Written by | Observatorio Socioambiental

La presente información corresponde a los posicionamientos más relevantes de algunas organizaciones civiles ante la crisis climática en el marco de la pasada COP 30 realizada en Brasil 2025. Así como los contrastes de los lobbistas que apuntan al no abandono de los combustibles fósiles; políticas extractivistas, falsas compensaciones en la narrativa transitoria energética y la obstrucción climática. 

1. COP30. La trigésima “Conferencia de las Partes” de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC, por sus siglas en inglés), un instrumento oficial que se creó tras la Cumbre para la Tierra, celebrada en Río de Janeiro en 1992, con el propósito de negociar e implementar un tratado a nivel mundial destinado a limitar el aumento de la temperatura global causado por la actividad humana.

2. Treinta y tres años después, las negociaciones avanzan a un ritmo peligrosamente lento, muy por debajo de lo que se requiere para evitar una catástrofe climática. Una evidencia fue la protesta del viernes 14 por la noche, una marcha liderada por indígenas llegó hasta el perímetro de seguridad del área restringida conocida como “Zona Azul”, a la que solo pueden acceder quienes cuentan con acreditación oficial de la cumbre. El grupo irrumpió por la fuerza en esa área, derribando una puerta. La policía de las Naciones Unidas logró contener la protesta, pero el incidente puso de manifiesto el nivel de frustración de la gente ante el fracaso de las deliberaciones para alcanzar una acción climática justa y eficaz.

3. Cerca de 190 países enviaron delegaciones a la conferencia climática de la ONU para elaborar una hoja de ruta que permita eliminar gradualmente el uso de los combustibles fósiles. Sin embargo, Estados Unidos fue notablemente ausente.

4.  Jean Su, directora de justicia energética y abogada de la organización ambientalista Centro para la Diversidad Biológica, habló acerca de la ausencia de Estados Unidos en la COP30: “Deberíamos celebrar el hecho de que ese factor de obstrucción no esté aquí y aprobar lo más rápido posible mecanismos clave, como una hoja de ruta para la eliminación gradual del uso de los combustibles fósiles. Aunque no esté ahora presente, Estados Unidos podría quedar obligado por esos acuerdos en el futuro”. Estados Unidos es el mayor emisor histórico de gases de efecto invernadero

5. Sônia Guajajara primera persona en desempeñarse a cargo del Ministerio de Pueblos Indígenas de Brasil. Uno de los objetivos más relevantes en las negociaciones de la COP30 es el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas: La demarcación constituye un primer paso —complejo— en Brasil para proteger a los territorios indígenas ancestrales de proyectos extractivistas, como la tala, la minería y la deforestación de tierras para destinarlas a la ganadería.

6. La cumbre sobre cambio climático de la ONU de 2025 reunió el mayor número de personas indígenas acreditadas en la historia de estas convenciones: alrededor de 1.000. Estas delegaciones entre otros actores, hicieron frente a más de 1.600 lobistas de la industria de los combustibles fósiles, presentes en la cumbre.

7. Durante todo el evento, el Gobierno de Lula dio a conocer la implantación del TFFF (acrónimo en inglés de Fondos Forestales Tropicales para Siempre), otro mecanismo rentista del capitalismo financiero que dista mucho de ser una solución a los problemas medioambientales. Este se alinea con la lógica de retroalimentación de los mismos mecanismos que produjeron esta crisis medioambiental. Para nosotros es más de lo mismo, sin cambios significativos en las condiciones sociales de quienes más sufren los eventos extremos del cambio climático.

8. La COP30 generó una insatisfacción con el desarrollo de los debates, que no abordaron cuestiones cruciales para estos pueblos, como la garantía de decir no a las empresas del mercado de carbono, de minería y de extracción en sus territorios, y de decir no a la privatización de los ríos del Amazonas para la construcción de vías navegables que solo beneficiarán a los latifundios de monocultivo de cereales del agronegocio y a la minería.

9. Estas luchas están atravesadas por el imperialismo de las potencias del Norte Global junto con su colonialismo y racismo, por la devastación ambiental como resultado de la minería en los países del Sur Global, por la situación de los refugiados políticos-climáticos, por la invasión de los territorios de los pueblos originarios y tradicionales, por la especulación inmobiliaria de los grandes centros poblacionales, por el tráfico de personas, principalmente mujeres; por el especismo que sustenta la lógica del maltrato de los animales para la alimentación humana, por la pobreza, la desigualdad social y la concentración de la riqueza.

10. Cabe recordar que hacer frente a este sistema de dominación requiere organización, militancia, convicción y resistencia. Pero también es importante reinventarse por el apoyo mutuo y la solidaridad. 

11. La COP no tiene solución para nuestros problemas, sino todo lo contrario, es un organismo creado para la gestión de la crisis medioambiental, firmado por los mismos sectores que gestionan el hambre y la pobreza mundial. 

12. Más de 1500 lobistas de los combustibles fósiles y 300 de la agroindustria asistieron a la trigésima Conferencia de las Partes sobre el Cambio Climático (COP30) en Belém do Pará, Brasil, donde los países no lograron establecer hojas de ruta para avanzar en el mandato de abandonar los combustibles fósiles, establecido dos años atrás en la conferencia de Dubái. Tampoco, en una iniciativa similar para revertir la deforestación.

13.  “Según el IPCC [Intergovernmental Panel on Climate Change, integrado por científicos], aproximadamente el 75 % de las emisiones globales de carbono provienen de combustibles fósiles. No hay mitigación si no podemos debatir la transición hacia el abandono de los combustibles fósiles, lo que implica implementarla de forma justa, ordenada y equitativa, dijo la representante colombiana Daniela Durán, antes de rematar que “negar la mejor ciencia disponible no sólo pone el régimen climático en riesgo, sino nuestra propia existencia». «Este es un consenso impuesto por el negacionismo climático”, afirmó la negociadora de Colombia, Daniela Durán.

14. Mientras Brasil exhibe un excedente de energía renovable, al mismo tiempo impulsa políticas para atraer inversiones con un altísimo consumo energético —como los centros de datos en Ceará o la producción de hidrógeno verde para exportación— y continúa ampliando sus proyectos eólicos, algo facilitado aún más por la reciente derogación de la normativa de licencias ambientales. Este perverso juego de expansión «verde» encubre la falta de voluntad para enfrentar al gran capital y la ausencia de un diálogo real con las bases populares para buscar soluciones coherentes y beneficiosas para todos.

15. La investigadora Sabrina Fernandes, en una columna publicada en The Intercept, cuestiona la postura de Brasil como uno de los diez países que más han contribuido al calentamiento global y, por lo tanto, como deudor de reparación climática hacia aquellos con una contribución mucho menor. Además, la posición actual de Brasil en el mercado petrolero amenaza su aspiración a convertirse en un actor central de la transición energética en América Latina.

16. La amplia presencia de la industria fósil ha obtenido resultados en forma de atasco de las respuestas al calentamiento del planeta y de promoción de “falsas soluciones”.

17. “La eliminación de los combustibles fósiles sigue siendo un tabú, y en cambio han situado las tecnologías de captura y almacenamiento de carbono como supuesta respuesta, así como el hidrógeno y los biocombustibles como opciones sostenibles; efecto invernadero y el cambio climático”, lamenta Clàudia Custodio, investigadora en justicia climática observadora.

18. Aunque el secretario de la Convención de Cambio Climático, Simon Stiell, haya afirmado que la COP30 “demostró que la cooperación climática está viva”, las declaraciones de La Vía Campesina se suman a un murmullo cada vez más potente sobre la poca capacidad de las conferencias del clima de responder de manera real a una brecha cada vez más grande entre la ambición necesaria y los compromisos que se pretenden asumir.

19. En un panel que compartió con el vicepresidente global de Asuntos Públicos de Pepsico, Dan Christenson, el representante de Syngenta también declaró “su felicidad ante el éxito de la Agrizone”, un espacio montado a 10 minutos de la conferencia climática por el ente brasileño Embrapa y el Instituto Interamericano para la Cooperación de las Américas (IICA), con patrocinio de las empresas Bayer y Nestlé. El representante de Pepsico también valoró que el espacio “nos ayudó a hablar de nuestra labor conjunta con Yara [principal empresa de fertilizantes en el mundo] en el sur de Brasil”. El panel, realizado en el pabellón de industrias de Brasil, trató sobre “caminos para métricas regionales sobre agricultura”. Desde hace años el agronegocio intenta cambiar el actual modo de medir el impacto climático del sector bajo diferentes argumentos. Pepsico y Syngenta presentaron uno nuevo en la COP30: la idea de que la “agricultura tropical de países como Brasil y Paraguay”, según Texeira, “tiene suelos y capacidades de captura diferentes” que no se miden correctamente porque “los indicadores utilizados son europeos”.

20. Grandes proponentes de esquemas de captura de carbono en el suelo, como la iniciativa Save Soil, difundieron, el mismo día que se supo de esa inclusión, un nuevo análisis donde hay 75 menciones a la capacidad del suelo para capturar carbono debajo de plantas como la soja o debajo de pasturas ganaderas. Las negociaciones de agricultura incluían desde menciones a la agroecología hasta posiciones como “reconocer la importancia de la ganadería en la nutrición en países en vías de desarrollo”, al mismo tiempo que se admitía “que la producción ganadera es un gran aportante de emisiones de gases de efecto invernadero”. Como solución a lo último, se señalaba “la importancia de incluir al sector en estrategias de agricultura climáticamente inteligentes”, un término por el cual, en la misma semana de las negociaciones en Belém, el segundo mayor productor ganadero del mundo, Tyson Foods, debió llegar a un acuerdo judicial con grupos ambientalistas en Estados Unidos por greenwashing.

