El documento final de la COP28 decepciona a activistas y países vulnerables al plantear una reducción en lugar de la eliminación gradual de los combustibles fósiles

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La cumbre de la ONU sobre Cambio Climático concluyó con un documento en el que los países firmantes asumen el compromiso de transitar para dejar atrás el consumo y la producción de los combustibles fósiles en lugar de llamar explícitamente a la eliminación gradual de su producción y consumo. Desde la sede de la COP28 en Dubai nos acompaña Asad Rehman, portavoz de la Coalición por la Justicia Climática, para analizar la declaración final de la cumbre, elaborada bajo el monitoreo del presidente de la COP28 y director ejecutivo de la empresa petrolera estatal ADNOC, el sultán Al Jaber. Rehman plantea que el texto del documento “es muy débil” y tiene “muchas lagunas” que permiten a los países ricos evadir sus responsabilidades. “Los empresarios y magnates del petróleo y el gas deben estar frotándose las manos con alegría”, dice Rehman. “El mundo entero debe tomar medidas para afrontar esta crisis, pero los países menos industrializados solo pueden actuar si reciben el apoyo necesario”.

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Transcripción

Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.

AMY GOODMAN: La cumbre climática de la ONU en Dubái concluyó con un compromiso de los países para una transición hacia el abandono de los combustibles fósiles, pero los críticos dicen que el acuerdo está plagado de lagunas que socavarán los esfuerzos para combatir la crisis climática. El texto final no aboga explícitamente por una eliminación gradual del uso de combustibles fósiles, algo que más de 100 países estaban buscando lograr. En cambio, un pasaje clave del acuerdo aboga por una “transición hacia el abandono de los combustibles fósiles en los sistemas energéticos, de manera justa, ordenada y equitativa, acelerando las acciones en esta década crítica para alcanzar la neutralidad de emisiones en 2050 según los dictados de la ciencia”.

El presidente de la COP28, el sultán Al Jaber, quien es el director ejecutivo de ADNOC, la Compañía Nacional de Petróleo de Abu Dabi, calificó el acuerdo de “histórico”.

SULTÁN AHMED AL JABER: Hemos confrontado las realidades y encaminado al mundo en la dirección correcta. Hemos presentado un plan de acción robusto para lograr el objetivo de 1,5 grados Celsius. Es un plan liderado por la ciencia. Es un plan equilibrado que aborda las emisiones, cierra la brecha en cuanto a la adaptación, reestructura las finanzas globales y cumple con la creación de un fondo para pérdidas y daños.

AMY GOODMAN: El presidente de la COP28, el sultán Al Jaber, declaró que se había logrado un consenso en el documento final, a pesar de que una asociación de 39 países insulares conocida en inglés como AOSIS –Alianza de Pequeños Estados Insulares– ni siquiera estaba en el recinto. La representante de Samoa, Anne Rasmussen, presidenta de AOSIS, criticó el texto final.

ANNE RASMUSSEN: Parece que acaban de tomar las decisiones, y los pequeños países en desarrollo insulares no estaban en la sala. Estábamos trabajando fuertemente para coordinar con los 39 pequeños Estados insulares, Estados en desarrollo que se ven afectados de manera desproporcionada por el cambio climático, por lo cual nos retrasamos para llegar aquí. […] La pregunta que hemos considerado como miembros de la Alianza de Pequeños Estados Insulares es si esas decisiones son suficientes. Al leer detalladamente los párrafos 26 y 29 de este acuerdo, hemos llegado a la conclusión de que no se ha asegurado la corrección de rumbo necesaria. Hemos hecho un avance gradual sobre los temas de siempre, cuando lo que realmente necesitamos es un cambio exponencial en nuestras acciones y apoyo”.

AMY GOODMAN: Los críticos se han referido al uso permisivo y a la ambigua definición de los combustibles de transición como una grave laguna en el acuerdo, lo cual también abre la puerta a falsas soluciones tecnológicas, para combatir la crisis climática, según ellos. Activistas africanos dijeron que el acuerdo no proporciona suficientes mecanismos o financiación por parte de los países ricos y que más contaminan, como Estados Unidos y naciones europeas, para que las naciones más pobres puedan dejar atrás los combustibles fósiles.

Desde Dubái, donde estuvimos cubriendo la conferencia, en la sede de la COP28, nos acompaña Asad Rehman, director ejecutivo de la organización War on Want y portavoz principal de la Coalición por la Justicia Climática.

Asad, bienvenido de nuevo a Democracy Now! Estamos hablando justo después de la aprobación del documento final. ¿Puede hablar, en general, sobre lo que se ha dicho y, explícitamente, sobre sus preocupaciones?

ASAD REHMAN: En primer lugar, bienvenidos. Gracias, Amy.

