Latinoamérica

Llamado urgente para salvar el Río Nangaritza y la Cordillera del Cóndor. Ecuador en destrucción

A tres años del asesinato del Dirigente Indígena Shuar José Tendetza (2 de diciembre 2014)

La provincia de Zamora Chinchipe es uno de los lugares más exuberantes del mundo, la alta Amazonía donde se unen la Sierra del Cóndor y los Andes. Uno de los puntos de mayor biodiversidad de América entera hoy está seriamente amenazado por la expansión de enclaves mineros. El gobierno de Rafael Correa mientras esgrimía discursos antimperialistas concesionó el 48% de Zamora Chinchipe a las mineras chinas, canadienses y de EEUU. 500 000 hectáreas entregadas a la irracional codicia trasnacional que destruye y contamina. Solo en la Sierra del Cóndor pretenden abrir 300 enclaves mineros. Se me parte el alma al ver como entregan uno de los tesoros más grandes de Ecuador a la destrucción minera.

Soy testigo de lo que realmente pasa y pude estar ahí, donde le tumbaron las casas y la escuela a la gente, donde no se respeta la legislación ambiental y destruyen nacientes de agua pura y desaparecen ríos enteros, donde asesinaron a José Tendetza en el 2015 por resistirse a dejar su tierra. Sucede en Tundayme parroquia de Zamora Chinchipe, una comunidad concesionada hoy al proyecto minero Mirador de la compañía ECSA. La compañía empezó engañando a la población con testaferros que compraban las tierras, mintieron y le dijeron a la gente que sería para uso agropecuario, no tardaron en trasferir lo comprado a la minera. Las personas que no quisieron vender a partir del 2013 fueron expropiadas con militares, policías y tractores. Sus casas derribadas en la madrugada y enterradas con maquinaria, como si con ello pudieran tapar la memoria viva de la gente. Aplicando una inconsulta Ley de Servidumbre Minera el Gobierno de Correa destruyó toda una comunidad indígena para que operara la minera.

Destruyeron la comunidad entera de San Marcos, su iglesia y su escuela. El sacerdote mismo de la parroquia entregó su iglesia al mejor estilo de Judas y le firmó el permiso a la minera para tumbarla. ¿Habrase visto un sacerdote más indiferente al sufrimiento de toda su parroquia?

La abuelita Indígena Wari Ampush de más de 100 años de edad, no habla español, es indígena Shuar y la sacaron de su casa para abrirle paso al bulldozer. La han desplazado ya dos veces, sin derecho a nada. Hoy la abuela vive al margen de la minera en una peña desde donde se ve por la ventana el avance del desierto artificial que arrasa su selva, su hogar; desde lejos escuchábamos las explosiones de dinamita y escuchábamos como se acerca una vez más la maquinara.

También hablé con Luis Sánchez Zhiminaycela. Presidente de la Comunidad Amazónica de Acción Social Cordillera del Cóndor Mirador (CASCOMI). Nos llevó ladera arriba, donde alguna vez estuvo su casa y la de su familia hoy se extiende un mar de tierra arrasada, le sacaron del sitio donde nació, del sitio en donde creció sin derecho alguno. Hoy Luis Sánchez resiste y lucha contra lo que pareciera ser aplastantemente irreversible. Todo ha sido ya destruido, no hay más vida, contamos más de 120 vehículos de maquinaria pesada trabajando, arrancando, removiendo, destruyendo. Además, me preocupa también la integridad de Luis Sánchez y la gente de CASCOMI que resisten sin apagar su esperanza y su amor a la selva y a la vida. Al ver tanta destrucción confieso que se me partió el alma y tuve que llorar.

Navegando por Alta Amazonía. Al visitar el Alto Nangaritza con mi buen amigo Salvador Quishpe, Prefecto de la provincia de Zamora Chinchipe, encontré uno de los ríos más hermosos que haya podido ver a través de mis múltiples viajes por América Latina, mientras admiraba la vida en borbollones solo podía pensar que también todo ese paraíso está hoy concesionado a las malditas mineras.