21. Esta relación entre los intereses de la agricultura industrial con los créditos de carbono se vio reflejada en el texto de negociaciones de agricultura de la COP30. En el escrito se menciona la búsqueda por “reconocer la importancia de desarrollar mecanismos de mercado para compensar a agricultores (…) como mercados de carbono, incluyendo aquellos bajo el Artículo 6 del Acuerdo de París”, que fueron incluidas por Australia y Nueva Zelanda,

22. Durante las negociaciones, fue Colombia la portavoz de mayor ambición sobre el abandono de combustibles fósiles, declarando como zona de exclusión para nuevas prospecciones a su territorio amazónico, también cuestionada por su verdadera capacidad para blindar a una región que enfrenta amenazas socioambientales complejas. Además, Colombia anunció, junto a Países Bajos, la primera conferencia internacional sobre el tema en 2026. 

23. Ya desde antes del inicio de la conferencia, cuando Brasil anunció la creación del Fondo Bosques Tropicales Para Siempre (TFFF, por sus siglas en inglés), el presidente de Colombia, Gustavo Petro, se había distanciado en una reunión al pedir que el fondo estuviera vinculado a una política de eliminación de combustibles fósiles. Testigos señalaron que el comentario no había sido bien recibido por el presidente brasileño, Lula da Silva, cuyo gobierno aprobó expandir perforaciones petroleras a las puertas de la Amazonía semanas antes del inicio de la COP30.

24. La Cumbre finalizó, en el punto de adaptación, con acuerdos mínimos que le permiten a la burocracia climática sostenerse por encima del agua, pero que ha dejado pasar cuestiones trascendentes. Mucho se ha discutido sobre impuestos al carbono, pero poco o nada sobre la aplicación de impuestos a las transacciones financieras, que podría servir para ordenar el oscuro sistema financiero internacional.

25. Otro ausente relevante en esta cumbre ha sido el pensar en otro estilo de desarrollo urbano. Especialmente cuando son las ciudades las que producen el 80 por ciento de los residuos y el 85 por ciento por ciento de las emisiones y los mayores consumos de agua, recursos y energía.

26. La complejidad ambiental es un todo que podríamos empezar a abordar desde el intercambio con humildad. Nunca tuvimos tantos adelantos científicos y tecnológicos, quizá lo que nos esté faltando como sociedad global y regional es utilizarlos con sabiduría. Ni la ciencia sola ni la política sola. En una sociedad global dividida lo que tenemos por delante es la derrota.

27. La declaración de la Cumbre de los Pueblos presentó argumentos ambiciosos, muy loables, pero prácticamente imposibles de alcanzar bajo el actual enfoque geopolítico, económico y cultural de la sociedad global. Desde confrontar las falsas soluciones de mercado, reconocer el conocimiento ancestral para enfrentar la crisis climática, delimitar y proteger las tierras indígenas y las comunidades locales, exigir una reforma agraria popular y la promoción de la agroecología para garantizar la soberanía alimentaria y combatir la concentración de la tierra, luchar contra el racismo ambiental y la construcción de ciudades justas, entre otras.  

28. Frente a los resultados de cada COP, el mensaje de la ciencia es importante, pero limitado para enfrentar el peligro global creado. “El mensaje de la ciencia es claro: debemos mantenernos en 1,5 °C, pero significa que los gobiernos deben hacer mucho más. Incluso si se implementan todas las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (planes nacionales bajo el Acuerdo Climático de París), calentaremos el planeta hasta aproximadamente 2,5 °C .

29. Esta nueva cumbre climática pudo haber dado registro de, al menos, la oportunidad para empujar un cambio transformacional —no transicional— de la sociedad global. Pero no lo ha hecho. Quizás porque no le es posible aislarse de todas las crisis que le aquejan. Que no son sólo las planteadas, genéricamente, por la ONU cuando habla de cambio climático, biodiversidad y plásticos; sino que involucra a las más intensas crisis bélicas, étnicas, religiosas, migratorias, populistas o de odio, que han separado al mundo como nunca antes, luego de la segunda guerra mundial.

30. Un reciente informe del Banco Mundial (2023) crítica los impactos y los efectos de los subsidios distorsivos, que se direccionan, especialmente a los grandes agricultores. Para subsidiar el consumo de combustibles fósiles los países gastaron alrededor de seis veces el monto que prometieron movilizar al año en favor de las energías renovables y el desarrollo con bajas emisiones de carbono, en virtud del Acuerdo de París.

