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¿Educación liberadora para cuándo?

¿Educación liberadora para cuándo?

Alumnos buenos y malos, aprobados y reprobados; nuestros sistemas educativos clasifican y contabilizan los resultados de los estudiantes obviando una gran cantidad de habilidades y capacidades para enriquecer nuestros países económica, social y culturalmente.

Debe entenderse que la educación no es simplemente un conjunto de teoría de la cual hay que atiborrar a los niños y adolescentes, debe ser el camino por excelencia para la liberación de las ataduras ideológicas, económicas, culturales y religiosas que en la actualidad hunden a los países de Latinoamérica en la pobreza, violencia y desigualdad.

En los países de Latinoamérica se vislumbran tres debilidades de los sistemas educativos que nos mantienen en la situación actual e impiden la mejora de la calidad de vida.

Primero, gobiernos que asignan una miseria presupuestaria a la educación en comparación a las grandes necesidades que conlleva la formación de los relevos generacionales. Por consiguiente, los resultados en materia de formación también son precarios e indudablemente llevará a un precario futuro.

Segundo, planes y programas educativos con paradigmas teóricos que no son apegados a nuestra realidad histórica y cultural, por el contrario plasman valores ajenos y estructuras implantadas por los países desarrollados que nada tiene que ver con nuestro origen.

Tercero, Latinoamérica se niega a mejorar los sistemas educativos, y no está dispuesta a desechar el desfasado sistema bancario de la educación, dónde la niñez y adolescencia son únicamente recipientes para saturar de repeticiones que nada aportan para la formación de la vida.

Frente a un panorama donde la educación es sólo un requisito para optar a empleos ¿Quiénes son los verdaderos interesados en mantener este débil patrón educativo? Son aquellos que urgen día a día de mano de obra tecnificada en sus empresas.

Y es que la educación aun no está liberando el pensamiento en nuestros países, al contrario se forma toda una generación de autómatas que no serán capaces de alzarse por sus derechos. Se está formando empleados, esclavos moderno, aptos para seguir generando riquezas para las minorías que poseen el capital económico. En resumen, se sigue capacitando mano de obra barata.

La tecnificación, “sinónimo de desarrollo”, se prepondera en lugar de la consciencia social en los individuos. Se puede dar “enter” y no saber para qué ¡No hay educación sin conciencia social! ¡No hay educación si no se está liberando el pensamiento!

En la actualidad los sistemas educativos adormecen en lugar de despertar y facultar a los individuos con sus capacidades y habilidades que no necesariamente encajen en patrones preestablecidos y contribuyen al establecimiento de un sistema injusto y desigual que nos separa como los desposeídos y los explotadores.

Latinoamérica urge de un sistema educativo que forme para la vida y por la vida, que forme seres sociales con mente crítica. Sujetos que puedan hacer valer sus derechos individuales y colectivos.

Texto de Francisco Javier Iraheta
Audio de Manu Ramires

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