Panamá

El derecho a la salud es primero

Poder Ciudadano

Comunicado al país

¿Quiénes somos?

Somos panameñas y panameños que pertenecemos a sindicatos, asociaciones y organizaciones de muy diversas índoles; somos profesionales de distintas disciplinas académicas y científicas; somos ciudadanas y ciudadanos comprometidos con un desarrollo político, social y económico alternativo que garantice equidad y justicia social para todas las personas que convivimos en el país. Creemos en los principios de una democracia participativa y deliberativa, que extienda, amplíe y profundice las libertades, como el mejor medio para la convivencia social y la determinación de nuestra vida política, social, económica y cultural. Desde el inicio de la pandemia nos hemos venido reuniendo -de manera virtual- para entender, analizar y actuar de manera organizada frente a los grandes desafíos que enfrenta el país.

Salud pública en crisis

La pandemia del virus Covid19 ha desnudado las grandes desigualdades sociales de nuestro país y, por ende, nos ha revelado las graves fallas del sistema de salud pública en Panamá. El enfoque de una medicina curativa se ha impuesto, desplazando las indispensables labores de prevención y atención primaria que han sido destruidas por décadas de políticas neoliberales en el sector de la salud. La salud y la seguridad social son derechos humanos reconocidos por ley y la constitución, las cuales no se cumplen en el país. En medio de esta insostenible precarización de la salud pública nos cayó el virus del Covid-19. Compartimos nuestras propuestas y esperanzas ante la pandemia.

El manejo de la pandemia

Consideramos que la transmisión del virus está fuera de control. Las cifras oficiales son solo una parte de la realidad del contagio, y son muchos los casos no diagnosticados. La apertura económica en este momento es la ruta para empeorar esta tragedia. No podemos sucumbir ante las presiones de los poderes económicos ansiosos por saltarse la cuarentena, como ha quedado demostrado en el caso de Minera Panamá. Las imágenes de circulación y aglomeración que vemos en los noticieros, antes de la apertura del tercer bloque, son alarmantes.     Hay que reconocer que la responsabilidad no es fundamentalmente de los ciudadanos: con solo cien balboas al mes están siendo obligados a salir a la calle para ver cómo sobreviven. No en vano la pandemia está castigando duramente a los sectores más empobrecidos de nuestra desigual sociedad.

En ese sentido, es indispensable que el sacrificio económico de los gobernantes y las empresas privadas tengan la misma magnitud proporcional al sacrificio que ya hacen los sectores populares y la comunidad. Los que más reciben deben aportar más a la solución. Si los gobernantes tienen grandes salarios, las empresas privadas, principalmente los bancos, han tenido más ingresos, ellos deben aportar más.

Frenar el contagio del virus significa mantener una cuarentena estricta, hasta que la cifra de nuevos contagios descienda a menos de 10 casos cada día, para lo cual hay que aumentar el número de pruebas, en lugares y grupos de población vulnerabilizados y dar seguimiento estrecho a los casos positivos y a sus contactos.

Esto implica el control estricto de los salvoconductos, que deben ser exclusivos para funcionarios de salud, seguridad, productores de alimentos y servicios básicos. Respecto al transporte, el Estado debe facilitar este servicio a los funcionarios y las empresas a sus trabajadores/as. Hay que proteger la vida de los usuarios y trabajadores del transporte público, estableciendo horarios escalonados para reducir la cantidad de personas en las paradas y dentro del bus.

Utilizar y exigir el uso de mascarillas, distanciamiento físico de dos (2) metros, y medidas de aseo (lavado de manos y uso de gel alcoholado) sin excepción: comercios, edificios, parques, oficinas, paradas, taxis, etc.

La cuarentena

Eliminar el cumplimiento de la cuarentena en el hogar de todo caso positivo. Toda persona infectada debe ir a centros habilitados para tal fin, con el propósito de evitar que los casos positivos se agraven y no se contagien otros miembros de la familia. En el caso de niños/as que no estén infectados y sus padres sí, el Estado debe ejercer la tutela temporal. Para evitar que la gente tenga que salir de sus casas a buscar sustento, el Estado está obligado a solventar temporalmente esta necesitad, no sólo con moratorias de pago sino con dinero equivalente a -por lo menos- la canasta básica de alimentos, el gas licuado, medicamentos y artículos de aseo, incluidos los de higiene femenina.

