Internacional

Giovanni no murió, el estado lo mató [Especial desde México]

En Jalisco, México la policía tortura, asesina y desaparece

No existe la más mínima duda de que en México, la policía reprime, tortura, asesina y desaparece impunemente. Esta nota tiene la intención de denunciar ante la comunidad internacional, organizaciones y movimientos sociales, la insólita situación que se vive en el país, donde la institución que debería dedicarse a cuidar a la población, funciona como un instrumento de terror. 

Tres días de rebeldía y protesta llenaron las calles de la ciudad de Guadalajara con cientos de manifestantes (en su gran mayoría jóvenes y estudiantes) por la noticia de Giovanni López, un joven albañil torturado y asesinado a manos de policías municipales por no usar cubrebocas.

El uso obligatorio de cubrebocas es una de las medidas sanitarias que el gobernador estatal Enrique Alfaro instauró para combatir el Covid-19, a pesar de que se le advirtió que esta medida sería utilizada por los cuerpos policiacos para extorsionar a los civiles, decidió que se haría cumplir con “mano dura”. 

Tras el hecho, la indignación social fue de tal magnitud que rebasó las restricciones sanitarias impuestas y estalló como furia generalizada. Las protestas, exigen justicia para Giovanni, sin embargo, éste no es un caso aislado, es una de las muestras visibles del sistema corrupto y la impunidad que promueven una serie de abusos sistemáticos de poder por parte de los cuerpos policiacos. Esta institución es acusada de ser una de las principales responsables de las desapariciones forzadas en México y de tener estrecha conexión con el crimen organizado.  

El jueves 4 de junio fue el primer día de protestas, se desarrollaron en el centro de la ciudad de Guadalajara, capital del estado. El saldo de las manifestaciones dejó dos patrullas incendiadas, múltiples afectaciones al Palacio de Gobierno: graffitis, puertas y vidrios rotos. Además de un proceso de criminalización mediante la difusión viralizada de un supuesto manifestante prendiendo fuego a un oficial de la policía (caso que aún no se ha esclarecido); la represión tuvo como saldo casi una veintena de detenidos, víctimas del uso excesivo de la fuerza y tortura. Esa misma noche el Gobernador declaró que cada preso sería procesado y condenado acorde a su responsabilidad.

Como en México, se sabe muy bien lo que le puede suceder a un joven estudiante capturado por la policía, las manifestaciones por justicia para Giovanni continuaron el día viernes 5 de junio, demandando además la libertad de los presos que fueron detenidos un día anterior y la aparición con vida de quienes se desconocía su paradero.

“Tienen 10 segundos para correr, si voltean para atrás, los matamos”

Esta vez se convocó a la concentración en las afueras de la Fiscalía del Estado, donde pequeños grupos de jóvenes iban llegando de poco en poco para concentrarse en una manifestación pacífica. La policía estatal, municipal y ministerial evitaron siquiera la llegada de los manifestantes, arbitrariamente y posicionados en diferentes puntos estratégicos fueron desagregando a los grupos que llegaban, mediante el amedrentamiento, golpes y uso excesivo de la violencia.

Grupos de policías ministeriales encapuchados y portando armas largas, bates, palos y tubos “levantaron” en vehículos sin placas a varios manifestantes para torturarlos y lanzarlos por separado hacia las orillas de la ciudad. Los manifestantes se replegaron ante el terror que parecía protagonizada por sicarios a pago, pero organizaron el cierre de avenidas hasta que anocheció. Para esas horas se empezaron a contar nuevos desaparecidos por decenas. 

Gracias a la difusión de los medios independientes y a la propia acción de los manifestantes, se filtraron imágenes y videos de la actuación brutal y premeditada. Ante las pruebas irrefutables, la presión mediática y social obligó al Gobernador a asumir la responsabilidad y dar la orden para que los jóvenes desaparecidos sean ubicados. Muchos de ellos regresaron a sus casas por sus propios medios, actualmente se está recopilando una serie de testimonios que dan cuenta de la tortura.

Hasta el día sábado 6 de junio, aún no habían sido encontrados todos los desaparecidos y la indignación una vez más no se dejó esperar, repitiendo las manifestaciones que marcharon desde la Glorieta de la Minerva hasta la Plaza de Armas para llevarse a cabo una protesta en las puertas del Palacio de Gobierno.

Ante esta presión, aparecieron el total de las personas desaparecidas y fueron liberados todos los presos políticos. Sin embargo, ésta última protesta generó ocho detenidos más. Se teme que en los siguientes días se tomen represalias contra las víctimas denunciantes, ya organismos nacionales e internacionales de Derechos Humanos se han pronunciado frente a estos atropellos. 

“Mira lo que les hiciste a tus papás, ahora van a tener que andar de cuerpo en cuerpo a ver si te encuentran…”

 Acceso a testimonios aquí: Testimonios de las víctimas

Por: Julia Monrroy. Radio Temblor Internacional

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