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PANAMÁ: EL INCONGRUENTE DESPILFARRO DE AGUA EN CARNAVALES

Decir la palabra agua en medio de la fiesta de carnaval es una grosería para miles de personas en Panamá. Se sorprendería de la similitud de malestares que se encuentran en quienes durante los cuatro días de carnaval no conciben cómo es posible desperdiciar el agua potable mientras no se tiene el acceso para cubrir las necesidades básicas. En Panamá es una tradición tirar agua en carnavales, ya sea desde carros cisternas en avenidas o mientras se transita en la vía pública.

Los fines de semana de Kenia Batista tienden en un hilo, un hilo de agua. Para esta trabajadora social que vive en la barriada Villas de Las Praderas en Arraiján, quien viaja desde temprano a labores en la metrópoli la necesidad de hacer labores en casa se ve interrumpida porque desde las 9:00 a,m. en adelante comienza a bajar la presión y se va el agua. “Es un hilo de agua lo que queda durante todo el día. Los vecinos hemos concluido que nos cortan el agua o nos bajan la presión para darle el recurso a otras comunidades. Esto ha sucedido desde hace más de diez años”, lamenta.

Ruth Pérez, habita en Pacora, en su pueblo existe un acueducto rural que en estación seca le permite obtener agua de 6:00 a.m., a 9:00 a.m., y en la tarde, de las 6:00 p.m. a las 9:00 p.m. Es posible que con el tiempo esta frecuencia de agua disminuya porque los pozos ya no están dando agua suficiente. Cerca de ella, en el área de los lotes de Pacora, se tiene un problema para acceder al recurso, tienen una toma de agua rural que se encuentra entre una quebrada y el río Cabobre. A veces pasan cuatro días sin agua y con la proliferación de barriadas ha iniciado un conflicto que ella percibe a kilómetros.

Del este al oeste del país el caos es compartido. Cuando Ruth escucha el término “carnavales”, piensa en despilfarro, mientras Kenia Batista asegura “para nosotros los carnavales con este problema del agua no significan nada. Para nosotros el agua se ha vuelto una situación que nos estresa, nos hace sentir que no tenemos la facultad para hacer las cosas más básicas, realmente, carnavales con derroche de agua potable, para mi es una gran negligencia”.

El Análisis de la Organización del Sector Agua y Saneamiento de Panamá, considera a Panamá como uno de los países del mundo con mayor recurso hídrico, más de 50,000 m3 per cápita. En cuanto a cobertura de agua potable, se estima en 93% de la población según el Censo de 2010, sin embargo, en algunos corregimientos más del 50% de los habitantes no cuentan con el servicio. De esta población más del 70% tiene al IDAAN, como prestador de servicio, un promedio del 20% se atiende con acueductos rurales.

Estas dos mujeres conviven con una realidad que las ha hecho involucrarse en la incidencia por el derecho a acceder al agua. Kenia, quien es miembra de la junta local de Villas La Pradera, comenta que las barriadas aledañas se han unido para luchar por este problema, han hecho reuniones con las autoridades pero pasa el tiempo y aún no se ha resuelto, y lo peor es que siguen construyendo más viviendas y con ello aumenta la escasez. En tanto Ruth, quien es defensora ambiental de la Cuenca 146 del Río Pacora y sus Afluentes, señala que han apelado a la Alcaldía de Panamá, donde como parte del proceso de descentralización se les ha prometido proyectos para mejorar los acueductos y hacer nuevos pozos y tuberías, sin embargo, han pasado dos años y la burocracia les aleja de ese logro.

El abastecimiento de agua y los servicios de saneamiento, así como el uso que hacemos de los recursos hídricos son factores determinantes para un desarrollo sostenible. Los carnavales adolecen de campañas de consumo del recurso y de un llamado a consciencia al respecto, mientras según el documento de la Situación de Salud en Panamá que data de 2014, persisten las enfermedades relacionadas al impacto de la contaminación ambiental que atañen a lo social.

Por Sharon Pringle Félix

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