Tiene razón: el documento ha sido aceptado. Y se ha prestado mucha atención a lo que dice sobre los combustibles fósiles y si esto es una señal del fin de la era de los letales combustibles fósiles. Y desafortunadamente, aunque las palabras estén ahí, claramente esa señal no lo está.

Lo que hemos visto es que el texto del documento es muy débil, tiene muchas lagunas. Usted mencionó los combustibles de transición. Y me parece bastante increíble que incluyeran uno de los combustibles fósiles más contaminantes, el gas, como combustible de transición. Ningún aspecto de la transición está financiado, así que la magnitud de esa transición, particularmente para los países en desarrollo, no es algo que se pueda lograr. Y hay lagunas en gran parte de lo que corresponde a tecnologías que son riesgosas, peligrosas y no probadas para la captura de carbono de la atmósfera.

Si eres un magnate o un director ejecutivo de las industrias del gas y del petróleo, seguro estarás frotándote las manos con júbilo. Esto sigue siendo una licencia para contaminar. Y si bien las palabras en el texto podrían suscitar aplausos, la realidad es que no se puede engañar a la ciencia y no se puede engañar a la realidad de que realmente necesitamos una transición justa y de manera equitativa y rápida de los combustibles fósiles, abordando también los desafíos reales que muchos países en desarrollo tienen en cuanto a la pobreza, en particular la pobreza energética.

JUAN GONZÁLEZ: Y, Asad, ¿qué nos puede comentar sobre la presencia e influencia de grupos comerciales, grupos de expertos y agencias de relaciones públicas de la industria que tienen un historial de negar la crisis climática y que participaron en esta cumbre?

ASAD REHMAN: Normalmente, cualquiera que asista a estas negociaciones climáticas se podría sorprender por la magnitud de lo que es una feria comercial justo al lado de las reuniones entre negociadores reales, un feria donde las empresas, los ejecutivos y los cabilderos venden su influencia tanto a los Gobiernos como a los negociadores, pero también logran acuerdos entre ellos. Sin embargo, claro está que la realidad es que no es solo aquí en Dubái donde esos cabilderos están trabajando. También están trabajando en las capitales, como Washington, Londres y Bruselas.

Y es por eso que muchos negociadores, en particular de países en desarrollo, y organizaciones de justicia climática miraban con espanto el hecho de que representantes de la Unión Europea, Estados Unidos y el Reino Unido estaban todos dando discursos que hablaban de la meta de 1,5 grados como el faro a seguir, y su compromiso de combatir los combustibles fósiles, al tiempo que son responsables de más de la mitad de los nuevos proyectos de expansión de combustibles fósiles en el mundo. La gente conoce la realidad, y sabe que lo que se dice aquí son palabras vacías, mientras la realidad en sus países es la expansión del uso de combustibles fósiles. Entonces, lo que hay aquí es falta de confianza. La gente se ha dado cuenta de que durante décadas se han incumplido muchas promesas, ya sean sobre la financiación o Estados Unidos diciendo: “No queremos ni siquiera discutir el hecho de que no hayamos cumplido con el compromiso anterior de reducir nuestras emisiones”.

Lo que sucede en estas negociaciones es que en realidad se descarta y se exime de responsabilidad a los países ricos, que causaron la mayor parte de este problema, para luego atribuir esa responsabilidad a los países en desarrollo. Y eso está en los intereses de estas grandes empresas privadas, porque las pocas menciones que se hacen sobre financiación climática giran alrededor del capital privado, y capital privado significa obtener ganancias. Y lo que proponen es que los Gobiernos que están sumidos en deudas, que tienen poco espacio fiscal para el uso de fondos públicos, comprometan su dinero, dinero público, para básicamente respaldar la capacidad de las corporaciones privadas para poder obtener ganancias. Y la forma en que quieren obtener ganancias, por supuesto, no es ayudando de verdad a que la gente más pobre pueda adaptarse a las realidades de la violencia climática o adaptarse al hecho de que nos enfrentamos a grandes pérdidas económicas, sociales y culturales a causa de inundaciones, incendios y hambrunas mortales. Lo que quieren hacer es tomar el control de lo poco que queda de los sistemas energéticos de estos países y de otros sistemas públicos.

JUAN GONZÁLEZ: ¿Qué puede comentar sobre el tema de que los países más contaminantes ayuden a los países en desarrollo y del Sur Global para hacer frente a la catástrofe climática?

ASAD REHMAN: Bueno, esa ha sido, supongo, la gran brecha que ha estado atravesando todas estas negociaciones sobre el clima durante los últimos 28 años, si los países ricos siguen siendo sumamente responsables de la mayoría de las emisiones que están en la atmósfera, y qué tanto emitimos, per cápita, nosotros como ciudadanos, que abrumadoramente… El 11% de la población está en el Norte Global. Son los principales responsables de la mayoría de las emisiones en la atmósfera. ¿Estarían dispuestos esos países no solo a reducir sus emisiones, sino también a proporcionar ayuda financiera y tecnológica?