31. En el ámbito de la agricultura, por ejemplo, los subsidios directos conducen al uso excesivo de fertilizantes que deterioran el suelo y el agua y perjudican la salud de los seres humanos. Hasta siete billones de dólares en fondos asignados son directamente perjudiciales para la biosfera y son subsidiados tanto por el sector privado como por el público, según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). 

32. Los casi 200 países reunidos en la COP30 en Belém han terminado por aprobar un documento final que no contiene referencia explícita a los combustibles fósiles y su abandono, mientras llama a aumentar la ambición de las acciones para enfrentar el calentamiento global.

33. Una serie de países latinoamericanos liderados por Colombia, entre ellos Argentina, Ecuador, Panamá, Uruguay y Paraguay, han bloqueado el acuerdo final de la COP30 para exigir una mención al fin de los combustibles fósiles en el documento. A estos se sumaron las delegaciones de la Unión Europea y Suiza.

34. Las quejas por los procedimientos no se han limitado a la sesión de clausura, sino a la forma de conducir las negociaciones a lo largo de las dos semanas de conferencia. La jefa de delegación de Panamá, Ana Aguilar, ha dicho estar «extremadamente decepcionada» porque Corrêa do Lago prometió un «proceso transparente» y considera que no se ha cumplido.

35. El pleno de la COP30 también ha aprobado un documento con una lista definitiva de «indicadores» para medir los avances en las acciones de adaptación ante el cambio climático. En otro de los textos votados, se establece un «mecanismo» para llevar a cabo una «transición justa» que tenga en cuenta las necesidades de los trabajadores afectados por los cambios en el modelo energético.

36. La cumbre sobre cambio climático de las Naciones Unidas de 2025, la COP30, celebrada en Belém, Brasil y conocida como “la COP de la Amazonia”, concluyó el 22 de noviembre. Poderosos “petroestados” y grandes países contaminantes lograron bloquear, en el acuerdo final de la cumbre, la inclusión de una hoja de ruta para abandonar gradualmente el uso de los combustibles fósiles.

37. Ralph Regenvanu Ministro de Clima de la nación insular del Pacífico de Vanuatu expresó: “Debemos respetar el consenso científico establecido por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. Debemos mantenernos firmes en el objetivo de [limitar el aumento de la temperatura global a] 1,5 grados Celsius. Pero hay varios países que tienen intereses estrechamente ligados a la industria de los combustibles fósiles, y no me refiero a sus poblaciones, sino a ciertos miembros de sus élites políticas. Estas personas están impidiendo el progreso de toda la humanidad. Es una consecuencia de este proceso, que tiene fallas”.

38. La COP30 termina con un acuerdo de mínimos que no supone un avance real ni en reducción de emisiones ni en garantizar la financiación necesaria del Norte al Sur global. El único avance real es la aprobación de un mecanismo para la transición justa propuesto por la sociedad civil: el Belém Action Mechanism (BAM). 

39. El número de representantes de combustibles fósiles en las conversaciones climáticas de la ONU se ha mantenido de forma constante alto, con la presencia de la industria desde el inicio de las negociaciones. Estos hallazgos refuerzan la necesidad urgente de proteger las negociaciones climáticas de la ONU mediante el establecimiento de políticas claras de conflicto de intereses y mecanismos de rendición de cuentas, ya que los países que representan colectivamente más del 70% de la población mundial han solicitado que estos conflictos se aborden formalmente.

40. En Climate Obstruction: A Global Assessment , un nuevo libro de la Red global de Ciencias Sociales del Clima de la Universidad de Brown, un equipo de más de 100 académicos explora quiénes están bloqueando la acción sobre el cambio climático y cómo lo están haciendo. Este libro explorará las distintas industrias involucradas, los factores sociopolíticos en juego y las personas que están trabajando para llamar la atención sobre estas campañas de desinformación.
Descargar: https://cssn.org/news-research/global-assessment/?utm_source=Cenital&utm_campaign=018bfa6a4c-MP_215&utm_medium=email&utm_term=0_a38084492c-018bfa6a4c-400020250

Fuentes

Democracy Now
Libértame
Desinformémonos
Mongabay Latam
Colectivo Voces Ecológicas COVEC
Agencia Tierra Viva
Vía Campesina
Ecologistas en Acción
Corporate Accountability
Kick Big Polluters Out (KBPO)
Foro Social Temático sobre Minería y la Economía Extractivista (TSF-Mining)
Salva la Selva

Compilación: Olmedo Carrasquilla Aguila. Colectivo Voces Ecológicas COVEC / www.radiotemblor.org

Ilustración: Tjeerd Royaards

“Quien más contamina, pague más y repare”…

Hacia un mundo sin combustibles fósiles…

Por una Transición Energética Justa…

Last modified: 13/02/2026

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