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El sistema capitalista en su esencia misma conlleva como germen reproductor la explotación del ser humano, su opresión y alienación, por ello no es nada raro que, en los momentos de crisis, quienes sufran las brutales consecuencias de la misma son los y las trabajadoras, son los pobres. 

Hecha pública la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (Enemdu), realizada por el ente oficial respectivo, lo que de por si nos llama a las reservas del caso, por la tradicional, tecnocrática y difusa forma de mostrar los datos. Evidencian lo que señalabamos en el primer párrafo, 1’009.583 personas se encuentran en el desempleo absoluto, lo que quiere decir alrededor del 13, 3% de la Población Económicamente Activa, no tienen ingreso que le permita solventar sus gastos de alimentación, salud, transporte, educación, recreación, vestimenta.

Si a estos datos le sumamos que alrededor del 16,7% no tiene un empleo adecuado, es decir no perciben siquiera el salario básico, amén de sus derechos laborales y de seguridad social.

 2’620.966 personas se encuentran en el subempleo, 34,5% de la PEA, podemos afirmar que más del 50% de la población no tiene asegurado un ingreso regular para poder sobrevivir.

Tómese en cuenta que el costo de la canasta básica antes de la crisis sanitaria provocada por la pandemia COVID-19, superaba los 700 US dólares, mientras que el ingreso básico esta por los 400 US dólares.

Con la Aprobación de la eufemística Ley Humanitaria el ingreso de las trabajadoras se reduce más, pues esta malhadada ley permite la reducción de la jornada laboral con reducciones salariales de hasta el 45%, lo que significará reducción del décimo tercer sueldo en diciembre, los fondos de reserva del IESS, que se calcularán en función de esa reducción, lo que en el tiempo también afectará los procesos y montos de jubilación.

No debemos olvidar que muchas empresas privadas no han cancelado el total de salarios y hay un retraso notorio en las remuneraciones que perciben los servidores públicos.

Sumemos a esto a la imposición del denominado Teletrabajo ha significado una recarga laboral, y de costos en los hogares, pues son ellos los que se ven obligados a pagar por el incremento de costos en servicios de internet, eléctricos y de tecnología que son asumidos por los y las trabajadoras. La jornada laboral se ve recargada pues los niveles directivos imponen horarios y jornadas extenuantes frente al computador. 

Miles de trabajadores han sido obligados a tomar vacaciones en muchos de los casos con sueldos reducidos o sin sueldos, lo cual no es visibilizado y se mantienen en el acuerdo anónimo para evitar los despidos pero que significan una altísima vulneración de derechos de los trabajadores.

La ley del embudo dice la canción es la norma impuesta por este salvaje sistema de explotación laboral, “lo ancho pa ellos, lo angosto para uno”. En el caso ecuatoriano los entes financieros internacionales no han perdido un centavo y el obsecuente gobierno ha pagado puntualmente los haberes por el concepto de la deuda que el país mantiene, 791 millones de dólares en el mes de marzo se desembolsaron por servicio de deuda externa conforme lo señaló el Observatorio de la dolarización,  lo que obviamente ha repercutido en los retrasos en los pagos de salarios, en el deficitario sistema de salud que ha hecho que el país por número de muertos ocupe el tercer lugar a pesar de la diferencia poblacional otros países.

En el mismo periodo se incrementó la salida de capitales al exterior, por parte del patriótico sector privado1911,6 US millones de dólares señala un documento oficial emitido por el Banco Central, constantemente el gobierno y las cámaras empresariales llaman al sacrificio, claro está de los trabajadores mientras ellos mantienen sus ganancias y prebendas. Basta ver el sainete montado con la supuesta reducción salarial de viceministros cuyo salario es de es de alrededor de los $ 4000, que esta semana fue eliminada por obra y gracia del presidente Moreno, burlándose inmisericordemente de los pueblos del Ecuador. Vale recordar que el salario de los asambleístas que bordea los 5000 US dólares no ha sido topado.

En el 2019 los bancos obtuvieron utilidades por 560 millones de dólares, bancos que en los momentos más álgidos de la crisis se avocaron a despedir trabajadoras, y en ningún momento han dejado de percibir sus ingentes ganancias por cuenta del dinero de los ahorristas, pues préstamos y más servicios lo único que se ha hecho es renegociarlos con ganancia obvias para los bancos y en perjuicio de los clientes.

COMO SIEMPRE, son los y las trabajadoras quienes sufren el embate de la crisis y sobre ellos se descarga el peso de la misma, pues esa es la esencia del sistema capitalista del cual el Ecuador es parte, el que pocos grupos económicos se apropien del trabajo y las ganancias generadas por millones de ecuatorianos, esencia que en tiempos de crisis muestra su forma más salvaje y cruda.

Por: Colectivo Editorial ABP Ecuador

Fotografía: Olmedo Carrasquilla II / Radio Temblor Internacional.

Last modified: 21/08/2020

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