En 2009 se hizo una promesa de invertir 100.000 millones de dólares. Eso no se ha cumplido. Hay una gran discusión que deberá tener lugar el próximo año sobre si la financiación climática estará basada en la necesidad, y que se reconozca que realmente estamos hablando no solo de cientos de millones, sino, desde luego, de miles de millones y hasta billones de dólares. Y lo que realmente llamó la atención al inicio de estas negociaciones fue que Estados Unidos prometió aportar solo unos pocos millones para el fondo de pérdidas y daños, mientras que, por supuesto, a nadie se le escapó que el Gobierno no tuvo problema en solicitarle al Congreso cientos de miles de millones para bombas y balas para guerras por todo el mundo.

Entonces, hay una desconexión entre la realidad de lo que está pasando respecto a las necesidades y las crisis que enfrentan los países en desarrollo, no solo por el cambio climático, sino por estar atrapados en injustos pagos de deudas, derivadas de un sistema económico disfuncional y fraudulento, de dañar… de ver cómo se explotan sus recursos, sin olvidar además la realidad de que los países ricos que han crecido y se han enriquecido simplemente les están dando la espalda. Esto requiere que todos tomen medidas, pero los países en desarrollo solo pueden actuar si se les da apoyo.

AMY GOODMAN: Escuchemos al enviado climático de Estados Unidos, John Kerry, hablando en la sesión de cierre de la cumbre climática de la ONU.

JOHN KERRY: El hecho es que este documento envía mensajes muy fuertes al mundo. En primer lugar, el documento destaca que tenemos que cumplir con el objetivo de limitar el calentamiento a 1,5 grados. Ese es nuestro objetivo. Y nosotros, por lo tanto, debemos hacer lo necesario para mantener ese límite de 1,5, y hacer todo lo que podamos para lograr este objetivo.

AMY GOODMAN: Ese era John Kerry. Asad Rehman, ¿puede responder? Y también, hablar de… Creo que Gore dijo sobre el borrador final que esto es un acuerdo por y para los petro-Estados. El año que viene la cumbre de la ONU será en Bakú, en Azerbaiyán, otro petro-Estado. Y, sin embargo, ¿puede hablar sobre por qué esta cumbre en particular celebrada en los Emiratos Árabes Unidos ha sido tan importante? Algunas cumbres son más importantes que otras.

ASAD REHMAN: Bueno, la razón por la que esta cumbre ha sido muy, muy importante es que, cuando el Acuerdo de París fue firmado por todos los países del mundo, todos reconocieron que las promesas que se estaban haciendo, particularmente por parte de los países desarrollados, eran tan insuficientes que no nos iban a mantener por debajo del grado del umbral de los 1,5 grados Celsius, algo que sabemos, y los científicos del clima nos lo han dicho, hará que comencemos a enfrentar una catástrofe climática sin control. Y luego, no importa lo que hagamos, los impactos se profundizarán, se harán más rápidos y más violentos y afectarán a más personas. Ahora, después de cinco años, debíamos evaluar cuánto progreso han logrado los países. Cuánto han reducido sus emisiones. Cuánto dinero han proporcionado. Cuánto apoyo le dieron a los países para poder adaptarse al hecho de que el cambio climático está sucediendo ahora mismo, mucho más rápido de lo que pensábamos, y con mucha más severidad de lo que pensábamos. Y esa conversación es el balance global.

Y lo que hemos visto aquí en realidad es un documento con las huellas dactilares de Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión Europea, porque habla solo de reducir las emisiones, pero no de la responsabilidad. Así que la idea de justicia se está desvaneciendo. La idea de proporcionar financiamiento público para afrontar el cambio climático, que se necesita desesperadamente, se está desperdiciando. En cambio, las únicas menciones a la financiación son en relación a capital privado y a un impulso para que los países en desarrollo tengan lo que ellos llaman un entorno propicio. Ahora bien, hemos visto en la vida real cómo es ese entorno propicio. Lo vimos en Sri Lanka. Lo hemos visto en Pakistán y en otros países que han enfrentado estas crisis, tanto la de deuda como la derivada del cambio climático. Y lo que significa es que estás bajando tus estándares medioambientales. Estás reduciendo los estándares de derechos de tus trabajadores. Haces que tu economía sea mucho más atractiva para el capital privado, y ese capital privado necesita obtener ganancias. Y lo que quiere el capital privado son garantías de que obtendrá ese beneficio. Y la responsabilidad de garantizar ese beneficio ha recaído ahora en los países en desarrollo. Es una absoluta locura. Y esto es solo una parte de lo que se estaba negociando aquí.

Se suponía también que negociaríamos un objetivo de adaptación. Y repito, ¿cómo van a ser capaces los países, particularmente del Sur Global, que son quienes sufren más los impactos del cambio climático, de adaptarse a todo esto? ¿Se les proporcionará tecnología y apoyo? Eran particularmente los países africanos, que se han visto gravemente afectados, quienes querían objetivos concretos reales. Querían un objetivo en financiación, un objetivo en tecnología. ¿Cómo van a empezar a planificar eso? Y todos los países desarrollados han dicho: “No queremos discutir eso. No vamos a discutir sobre acciones concretas reales”.

E increíblemente, la única ventana de esperanza que hay, por supuesto, es que sabemos que si somos capaces de transitar para dejar atrás los combustibles fósiles, si somos capaces de hacer la transición de nuestro disfuncional sistema alimentario y de este sistema económico desigual haremos que la gente tenga una vida mejor y más justa, no solo en el Sur Global, sino también en el Norte Global, donde muchas, muchas personas están luchando para llegar a fin de mes, y no pueden alimentar a sus familias o calentar sus hogares. Y eso se llama el camino hacia una transición justa. Pero, de nuevo, Estados Unidos no quiere tener ninguna conversación sólida, solo quiere entablar diálogos improductivos.

AMY GOODMAN: Asad Rehman, solo tenemos un minuto, y quería terminar preguntándole sobre lo que lleva puesto. Lleva un cordel con los colores de la bandera palestina, y tiene un broche con la forma de una sandía y los colores de la bandera palestina. La última vez que le vimos fue el viernes, cuando estaba dando una conferencia de prensa denunciando que no se les permite protestar por Gaza o, digamos, portar carteles que digan “alto el fuego ahora”. Sin embargo, el sábado hubo grandes manifestaciones de las que usted fue parte. Explique el problema que intentaba plantear, la naturaleza histórica de lo que usted hizo durante esta cumbre climática de la ONU, desde el bombardeo israelí contra Gaza a la mención de los presos, los presos políticos, en los propios Emiratos Árabes Unidos.

ASAD REHMAN: Bueno, los movimientos de justicia climática siempre han reconocido que la lucha climática no va solo del carbono. Va de ver cómo estos temas de justicia están entrelazados. Y fundamentalmente estamos en un movimiento de justicia. Y lo que une a este movimiento es la idea de solidaridad con aquellos que están en la primera línea de la crisis, ya sean movimientos indígenas, movimientos antirracistas en la comunidad negra en Estados Unidos que luchan alrededor de Black Lives Matter, movimentos relacionados con el pueblo palestino, ya que estamos en una región donde a unos cientos de kilómetros de distancia un pueblo se enfrenta a una limpieza étnica, a bombardeos indiscriminados y, por supuesto, muchos de nuestros colegas y socios están ahí.

En este lugar se nos han impuesto enormes restricciones, incluso sobre si podíamos llamar a un alto el fuego inmediato, o poner sobre la mesa la cuestión de Palestina. Pero debo hablar sobre el poder de nuestros movimientos organizando aquí, que dijeron: “Nos negamos. Por supuesto que alzaremos la voz por Palestina. Pediremos un alto el fuego inmediato. Vamos a decir con una voz muy, muy firme que no hay justicia climática sin derechos humanos”. Y tal como lo hicimos en Egipto cuando planteamos el problema de los presos políticos allí, también planteamos el tema de los presos políticos aquí en los Emiratos Árabes Unidos.

En última instancia, esta es una lucha por la justicia y contra un mundo injusto y desigual, en el que los poderosos pueden hacer lo que quieren contra aquellos que están indefensos. Y lo que es impactante es que ayer John Kerry dijo, al tratar de defender este texto: “Nunca hemos estado en una posición donde las decisiones que tomamos vayan a tener un impacto de vida o muerte”. Todos nos quedamos sorprendidos, ya que Estados Unidos la semana pasada vetó una resolución que habría detenido la matanza en Gaza. Aquí es donde los políticos y nuestros Gobiernos están muy desconectados de las demandas y realidades de la gente común.

AMY GOODMAN: Asad Rehman, quiero darle las gracias por acompañarnos. Director ejecutivo de War on Want, y portavoz principal de la Coalición por la Justicia Climática, hablando con nosotros desde Dubái, en los Emiratos Árabes Unidos.

A continuación, mientras la Asamblea General de la ONU vota abrumadoramente a favor de un alto el fuego humanitario inmediato en Gaza, les traemos una exclusiva. Hablaremos con una diplomática palestina ante la ONU cuyos recientes comentarios en Ginebra sobre Israel se volvieron virales. Quédense con nosotros.

Traducido y editado por Igor Moreno Unanua e Iván HIncapié.

Tomado de: democracynow.org

Last modified: 28/12/2023

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