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El papel de la mujer en las luchas estudiantiles panameñas

El papel que ha jugado la mujer panameña consciente y revolucionaria, a través de la historia republicana, ha sido fundamental. Su lucha ha estado presente a lo largo del siglo XX, aunque pocas veces o casi nada, los libros de historia han hecho clara su participación.

Hoy intentaré hacer visibles hechos y nombres de mujeres, liderezas estudiantiles vinculadas a esa lucha por la soberanía nacional, la autoderminación, las que hoy están ahí luchando por otras causas igualmente justas para el pueblo panameño.
Desde sus comienzos la mujer ha incidido en la historia nacional.

Cada época marca la lucha a seguir y en Panamá durante casi todo el siglo XX, el compromiso más trascendente, de la juventud de ese momento era la eliminación de la quinta frontera, la nacionalización de la zona del canal, contra toda presencia imperialista en nuestro territorio nacional.

Para lograr el objetivo patriótico anti colonial, fue necesario llevar una lucha desigual contra el monstruo del militarismo oligárquico, de la Policía Nacional, así como de la Guardia Nacional…por años y que desemboca en la heroica jornada de Mayo de 1958, que logra el Pacto de la Colina.

Otro importante punto de preocupación era por el cambio social.
Desde muy temprano vemos a este sector social comprometido con esta lucha. Podemos visualizar su actuar en diferentes coyunturas, a través de las décadas, como el Incidente Pershing, ocurrido en mayo de 1920, que seguro participaron mujeres aunque la historia no las mencioné.

En el mismo se ofrecía un homenaje al general norteamericano John Pershing, por parte del Presidente de Panamá Ernesto T. Lefevre y la clase oligárquica en el Club Unión, que buscaba que el gobierno panameño entregará la isla de Taboga para la defensa del Canal de Panamá.
La Huelga Inquilinaria de 1932, por la rebaja de alquileres en los arrendamientos para los obreros y personas de escasos recursos económicos, rebaja en el pago de agua y luz, en esa coyuntura se crea el Comité de mujeres inquilinarias dirigido por Ernestina Martínez, Pastora Bagams, entre otras.

A principios del año 1942, estudiantes universitarios de la Facultad de administración de la Universidad de Panamá, se reúnen para expresar inconformidad por el programa curricular de sus carreras y exigían al rector de ese entonces Dr. Jeptha Duncan un cambio en el plan de estudios, algo similar ocurría en la Facultad de Derecho, a los que también se le unen. Dicha protesta fue convocada por los estudiantes: Guillermina Arroyo, Elicencia González, Adela Céspedes, entre otros.

En octubre de 1943, el entonces Presidente Ricardo De la Guardia, quien, de camino a la Presidencia, se ofendió porque el Profesor de Derecho Procesal Dr. Felipe Escobar no lo saludó, ordena su destitución. Los estudiantes universitarios se manifiestan en contra de la absurda medida y exigen la restitución del Profesor Escobar. Se declaran en huelga, creando un Comité que estuvo formado por estudiantes de las distintas facultades, entre esas, María Jilma De Obaldía, Elvia Chávez, etc. De esta protesta estudiantil nacería la Federación de Estudiantes de Panamá (FEP).

En otro orden de ideas, las mujeres estuvieron en la organización del Primer Congreso de Estudiantes Federados que organizó en febrero de 1944. Entre ellas, Raquel Oller (Universidad de Panamá), Perla Yolanda Ferrari (Normal Juan Demóstenes Arosemena de Santiago), Bernarda Jaén, María del Carmen Conte y Mercedes García (Liceo de Señoritas ahora Colegio José Remón Cantera), Olga Junai y Emilta Ríos (Escuela Panamá). Como delegadas, Raquel De León y Emilia Pombo por la Unión Universitaria, Ana Isabel Donado por la Normal Juan Demóstenes Arosemena, Esther Rangel y María Conte por el Liceo de Señoritas, Olga Brown por la Escuela Profesional Isabel Herrera de Obaldía.

