una especie de estrategia como la que vimos en la película Avatar, que nos identificamos con las causas sociales indígenas.

Con el pasar de las horas, y aun sin comprender por que el hombre depreda nuestra matria, nos llego la ligera brisa que anuncia el adiós de la tardecita amarilla. Así es, nos preparamos para convivir con la noche estrellada y los cantos de incestos, que adornaban las diminutas luces andantes por las riberas del río Tabasará.

Esta vez y luego de los informes del día, nos varamos para hacer la oración a Mama Tata, suprema divina de los Ngäbés Büglés. Que junto a la oración cristiana, nos encomendamos a la gracia y el perdón…

Luego de la señal de la cruz, nos organizamos para soñar junto al río y brisa fría, los cuentos nocturnos de abuelos que permanecen en el campamento de resistencia. Que tomando pasajes de los ancestros, misterios y delirios, alimentaban las horas para despertar y venerar la llegada de otro día.

Esta ligera historia, no es como otra, ni es un referente pobre para la caridad y lastima a las campiñas de Panamá. Sino es la vivencia que enriquece a la humanidad, y que a su vez constituye una fortaleza cultural a lo que el libre mercado quiere arrasar.

Y es por eso que te invito para que tu, que eres mi hermano, te solidarices y movilices, por que nuestra soberanía ecológica la quieren destruir.

OCII

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