Personal, seguridad e información sanitaria

Protección integral al personal de salud. Se necesitan equipos de protección completos, supervisión estricta y descanso suficiente. No sabemos cuántos miembros del personal de salud están contagiados, no sabemos cómo están funcionando los hospitales del sistema, esa información es necesaria. ¿Por qué en algunos lugares hay muchos menos contagios? El silencio y la opacidad en la información por parte de las autoridades son un obstáculo en la lucha contra la pandemia.

Por lo que hemos previamente señalado, el sistema no está diseñado para enfrentar esta pandemia. El seguimiento de casos es una carga gigantesca para los que deben seguir a los contactos. La falta de protocolos y la ineficiencia de quienes ocupan cargos sin el perfil necesario, sin supervisión ni capacitación, ha sido una práctica que agrava la situación en los hospitales y en el sistema. Por otro lado, se requiere con urgencia el nombramiento inmediato de médicos, enfermeras y demás personal sanitario que suman miles esperando ser llamados.

La organización comunitaria

Las organizaciones, asociaciones, sindicatos y ciudadanas/os que integramos Poder Ciudadano nos planteamos la imperiosa necesidad de impulsar la autoorganización ciudadana en cada barrio, calle o comunidad, a fin de orientar, sensibilizar y concienciar a nuestros vecinos para evitar nuevos contagios, en especial, el de nuestros adultos mayores de 60 años. Cada comité debe contactar a las demás organizaciones existentes en el área y establecer relaciones de manera que se posibilite la distribución de las tareas en la comunidad.

Estos comités deberán indagar cuáles son las desigualdades existentes y las necesidades que no están siendo satisfechas, a fin de hacer partícipes a las familias en la contención de la crisis. Cada instancia constituida en la comunidad, ya se trate de organizaciones contra el dengue, vecinos vigilantes, caza Covid, o clubes interesados en la protección de la comunidad deben ser convocados a participar, y toda persona y familia debe ser incorporada en las tareas de saneamiento ambiental. Las autoridades están obligadas a dotarles de lo necesario para realizar estas actividades.

Comités de Salud para la SALUD COMUNITARIA

Exigimos que los Comités de Salud actuales retomen las funciones establecidas en el Decreto Nº 401 del 29 de diciembre de 1970 que los crea y reglamenta para producir salud comunitaria. La participación en los mismos debe ser voluntaria e independiente de clientelismo político, sin que medien retribuciones económicas. Adicionalmente debe reactivarse la presencia de los educadores para la salud, con el propósito de que contribuyan al proceso de organización comunitaria.

Los Comités de Salud están llamados a dinamizar la participación y la articulación de todas las organizaciones para la prevención y acompañamiento de la población para enfrentar la pandemia y los efectos ya observados en la salud mental y contribuir con los Centros de Salud, Policentros, ULAPS y Policlínicas de la Caja de Salud, en esta ardua tarea. Su incidencia e interlocución con las autoridades locales, distritales, provinciales y comarcales, es imprescindible para que los derechos de las comunidades a la salud integral se garanticen y se prioricen en todas las instancias gubernamentales. En las comarcas indígenas, los Comités de Salud deben integrar a las parteras, los médicos tradicionales y los ancianos, como parte fundamental del saber ancestral de salud.

Primero la SALUD

La información, la orientación y la transparencia, son fundamentales, sobre todo en momentos de crisis. No necesitamos regaños, ni autobombo, necesitamos claridad y honestidad. Finalmente, advertimos que la situación económica siempre se podrá recuperar, pero la vida no se puede recuperar. Es ilusorio pensar que al abrir prematuramente la economía la pandemia se doblegará, por el contrario, se incrementará. El esfuerzo debe ser el máximo para salir adelante protegiendo la vida de todas las personas.

Si no recuperamos la SALUD de los panameños y panameñas, no vamos a recuperar la economía.

Panamá, Lunes 13 de julio de 2020.

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