Con el rechazo al convenio Filós-Hines en diciembre de 1947, que pretendía prorrogar a los norteamericanos por más tiempo, la posesión de bases militares en todo el territorio nacional. La misma contó con una fuerte y efervescente juventud beligerante contra este nefasto convenio que pisoteaba la dignidad nacional. En aquella ocasión, la Unión Nacional de Mujeres realizó el 16 de diciembre de 1947, una multitudinaria manifestación de 10, 000 mil mujeres ante el Palacio Legislativo. Hicieron uso de la palabra Augusta Ayala, Ana Isabel Illueca, Virginia Paredes de Pérez, Gilma de Lasso, Blanca de Sánchez y la gran sindicalista Marta Matamoros.

Destacaron de igual manera en esta gesta gloriosa Natividad Piñango, estudiante de escuela secundaria; Gladys Coronado, Denis Ortíz, Aurita Ducreaux, de la Asociación Federada de la Escuela Normal. Esa misma noche se llevaba a cabo un mitin en Santa Ana, en el cual participó Carmen Miró.

En esta jornada contra el nefasto Filós-Hines, desde septiembre de 1947 en Santiago de Veraguas, Blas Bloise junto a Fátima Roddines y otros, se trasladaban de pueblo en pueblo, realizando charlas, organizando comités de trabajo y promoviendo entre los ciudadanos su participación en esta lucha anticolonial.

En la década de 1950, tenemos Siembra de Bandera del 3 de noviembre de 1959 y la Operación Soberanía del 2 de mayo de 1958, en esta última participaron mujeres como Imelda Yolanda Berguido, Rosada Guerrero, Julita Botello, entre otros estudiantes, quienes colocaron numerosas banderas en distintos edificios en la zona del Canal como reafirmación a nuestra soberanía.

Para ese mismo mes del año mencionado, se dan protestas estudiantiles por la Democratización y Mejoramiento de la Enseñanza y el Adecentamiento Público, conocido bajo la consigna de ¡Más Escuelas, menos cuarteles! En dicha protesta cae el primer mártir José Manuel Araúz, estudiante del Colegio Artes y Oficios. Luego el 22 de mayo, los estudiantes en nuevas manifestaciones exigiendo justicia, son reprimidos por francotiradores que había ordenado el Presidente De la Guardia. Debido a esto, cae asesinada la alumna Belarmina De León, entre otros. El pueblo declara una huelga de brazos caídos.

En 1960 surge la Vanguardia de Mujeres Panameñas, integrada por profesionales y estudiantes de izquierda, quienes entre otras cosas luchaban por la soberanía e independencia nacional.
En la gesta heroica de enero de 1964, las jóvenes estudiantes también se hicieron presente dando su gota de sacrificio. Según el Informe Preliminar de los casos atendidos en tres instituciones de salud (Santo Tomás, Seguro Social y Hospital Amador Guerrero en Colón) en los sucesos del 9 al 12 de enero de 1964, elaborado por el Dr. Guillermo Beleño. 35 mujeres fueron heridas (4 por bala, 2 por perdigones, 9 por bomba lacrimógenas, 14 por lesiones de otro tipo y 6 sin especificar el tipo de lesión). Hubo dos muertas, entre ellas una bebé de la etnia Guna de 6 meses de edad Maritza Alabarca y la estudiante Rosa Elena Landecho de 13 años.

En la administración presidencial de Marco Robles continuaron las protestas estudiantiles y el 1 de junio de 1966, aparece en la carretera hacia Colón, el cuerpo sin vida del estudiante colonense Juan Navas Pájaro, líder estudiantil, quien regresaba de la Unión Soviética de recuperarse de las heridas que había recibido por su participación en la jornada de enero de 1964. El 6 de junio de 1966, los estudiantes colonenses reclamando justicia por su compañero, apedrean los edificios de varias instituciones públicas, entre esas las del DENI, que los acusaban de cometer el crimen, y muere la estudiante del Colegio Abel Bravo, Elvira Miranda y Carlos Mathews (miembros de la FEP).

