Panamá

Cuidar la patria…

La profesora Xiomara Martínez, de la escuela Guillermo Endara Galimany, de La Chorrera, tiene una forma distinta de enseñar la geografía y la historia. Les pidió a sus estudiantes pregraduandos que investigaran sobre la invasión de Estados Unidos a Panamá en 1989. Pero la investigación no era ir a los textos sobre el tema, solamente, tenían que entrevistar a sus padres y otros parientes sobre lo que ellos recordaban acerca de la invasión.

El proyecto continuaba con la elaboración de textos anecdóticos que ellos después iban a narrarles a los niños de primaria de los grados más altos. El objetivo del proyecto era rescatar la memoria, conversar sobre nuestro pasado y dar a conocer la historia a los más jóvenes. La palabra era el canal de este mensaje. El poder de las palabras nos enseña a cuidar lo que debemos saber del pasado.

Hay acciones y palabras que cuidan a la patria. Sus intenciones van más del gesto porque son sinónimo de solidaridad y esperanza. Palabras como país o memoria saben a patria en noviembre, pero debemos enseñar a cuidarlas. Y el sentido del cuidado se aprende a valorar cuando pensamos como nación.

Los versos finales de un poema de Mario Benedetti, Noción de patria, dicen así: “Quizá mi única noción de patria / sea esta urgencia de decir nosotros / quizá mi única noción de patria / sea este regreso al propio desconcierto”. Este concepto de patria nos urge en este país, porque estamos perdiendo la noción de un “nosotros”.

La patria, como la han resumido los poetas y los cantantes, se encuentra en miles de cosas cotidianas. No está mal recordarla en noviembre, pero, como una madre, debería estar presente siempre. Es importante enseñarles a los jóvenes que se hace patria no solo recordando a los próceres y fechas relevantes; también en las pequeñas cosas que cuidamos con amor: cuando cuidamos el entorno, la naturaleza, las palabras, el cuerpo, el pensamiento, al otro. Todo se puede cuidar, y cuando aprendemos a cuidar lo que realmente importa, hacemos patria.

Por: Carlos Fong

Previous post

EL realismo mágico panameño

Next post

Jair Bolsonaro o la Trump-enización de América Latina

No Comment

Leave a reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *