Latinoamérica

Mujer, cuerpo y territorio

El viento corta la cara pero la alegría subversiva que recorre Mar del Plata, Argentina, lo transforma en hilo que entreteje palabras y risas. Por toda la ciudad, se reúne el 30º Encuentro Nacional de Mujeres, auto-convocadas, auto-organizadas, auto-gestionadas. Violetas, pero no de frío sino como manifestación más de identidad entre muchos colores, canciones, sabores, edades. Más de 60 mil mujeres de todo el país llegaron del 10 al 12 de octubre a lo que por unos días se transformó en territorio liberado, autónomo, rebelde. Cuestionar al patriarcado y sus manifestaciones atraviesa tantas formas de opresión, que estando allí se siente que la “normalidad” cambia radicalmente.

De pronto machismo, capitalismo, autoritarismo y otros ismos van al exilio en las discusiones, afectos y otras formas de expresarse, en libros, radios, artes, canciones, teatro. Ser mujer no garantiza que no repliquemos esos valores o que no se instalen ahí mismo, pero este encuentro lleva 30 años cuestionando, aprendiendo, construyendo, y se nota.

Por unos días logra abrir las puertas de los mundos que queremos y en sus plazas nos reunimos. Sesenta y cinco talleres discutieron temas como feminismo, sexualidad, activismo lésbico y trans, derechos sexuales y reproductivos, anticoncepción y aborto, discapacidad, salud, salud mental, adicciones, trata, feminicidios, maltrato, abuso, violencia sexual, explotación infantil, violencia obstétrica, trabajo sexual, desempleo, organización sindical, pueblos originarios, acceso a tierra y vivienda, campesinas, cooperativas, organización barrial, organización política, cárceles, adultas mayores, adolescentes y jóvenes, educación, ciencia y tecnología, religiones, crisis mundial, deuda externa, migraciones, anti-imperialismo, cultura, arte, medio ambiente, feminización de la pobreza, justicia, relación con el cuerpo.

Cada taller sesiona varias veces, porque la idea no es hacer un paseo de opiniones sino entender el tema, lo que la otra plantea y discutir qué hacer. No se vota en ninguna instancia, si hay controversia y no se llega a acuerdo, se reflejan las diferenes posiciones en las conclusiones. No hay declaración final, tampoco es un encuentro auto-referencial, es una construcción colectiva para la acción real, cotidiana, en donde estemos. Se intercambian y plantan semillas que llevamos con cuidado de vuelta a cada lugar, para sembrar cuestionamientos, resistencias, capacidad de organización y solidaridad.

Claudia Korol y Liliana Daunes, feministas, activistas, periodistas, poetas y sobre todo compañeras, que entre otras tareas coordinan programas radiales en medios alternativos y públicos (como Espejos Todavía y Sonidos Agitadóricos), organizaron una concurrida mesa de Feministas Latinoamericanas en Resistencia, en la plaza, radio abierta. Mujeres campesinas, indígenas, urbanas, de Paraguay, Venezuela, Colombia, Uruguay, México, Guatemala, Honduras, Argentina y otros países comparten experiencias que van formando un mapa donde la violencia de género se conecta con las invasiones a los territorios y la represión selectiva, que busca minar la soberanía de cuerpos y territorios.

Son luchas feministas y contra petróleo, fracking, minería, transgénicos, agrotóxicos. Melike Yasar, del Movimiento de Mujeres Libres de Kurdistán, rompe geografías y esquemas. Para hablar se cambia su pañuelo kurdo por el pañuelo que llevamos todas en este encuentro ­–que reclama “derecho al aborto libre, seguro y gratuito”– como una forma de mostrar que nuestras luchas confluyen. Nos cuenta cómo las fronteras nacionales intentaron dividir su pueblo pero que su lucha es mucho más que resistencia: es construir una confederación que no pretende gestionar un nuevo estado, sino comunidades autónomas y libertarias.

Relmu Ñamku, madre de tres hijos, mapuche de la comunidad Winkul Newen al Sur de Argentina, sigue bordando el tejido. El pueblo mapuche también fue artificialmente dividido por fronteras nacionales, pero tanto en Chile como en Argentina, lo persiguen aplicando leyes anti-terroristas, para permitir el saqueo de sus territorios y los recursos que hay en ellos. Su comunidad bloqueó en 2012 una instalación petrolera de la transnacional Apache (ahora de YPF Argentina) que devasta, contamina y pretende expandirse más sobre territorios de la comunidad. En medio de la funeral de una bebé que murió probablemente por esa contaminación, sin aviso, llegaron a desalojarlos.

Ante el avance de la topadora, se defendieron con piedras. Las autoridades eligieron a Relmu para castigar a todas. Como una oficial resultó herida por una piedra, la acusan de “tentativa de homicidio” , con cargo de 15 años de prisión. El juicio contra Relmu fue diferido por las protestas, pero inicia el próximo 26 de octubre, urge tomar acciones. “Relmu somos todas” resonó en el encuentro (Más información en www.winkulnewen.com).

El avance de las trasnacionales de agronegocios en el continente es otra faceta de la invasión de cuerpos y territorios . Expulsan campesinos e indígenas de sus tierras, invaden con monocultivos transgénicos y agrotóxicos, contaminan suelo, agua, aire, junto a nuestros cuerpos y el de nuestros hijos. Pruebas en Brasil, cerca de plantaciones de soya transgénica rurales y urbanas, muestran que las madres tienen residuos de glifosato en leche materna, herbicida declarado cancerígeno en 2015 por la Organización Mundial de la Salud. En Mar del Plata y barrios de Buenos Aires, pruebas de sangre y orina tomadas por la organización Bios arrojan hasta 90 por ciento de muestras con residuos de ese y otros agrotóxicos. La producción local y sana de alimentos, la decisión sobre qué comemos, nuestra salud, son también territorios en disputa.

Pero la enormidad de los ataques, vista en común, se torna comprensible, desarmable, el espanto deja lugar a la ironía, a la solidaridad y la rebeldía organizada. Termina este encuentro con luna nueva, creciendo inexorablemente.

Fuente: Desinformémonos

Previous post

De como las hidroeléctricas auspician la corrupción en Panamá

Next post

7 Mitos de la Producción Alimentaria

No Comment

Deja un comentario...