Panamá

Ya son dos Lunas…

A Marco Gandásegui, siempre

(Jorge) Llega otro plenilunio Cebaldo, y seguimos en cuarentena. Dicen que toda crisis es una oportunidad – “de cabalgar pa´dentro y aprender”, señala el Pepe Mujica desde Uruguay. Y en una enorme paradoja estamos: aislados, pero a la vez súper interconectados.

(Cebaldo) Cierto, como parte todos de una red. Como lo cantan nuestras abuelas y poetas: un fino y mágico hilo une – cose – las aguas de los ríos, de los mares, los árboles, el bosque, la tierra y sus habitantes. Construyendo una gran red, equilibrando y armonizando los sonidos, los colores y los frutos de la Tierra,  ¡Somos todos Uno!

Partes además de la red mayor, del tejido universal. Y si un día un segmento de esa red se rompe, rápidamente hay que arreglarlo, coserlo, sino llegarán tristezas y dolores a la Tierra …Para seguir caminando, meciéndonos en esta Hamaca Universal, nuestra Casa Grande ¡La Tierra!

(Jorge) ¿Has visto compadre esa tremenda reacción de la naturaleza ahora que el mundo se puso en pausa? Animales silvestres caminando por ciudades, cielos sacudiéndose el smog, ríos y costas con aguas más cristalinas: la naturaleza recuperando su esplendor, y tan rápido.

¿Qué mal sueño nos habrá dado en todos estos años – siglos –, para que terminemos creyéndonos aparte y tan lejos de la vida y de su suerte? Como si todo “lo demás”: suelo, peces, bosques, minerales, agua… fueran solo y nada más “un producto, un recurso”, sujeto a apropiación y explotación.

Como cuando creíamos que la Tierra era plana o que el Sol giraba alrededor nuestro: así de ignorantes hemos estado.

(Cebaldo) Me acuerdo de este maravilloso film “Nostalgia de la Luz” de Patricio Guzmán, donde aprendí que nosotros y las estrellas estamos constituidos por lo mismo. En el film la pregunta, ¿Cómo explicar que el calcio que tienen nuestros huesos es el mismo calcio que tienen las estrellas?  ¿Cómo explicar que las estrellas recién nacidas pueden formarse con nuestros átomos tras morirnos?…

Todo contribuye al equilibrio del Universo. De la misma forma nuestro cuerpo es equilibrio físico, mental y espiritual. Si una parte se debilita, todo el cuerpo se debilita, se hunde. Por eso las terapias de nuestros médicos no solo se centran en plantas y aguas sino también en la palabra y los cantos.

“… un fino y mágico hilo une – cose – las aguas de los ríos, de los mares, los árboles, el bosque, la tierra…”   Ilustraciones de Ani Ventocilla King
“…un fino y mágico hilo une – cose – las aguas de los ríos, de los mares, los árboles, el bosque, la tierra…”Ilustraciones de Ani Ventocilla King

(Jorge) Imagínate a muchísima gente saliendo de esta cuarentena, aprendiendo y ya para siempre, que somos parte de la vida. Que nadie nos hizo a nosotros por aparte, y que por algo la evolución tras miles de pruebas y errores y millones de años, nos puso aquí. ¡Que no somos ni por casualidad ni por gusto!

Primos de los primates, cierto, pero también de helechos y rinocerontes. Parientes deberíamos sentirnos de cada parte del Todo ese que tú mencionas. Si hasta los virus han propiciado saltos evolutivos nuestros…

(Cebaldo) Por pensar así, tantas veces nuestras comunidades fueron clasificadas de  “no productivas”,  “lentas para el desarrollo”.  O sea, no vivían o no viven al ritmo que impone el mercado y su sistema, y por eso “atrasados”. No entienden o no quieren entender  que estos pueblos  van cumpliendo su propio calendario y ritmo; “suavemente pisar la tierra”, a poca velocidad.

(Jorge) Tocará pues la necesidad, el esfuerzo serio, de volver a recordar que somos las neuronas, la “conciencia” – parece contradictorio – de este planeta. Planeta que esta vivo hasta en sus piedras. Destinados a ser la conciencia-testigo sin la cual el universo “…sería un universo estéril.

Un universo sin un solo ser para disfrutar de la existencia en él, para celebrar su belleza, o para maravillarse de su inmensidad, sería un universo estéril.” – escribía a mano en su cuaderno escolar el viejo Alexander Skutch, el botánico gringo que se “enmontaño” en Costa Rica a mediados del siglo XX y a quien con frecuencia volvemos. 

¡Hay que re–encantar el mundo!

Grita además desde Colombia el poeta William Ospina.