En Nangaritza se encuentran los Tepuyes, unas especiales formaciones geológicas, mesetas de arenisca que parecieran verdes islas en un mar de bosque y de ríos, por su diversidad de especies aisladas les han llamado las “Galapagos Amazónicas”. Para los Indígenas de la zona los Shuar estas mesetas se llaman Murá Nunka. Tienen paredes verticales y las cúspides son aplanadas lo cual decanta en la evolución de microecosistemas que albergan especies únicas en el mundo.

Explica Salvador Quishpe, orgullosamente indígena Saraguro y un verdadero defensor de la Amazonía que incluso en varias ocasiones fue apresado y agredido por los militares: “Se sabe que la región de la Cordillera del Cóndor tiene la flora más rica de cualquier área de tamaño similar en América tropical” así mismo continúa diciendo “En las dos últimas expediciones científicas realizadas en el alto Nangaritza se encontraron 56 especies nuevas, esto es mucho si tomamos en cuenta que el descubrimiento de una sola especie es muy relevante para la ciencia, pero cuando estos hallazgos ocurren por docenas en muy corto tiempo, hablamos de un evento científico extraordinario. De hecho, la frecuencia de estos descubrimientos ha llevado a algunos botánicos a proponer a las cordilleras amazónicas como una nueva región biogeográfica; esto representaría el hallazgo de un especial ecosistema para el mundo…”

Nangaritza es el último refugio de la cultura Shuar en Zamora Chinchipe, pues en el resto de la provincia esta cultura ha sido profundamente modificada y absorbida por los patrones culturales y los sistemas productivos nacionales. Por tanto, si se quiere preservar la lengua, territorio y tradición Shuar, la única fuente referencial para restaurarla en Zamora Chinchipe estará en el Alto Nangaritza. En la comunidad Shuar de Héroes del Cóndor pude hablar con algunas personas líderes en un encuentro bastante concurrido. Mi mensaje ante su determinación de defender la Alta Amazonía de las concesiones mineras fue sencillo: “El pueblo Shuar no está solo y desde el ecologismo internacional estaremos vigilantes y acompañándoles en la defensa de su territorio”.

De seguir adelante con los procesos de explotación Minera en Nangaritza y en la Cordillera del Cóndor, Ecuador destruirá su verdadero tesoro. El verdadero oro de Ecuador es la riqueza cultural y biológica que alberga. El pensamiento cortoplacista del nuevo socialismo Sur Americano pareciera no darse cuenta que cuando la cordillera del Cóndor tenga los 300 enclaves mineros en actividad extractiva habrá perdido el recurso más valioso para establecer un verdadero modelo de desarrollo que beneficie a sus comunidades desde una economía mucho más democrática. Mi país Costa Rica es buen ejemplo de lo mencionado. Haber prohibido la minería metálica a cielo abierto por unanimidad ante el congreso de la República y haber establecido una moratoria a la explotación petrolera nos hace ser un país grande y que camina hacia un desarrollo económico que no compromete el futuro de las generaciones que ni siquiera han nacido.

Me duele Ecuador como si fuera mi casa. Me duele la poca visión de sus gobernantes y la indiferencia borracha de alguna de su gente. Están al borde de minar su futuro, de vender la vida misma a las trasnacionales, pero también encuentro en Ecuador gente valiente y muy consiente que a pesar de la hostilidad del gobierno central (mayordomo de la extracción trasnacional) resisten y defienden los sitios más sagrados y megadiversos de este hermoso continente.

Desde el ecologismo internacional es urgente mantenerse alertas y observando el conflicto minero y petrolero en Ecuador. No podemos dejar solos a nuestros compañeros indígenas en la defensa de su territorio ancestral, no debemos ser indiferentes ante el mayor genocidio de estos tiempos.

Por: Fabián Pacheco. Agrobiólogo Ambiental de la Federación Costarricense para la Conservación del Ambiente

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