La invasión del 20 de diciembre de 1989 fue otra durísima prueba para nuestra juventud. No se ha podido, hasta el momento, dilucidar cuántos estudiantes murieron y de esos, cuántas mujeres habían. Al enfrentar de manera desigual a los invasores yankis el 20 de diciembre de 1989 y días posteriores. En las fosas comunes están muchos de esos combatientes.

En luchas más recientes, como lo fue contra la reforma al Código de Trabajo en el año 1995, durante el gobierno de Ernesto Pérez Balladares. Estudiantes de secundaria de los colegios Richard Newman, José Remón Cantera y Profesional Isabel Herrera de Obaldía se unen a las protestas realizadas por los obreros, de las cuales participaron alumnas de dichas escuelas.

A finales de la década de los noventa, el movimiento estudiantil continuó vigilante por la salida del último soldado norteamericano en suelo patrio. Sólo basta recordar el fracasado Centro Multilateral Antidrogas (CMA) que era una base militar estadounidense encubierta, que debido a la presión popular no se concretó. Recuerdo aquí, con mi organización PAT (Pensamiento y Acción Transformadora) que hacíamos patrullas radiales en los buses, en las plazas, a lo interno de la Universidad hablando con las personas para crear conciencia, explicando con razones del por qué debían salir de Panamá las bases militares yanquis.

En diciembre de 1998, cuando se intenta privatizar el IDAAN, los estudiantes del Artes y Oficios junto a los universitarios protestamos contra tal medida impopular y que a raíz de ello la Policía Nacional invade la Universidad de Panamá, en clara violación a la autonomía universitaria. De esta manifestación, apresaron a varios estudiantes, entre ellos varias compañeras. Recuerdo que, a una compañera, las unidades antimotines, dentro de la Rectoría de esta Casa de estudios, le quebraron a propósito un brazo. Otros, incluyéndome, pudimos safarnos de que nos apresaran.

Debemos recordar en agosto del año pasado, la joven estudiante universitaria de la Facultad de Humanidades Rita Ramos, quien protestaba junto a otros estudiantes contra la nefasta visita del Vicepresidente de Estados Unidos, Michael Pence. Siendo ella junto al compañero Gilberto Solís, víctima del terrorismo judicial al apresarla y levantarle un expediente, intentando una vez más criminalizar las protestas.
Vale recordar el año pasado el caso de las compañeras Marlene Góngora y Dileika Rodríguez, quienes sólo por informar sobre el injusto desalojo de una comunidad fueron detenidas por las fuerzas represivas del Estado.

Por otro lado, el liderazgo de la mujer también se hace notar cada vez más en el movimiento estudiantil. Hasta donde pude investigar no encontré a ninguna mujer como secretaria General de la Federación de estudiantes de Panamá (FEP) ni en la Unión de Estudiantes de Secundaria. Pero fueron miembros activos de la FEP: Elvia Chávez, Lilia Rosa Jaén, Viola Robles, Flora Lelia Noriega, Jilma Noriega, Xenia Molino, María Jilma de Obaldía. Y algunas formaron parte de las asociaciones federadas como: Virginia Ramírez (Secretaria General de la Asociación Federada del Liceo de Señoritas) y Enith Cedeño parte de la misma organización. Fulvia Souza Batista, institutora, candidata a la Secretaria General de la AFIN (Asociación Federada del Instituto Nacional) en 1955. Le tocó enfrentar junto a otros estudiantes el régimen del remonato.
Y en estos últimos años, compañeras como Marlene Góngora, Dileika Rodríguez, Rita Ramos, Marina Ábrego, Lilian Ruíz, Ileana Corea, y otras que se me escapan de mi mente, quienes han pasado por esta Universidad y las que aquí hoy están dando batalla, desde pintar una pancarta hasta dirigir una manifestación con megáfono en mano, dispuestas a defender los más nobles intereses de los estudiantes y de la población en general.

Este breve repaso, nos permite visualizar que las estudiantes panameñas no han permanecido estáticas o simple espectadoras del acontecer nacional. Siempre han estado del lado de los intereses más puros por el progreso de la nación.

Por: Dania Batista Guevara

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