La ilusión de tener un mejor Gobierno en Puerto Rico

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Durante el verano de 2019 el pueblo de Puerto Rico, cansado de  la alta corrupción del gobierno de Ricardo Rosselló y los actos inmorales que éste cometió, utilizando un “Chat” con sus principales ayudantes, logró la renuncia de éste, como gobernador. Fueron muchas las marchas de protestas del pueblo, incluyendo una de más de 1 millón de personas, que lograron sacar del Palacio de Santa Catalina al corrupto e inmoral gobernador Rosselló. Fue la primera vez que ésto sucede en toda la historia de Puerto Rico.

Después de la renuncia al puesto de gobernador Rosselló h.,  el licenciado Pedro Rafael Pierluisi Urrutia, Ex-Comisionado de Puerto Rico en Washington, usurpó la gobernación en contubernio con la Cámara de Representantes. Esta acción fue tomada sin el consentimiento del Senado El presidente del Senado, Tomás Rivera Schatz, sometió el caso al Tribunal Supremo, el cual falló a favor del Senado.  El licenciado Pierluissi, tuvo que abandonar la gobernación. La persona que le tocaba el puesto era a la licenciada Wanda Vásquez, entonces Secretaria de Justicia. 

Vásquez ocupó la gobernación con el beneplácito del pueblo. Ella mostro ser una buena comunicadora con todos los grupos de la sociedad. Se reunió con los representantes de los sindicatos, con los pequeños comerciantes y con otros grupos de interés de la sociedad.

Pero la “luna de miel” duró muy poco. Se empezó a romper cuando instada por el presidente del Senado proclamó su candidatura a la gobernación para las próximas elecciones. Ella había negado ser candidata para las próximas elecciones, ya que ella no era política,  Su trabajo como gobernadora fue investigado por la Cámara de Representantes, la cual encontró que algunos de sus funcionarios habían cometido actos de corrupción. 

A finales del año 2019, ocurrieron en el Suroeste de la Isla, una serie de peligrosos terremotos. Un terremoto, ocurrido el 7 de enero de 2020, causó graves daños a las estructuras incluyendo viviendas, escuelas, comercios y escuelas. Como consecuencia de este terremoto, la mayoría de la gente salió al aire libre, refugiándose en parques, predios vacíos y algunos, en el patio de su casa.

El gobierno tuvo que proporcionarle alimentos, medicamentos y satisfacerle sus necesidades básicas. El gran problema que tuvo Wanda Vázquez es que politizó la entrega de las ayudas a los refugiados. Políticos de su propio partido seleccionaban a quienes se les entregaba las ayudas. Los refugiados, a quienes se le entregó la ayuda eran miembros del partido en que milita la gobernadora.

Luego surgieron noticias de que el gobierno de Wanda Vázquez estaba ocultando alimentos. Un grupo de refugiados descubrieron en la ciudad de Ponce, un gigantesco almacén del gobierno repleto de alimentos para ser usado en caso de emergencias. Los refugiados abrieron el almacén y tomaron la comida que necesitaban. La gobernadora negó  que supiera de su existencia y destituyó al Jefe de Manejo Emergencias. Este suceso contribuyó a la pérdida de confianza en el pueblo.

Luego alegó que había perdido la confianza en su Secretaria de Familia y su Secretario de Vivienda, procedió a destituirlos. El pueblo se enteró que las verdaderas razones para sus destituciones fueron de carácter políticas.

Con la enfermedad del COVID-19 se descubrió que varios funcionarios, algunos allegados a ella, ordenaron la compra de pruebas para detectar la enfermedad. El costo de un millón de pruebas era de $38 millones de dólares. La compañía de construcción a las que se le ordenaron no tenía experiencia en compras de equipo médico. El Departamento de Salud le adelantó $19 millones de dólares para ser utilizado en esa compra. Ese dinero tuvo que ser devuelto al gobierno cuando la compañía no pudo suplir las pruebas en el tiempo estipulado. Esta transacción resultó ser fraudulenta ya que el costo de las pruebas ascendía a 1,000% del precio establecido. El dueño de la compañía resultó ser un gran contribuyente del partido de la gobernadora.

Todos estos actos de corrupción resultaron motivos para que el pueblo perdiera la fe en la gobernadora.

Pero “la gota que llenó el vaso” fue cuando su propia  Secretaria de Justicia, refirió al Panel del Fiscal Independiente a la gobernadora y a algunos de sus principales ayudantes por actos de corrupción.

Nuevamente, el pueblo de Puerto Rico quedó decepcionado. Ya no soportamos la corrupción gubernamental. El gobierno transparente y limpio que se nos prometió resultó ser tan corrupto como los anteriores.

Por: Dr. Carlos Pérez Morales. Historiador

Fotografía: Carlos Giusti / AP

Last modified: 22/07/2020

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