Internacional

¿Está Donald Trump más cerca del ‘impeachment’?

Por: Juan Cajar B.
Esta semana, las ya convulsas aguas en las que transita Donald Trump se han agitado aún más con la última tormenta política en la que se ha visto envuelto el presidente de los Estados Unidos: despertaron nuevamente los llamados para la realización de un ‘impeachment’ contra el mandatario.

Aunque la idea de hacer un juicio político contra Trump ha estado presente desde el primer minuto de su administración, los últimos acontecimientos en los tribunales que vinculan al magnate con delitos federales, acercan más el escenario en el cual el presidente no completará su mandato.

Desde esa perspectiva, uno de los golpes judiciales y mediáticos más duros le llegó esta semana desde la Corte Federal de Alexandria (estado de Virginia), donde un jurado halló al exjefe de campaña de Trump, Paul Manafort, culpable de ocho de los dieciocho cargos por fraude bancario, evasión fiscal y ocultamiento de cuentas bancarias extranjeras. Siendo este el primer caso que llega a los juzgados como resultado de las investigaciones que dirige el fiscal especial Robert Mueller, sobre la presunta ‘injerencia rusa’ en las elecciones estadounidenses de 2016.

El otro golpe vino tras la admisión de culpabilidad ante el Tribunal Federal de Nueva York del exabogado de Trump, Michael Cohen, quien durante casi una década representó los intereses de las empresas del mandatario, convirtiéndose en uno de los hombres más cercanos al republicano.

Cohen reconoció bajo juramento que habría comprado el silencio de dos mujeres que supuestamente mantuvieron relaciones sexuales con Trump. La exmodelo de Playboy Karen McDougal y la actriz porno Stormy Daniels recibieron el pago de $130,000 dólares y $150,000 dólares, respectivamente, que según el exletrado, fue ‘bajo la dirección del candidato’, reconociendo que ‘tenía como principal objetivo influir’ en los resultados de los últimos comicios presidenciales; lo que implicaría un delito federal al violar la normativa sobre financiamiento de campañas electorales.

Un día después, Trump salió al paso de lo dicho por Cohen en una entrevista para la cadena Fox News , en la que admite que los pagos tuvieron lugar, pero que estos fueron de su fortuna personal y no de la campaña, por tanto, no habría infringido la ley.

SE ESTRECHA EL CERCO

Ambos casos se perfilan como la ‘punta del iceberg’ de un verdadero dolor de cabeza para el inquilino de la Casa Blanca.

La sentencia contra Manafort, por el cual este podría enfrentar hasta 30 años de prisión, corresponde a una de las dos causas que mantiene pendiente ante los juzgados

El segundo juicio, que se celebrará en Washington a mediados de septiembre, está relacionado con su trabajo como agente extranjero no registrado ante el Departamento de Justicia. También se le investiga por obstrucción de la justicia y lavado de dinero.

Manafort fue asesor político y cabildero entre los años 2012 y 2017 para el partido del exmandatario de Ucrania, el proruso Víktor Yanukóvic, quien fuera derrocado, con respaldo del gobierno del presidente Barack Obama en 2014, por grupos opositores y organizaciones filonazis.

Si bien no era la primera vez que el exjefe de campaña de Trump, trabajaba para algún autócrata o dictador extranjero —como Ferdinand Marcos en Filipinas o Jonas Savimbi del Congo, ambos aliados de Washington— fue la conexión con Yanukóvich la que llevó al fiscal Mueller a iniciar las investigaciones contra Manafort.

Este último, al igual que Cohen, podría acogerse a un arreglo con la Fiscalía en el caso de la ‘trama rusa’, lo que implicaría una reducción de sus penas.

De momento Trump ha defendido, aunque cada vez con más distancia, a su antiguo colaborador.

‘Me siento muy mal por Paul Manafort. No tiene nada que ver conmigo. Nada que ver con la colusión de Rusia’, afirmó el miércoles el presidente ante la prensa.

En cuanto a Cohen, su caso no está relacionado con las pesquisas sobre la presunta injerencia de Moscú, aunque el hecho de declararse culpable y además involucrar al presidente en delitos que podrían costarle la presidencia, hacen de su proceso un peligro serio para el magnate inmobiliario.

A diferencia de Manafort, el antiguo abogado de Trump, que una vez aseguró que recibiría una bala por él, sí está dispuesto a cooperar con la Justicia, lo que le valdría una reducción de los 65 años a los que podría ser condenado.

Los dos, Cohen y Manafort, tendrían razones para colaborar con las diligencias que se le siguen al comandante en jefe estadounidense. De allí las ambigüedades del mandatario, al ser preguntado sobre un posible indulto para su antiguo jefe de campaña.

¿TRUMP O PENCE?

Pese a que el panorama se presenta complicado para Trump, este aún tiene margen para enfrentar la crisis.

Someter a juicio político a un presidente estadounidense no es tarea fácil, es un proceso largo y que depende de la correlación de fuerzas que existan dentro y fuera del Congreso.

Tras un periodo de investigación ordenada por el Poder Legislativo para recabar ‘pruebas contundentes’ contra el mandatario, la propia Cámara de Representantes tendría que dar una primera aprobación a la salida de Trump por mayoría simple.

De ser acogida, el Senado debe discutirla y luego votar si se separa o no del cargo al mandatario; en esta instancia, la destitución necesitaría una mayoría de dos tercios.

A eso se suma que la historia tampoco acompaña este tipo de iniciativas. Tan solo dos presidentes han vivido un ‘impeachment’, ambos saliendo airosos: Andrew Jackson (1865 – 1869) y Bill Clinton (1993 -2001), en el caso de Richard Nixon (1969-1974) el proceso nunca se llegó a completar por la renuncia de este último.

Actualmente el Partido Republicano mantiene el control del Congreso, que pese a las diferencias con Trump, es poco probable que respalde un juicio político en su contra.

Esa situación, convierte a las próximas elecciones legislativas de noviembre en una suerte de ‘termómetro’ sobre el futuro del presidente y su más importante apuesta de sobrevivencia política hasta ahora.

De ganar los demócratas la mayoría parlamentaria, técnicamente el éxito del ‘impeachment’ estaría en sus manos.

Ciertamente, la destitución de Trump sería un sobresalto pocas veces visto en la historia reciente de los Estados Unidos, pero para algunos analistas esta no representaría un gran cambio en las principales políticas domésticas llevadas por el actual presidente.

En un hipotético recambio en el Despacho Oval, sería investido el vicepresidente, Mike Pence, un fundamentalista cristiano que igualmente ha mostrado su respaldo a la construcción del muro en la frontera con México, la expansión belicista de la política exterior —incluyendo la militarización del espacio—, su respaldo tácito al uso del ‘waterboarding’ en los interrogatorios —tortura ahogamiento simulado— a prisioneros o beneficios fiscales para las grandes corporaciones.

Foto: La Estrella de Panamá

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