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Panamá y el retorno de los gorilas mediáticos…

En la tarde del martes 11 del presente mes, la periodista Elizabeth González y el camarógrafo Bolívar Jurado del equipo informativo y televisivo de TVN, sufrieron una retención por parte del Consejo de Seguridad Nacional, cuando grababan tomas en el Cerro Ancón en ciudad de Panamá. En la acción ejercida, la intimidación y amenazas prevalecieron, características del actual gobierno que se empeña en ejecutar ante defensores de los derechos humanos y periodistas. En este mismo acto el secretario general del Sindicato de Periodistas, Filemón Medina, fue agredido por parte del Secretario Ejecutivo de este organismo, Alejandro Garúz.

El presidente del Colegio Nacional de Periodistas, Rafael Candanedo, solicitó la renuncia de Garúz luego que éste perdiera el control en sus acciones contra el dirigente gremial. Mientras tanto, los cuestionamientos de gremios periodísticos y sociedad civil han surgido por la manera en que procede las autoridades, comparando al actual gobierno con dictadores como el ex general Manuel Antonio Noriega, que estaba al mando de las fuerzas de Defensa en la década de los 80.

Los periodistas agredidos expresaron que un agente de la institución mencionó sobre la restricción del área donde se encontraban grabando, sin embargo, en dicho entorno, no existe anuncio que especifique las normas y reglas de tránsito. La formulación de cargos y señalamientos penales a González y Jurado, difiere con las normas internacionales en materia de libertad de prensa, máxime cuando los agentes exigían ver el material grabado. Hay que tener en cuenta, que en dicha área se encuentra las instalaciones y operaciones del Consejo de Seguridad (Inteligencia del Estado).

El hecho ocurrido, es la acumulación de una serie de escándalos de corrupción y retroceso de la democracia que viene sufriendo el pueblo panameño a raíz del carácter político del mandatario Ricardo Martinelli, quién fue vinculado a los actos ilícitos que sufrió el ex presidente de Italia Silvio Berlusconi.

Así lo podemos evidenciar, en los pinchazos telefónicos y la persecución politiquera que hay entre la oposición y el gobierno, cuando surgieron grabaciones además del uso y abuso del poder para sustraer material privado y de manera ilegal. Esto es una evidencia más, para el movimiento popular organizado y ciudadano, que están a la deriva de un gobierno dictatorial y violador de todo precepto jurídico. En este mismo orden, también la vulnerabilidad se dirige a los medios alternativos de comunicación, que quedan a merced, del abuso, la persecución y el libre ejercicio a informar.

Así se apropia una dictadura mediática, cuando el presidente Ricardo Martinelli manifestó que en el año 2012 compró seis frecuencias en amplitud modulada al Grupo Prisa Panamá. La cual contradice el contenido de la Ley 24 de 1999, que prohíbe a los “concesionarios de los servicios de radio o televisión abierta, controlar, en forma directa o indirecta, un periódico de circulación diaria, si el área de cobertura de la estación de radio o televisión cubre, por lo menos, el 50% del área geográfica en donde el periódico es distribuido”.

Así, es la crónica de una libertad secuestrada y una democracia asesinada, cuando un pueblo se sucumbe en las manos de horcos y destripadores de la memoria, verdad y justicia. Pero sabemos, que la prosperidad reinará y la libertad a Panamá amanecerá en las puertas de cada familia.

Olmedo Carrasquilla II

Miembro del equipo Radio Temblor del Colectivo Voces Ecológicas COVEC

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