En las próximas semanas, la Asamblea Nacional deberá elegir al nuevo Defensor o Defensora del Pueblo de Panamá, una decisión clave para el fortalecimiento de la democracia y la protección de los derechos humanos en el país.
Diversas organizaciones de la sociedad civil han hecho un llamado a que este proceso sea transparente, participativo y basado en méritos. Señalan que quien asuma este cargo debe contar con solvencia moral, trayectoria comprobada en la defensa de los derechos humanos y plena independencia frente a intereses políticos o económicos.
La Defensoría del Pueblo debe ser un espacio de diálogo, mediación y acompañamiento para la ciudadanía, especialmente para las poblaciones en situación de vulnerabilidad. Su liderazgo debe garantizar credibilidad, ética pública y capacidad para construir puentes entre el Estado y la sociedad.
También se advierte que la designación de figuras vinculadas a partidos políticos o al Ejecutivo podría profundizar la crisis de legitimidad de la institución, debilitando su papel como contrapeso frente al poder.
Escuchemos declaraciones de Magaly Castillo, de la Alianza Ciudadana ProJusticia, abogada panameña y defensora de Derechos Humanos
La elección del próximo Defensor o Defensora del Pueblo no es un trámite más. Es una decisión que definirá si Panamá cuenta con una institución verdaderamente independiente, capaz de defender los derechos de la ciudadanía y fortalecer la democracia.
Por: Dania Batista Guevara. Radio Temblor Internacional.
Last modified: 12/03/2026