Y tiene toda la razón.

(Cebaldo) Pasemos a considerar cómo veníamos viviendo. Hacia qué modelo hemos estado y todavía estamos andado… Es clave darnos cuenta. Ese culto a la velocidad, la prisa, ser el primero, el más rápido, acumular más y más…. que también contribuye a la degradación de sabidurías, de los conocimientos de aldeas y campos, de nuestros artesanos y creadores, que con paciencia y lentamente fueron creando tantas cosas que hoy disfrutamos, de las cosas lindas que nos acariñan y cuidan… como son también esas medicinas y vacunas que los médicos, que los científicos, han ido creando pacientemente para protegernos.

(Jorge) Mejor que la causa de este estate-quieto haya sido un virus y no bombas atómicas. ¿Y quién realmente es el virus? Así es, queda tan claro ahora que de no “humanizar” (me encanta poder colocar aquí ese verbo), de no humanizar cómo vivimos, cómo nos  relacionamos entre nosotros y con el ambiente, vamos a seguir camino al despeñadero. Está tan claro ya.

Ese 1% de la humanidad que es el poder real; esa elite que acumula y acumula y acumula como si nunca se fueran a morir… El mensaje va fuertísimo con ellos.

(Cebaldo) Lo que vemos ahora muestra cuán vulnerables somos. Y ojo a esto otra vez Coqui: solo unidos, en comunidad, podemos salvarnos de ese “modelo” …que nos ha ido llevando “al despeñadero” como dices.

“Reunir todo lo bueno logrado y encaminarnos a mejores paradigmas: por ahí tendrá que ser, maestro. Nada fácil.”
“Reunir todo lo bueno logrado y encaminarnos a mejores paradigmas: por ahí tendrá que ser, maestro. Nada fácil.”

(Jorge) Quizás, y para mantener altas las defensas de nuestro sistema inmunológico, debamos prestar atención también a los ejemplos de solidaridad que no han faltado en esta crisis. Ese interesarse, ese atender al otro que está fregado… Sociedades ayudando a sociedades en desgracia. Entre quienes en esta pandemia se han portado a la altura, hay un paisito del sur que impresiona: Cuba.

Que un pequeño país bloqueado del sur haya enviado en plena pandemia 21 brigadas médicas y 1200 profesionales a países de Europa, Africa, Latinoamérica y Medio Oriente…” comenta un periodista que sabe y se atreve.

“Una de las paradojas de esta pandemia es que Cuba esté ayudando a Europa”, señala el gran Noam Chomsky, desde su cuarentena en Tucson, Texas.

Salvo viaje, alojamiento, alimentación y cuidados sanitarios a su personal voluntario, Cuba no exige nada a cambio. Nada. Si hasta a EEUU ofreció ayuda por lo del huracán Katrina en New Orleans, el 2005. Cuando todo esto pase – porque pasará pues – los latinoamericanos en particular ya no podremos “mirar a otro lado” cuando del bloqueo a Cuba se trate. Sesenta años ya. ¿Qué país aguantaría eso? Ni siquiera por el coronavirus lo levantaron temporalmente.

¿Qué porcentaje de Latinoamérica Cebaldito –de la humanidad–  sabe, entiende, lo que significa ese bloqueo? ¿El 5% talvez?

¿Y por qué los cubanos se portan así? Buena pregunta. Seguramente la respuesta habría que buscarla leyendo a José Martí.

(Cebaldo) Hace muchos años, el pueblo Kuna solicitó a varios gobiernos del mundo apoyo para formar médicos. Bueno, casi no recibió respuestas;  el primero y único fue Cuba. Sin condiciones, tan solo  preguntaban, “¿Cuántas becas quieren señores del Congreso Kuna?” Eso fue en 1999, en tiempos de nuestros queridos y recordados caciques Leonidas Valdéz Kantule y Carlos López. Y hoy son estos médicos también los de la dura lucha en la crisis sanitaria. La solidaridad se multiplica, el amor con amor se paga.

(Jorge) Reunir todo lo bueno logrado y encaminarnos a mejores paradigmas: por ahí tendrá que ser, maestro. Nada fácil. ¿Pero ves? Ya todo va poniéndose clarito, como la Luna esta noche. La Luna que también dice que el futuro, si lo queremos, será de sabor a comunidad. Con una humanidad en su mayoría respetada, instruida, consciente, “acariñada”. (…¡Cada palabra que inventas con tu portoñol compadre!)

Tranquilos y apostando a nuestra especie, que la vida hace rato ha demostrado ser invencible.

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Cebaldo Inawinapi y Jorge Ventocilla

Mayo 2020

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Fuente: www.inawinapi.com

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