Internacional

El mundo después del Covid-19: La gran depresión del Siglo XXI

Introducción

El día 4 de abril había 1.2 millones de casos de Covid-19 en el mundo, aumentando en 80 mil casos diarios y con un total de 67 mil muertos, número que aumentaba a un ritmo de 8 mil fallecidos por día. EEUU se encontraba en el momento de multiplicación geométrica más fuerte, al tiempo que Italia tenía el valor más elevado, y España le seguía a poca distancia de la misma. Pero España lo sobrepasara en la primera semana de abril en número de casos de contagiados a Italia.  Mientras que tuvo un descenso en el número de fallecimientos, como puede observarse en el gráfico abajo.

En el momento de terminar este artículo, Estados Unidos ya se convirtió en el primer país del mundo en superar las mil muertes/día por coronavirus, con 18.586 muertos en todo el país, según el recuento de la Universidad Johns Hopkins. Alemania. Italia y España ya llegaron a la cúspide y comienza a hablarse del mundo después de Covid-19.

¿Cuán mortal es el Covid-19?

La mortalidad diferencial por regiones 

Mucho se ha hablado de la sobredimensión de la fatalidad de la pandemia Covid-19. Tenemos en claro que los grandes medios de comunicación nos hacen ver que el coronavirus es muy contagioso y muy mortal, y nos bombardean a diario con casos de infección nuevos en el mundo entero y contando los muertos como si no hubiera otra noticia para compartir. Mostraremos con datos concretos que el Covid-19 no es tan mortal como nos sugieren, sugestionan y hacen pensar con el bombardeo comunicacional diario.

Revisemos la situación demográfica. En España, la sobre-mortalidad (decesos por encima de la media anual en marzo) por coronavirus es de apenas +16,7%. Es de esperar que en los siguientes meses hasta finales del año, haya sub-mortalidad, al haberse producido ya la sobre-mortalidad entre las personas más frágiles durante los meses del coronavirus. Al final del año concluiremos que el impacto en la mortalidad anual no distará mucho de la media anual normal para España.

Los grandes medios, sin embargo, enfocan sus cámaras y reportajes en aquellas ciudades-metrópolis, de países, donde la mortalidad por Covid-19 es mayor, como en Madrid con una sobre-mortalidad de +71%, Castilla y León +93% y, Navarro +89%. También en Italia el impacto del coronavirus en Lombardía fue el doble de lo observado a nivel nacional, pero las cámaras de los grandes conglomerados de comunicación obviamente no van al campo ni a las ciudades pequeñas o de menor relevancia con escasas conglomeraciones que los centros financieros y comerciales, donde la conglomeración de gente está a la orden del día.

Es cierto que el COVID-19 es un virus muy contagioso, pero la pregunta es si requiere medidas de confinamiento tan generalizado.  Pues con ello paran la economía de una manera sensible durante semanas y meses, causando un paro nacional. Las plataformas de comunicación global en redes, nos explican que la gran crisis económica del momento y la desocupación “casi” mundial se deben al Covid-19. Pero, una vez que la pandemia haya pasado y que las oportunidades de trabajo no se hayan recuperado significativamente, observaremos que no será fácil hacer que la población comprenda y entienda ¿por qué la economía no vuelve a la normalidad? Por lo tanto, seguramente se preguntaran ¿por qué no nos hablan entonces de la Gran Depresión del 2020?, que de hecho se venía llegando después de 2008 al bajar el crecimiento económico y el comercio internacional y en septiembre-octubre de 2019[1] ya hablamos de la Perestroika en EEUU, es decir bien antes de la pandemia del Covid-19.  

La mortalidad diferencial por sexo y edad

Para tener un panorama más preciso de la sobre-mortalidad analicemos el sobre-mortalidad según la edad de las personas. A modo de ejemplo tomaremos también el caso de España. Tal vez sea muy sorprendente pero entre todas las personas con menos de 65 años de edad no se observan más decesos de lo que suele haber en los años sin pandemia. Los medios de comunicación jamás hacen foco en este dato en sus ´análisis´.  En la población de 65 a 74 años de edad, la sobre-mortalidad es de 16.2%, o sea, levemente por debajo de la media nacional (16.7%). La población de 75 años o más, en cambio tiene una sobre-mortalidad de 75% y si tomamos en cuenta los muertos no hospitalarios, la cifra seguramente será más del doble de lo normal.

De acuerdo con los datos hospitalarios de España al 4 de abril de 2020, solamente el 18% de las personas fallecidas por Covid-19 tenían 90 años o más años contra un 27% de personas fallecidas por la gripe en un año normal como 2015. Lo anterior quiere decir que en 2015 falleció un 50% más de personas por la gripe que en 2020 por el Covid-19. Es bien probable, entonces, que a esas edades avanzadas la subestimación de muertos por Covid-19 es de al menos 50% y tratase simplemente de adultos bien mayores que fallecieron en sus hogares sin haber sido atendidos en un hospital. El Instituto Nacional de Demografía de Paris (INED) comparó los decesos por Covid-19 en Francia con los fallecidos en 2018 (por gripe) según los diferentes grupos de edad, como puede verse en el gráfico. INED llega a la conclusión que hay una subestimación notoria de muertos por Covid-19 entre los adultos bien mayores que a menudo suelen fallecer en sus hogares.

Para el caso español observamos una sobre-mortalidad nacional de 17%, pero la de los varones es tres veces mayor que la de la población femenina (23% contra 8%).  Ahora bien cuando uno vive en Madrid (con una sobre-mortalidad del 70%), es hombre (con una sobre-mortalidad tres veces superior a la de las mujeres) y tiene además 75 años o más edad, su posibilidad de fallecer por Covid-19 resulta particularmente elevada. Las mujeres adultas mayores que viven en el interior del país muestran probablemente las cifras normales de años anteriores. Lo anterior no es una situación exclusiva para España, igualmente se observa en Argentina, por ejemplo, cero casos de infectados en ciudades con menos de 12 mil habitantes. 

A partir del fuerte sesgo mortal del Covid-19 entre los adultos mayores, podríamos afirmar casi con certeza que no se trata de un virus “escapado” de los laboratorios de Wuhan. En la cultura china hay un gran respeto por los adultos mayores. En artículos anteriores ya hemos aportado argumentos para considerar que el Covid-19 proviene de laboratorios en EEUU. El coronavirus es un producto para ser usado en una guerra biológica y para arrasar con la población de adultos mayores que en Occidente, son considerados un lastre improductivo y una carga excesiva para la sociedad y los fondos financieros de pensiones, por ello con una seguridad mayor al 90%, podemos afirmar que el Covid-19 salió de laboratorios de EEUU.

La Gran Depresión en Occidente 

La crisis que el mundo enfrentará al salir del Covid-19 no fue causada por el coronavirus, pero sí tal vez la agrave un poco. Ante la baja de la tasa de ganancia en la economía real, puesto que a partir de 2008 las grandes transnacionales y corporaciones financieras han buscado acumular, casi exclusivamente, recomprando sus propias acciones en la bolsa de valores, con créditos a tasas de interés cero otorgadas por los Bancos Centrales.

Tasa de ganancia para el G7 para el periodo 1964-2009 

Fuente: Michael Roberts, 16.09.2017

Estas tasas de interés al cero por ciento, que no son más el resultado de oferta y demanda de dinero en el mercado como solía ser antes de 2001, sino producto de la manipulación de las mismas tasas en beneficio exclusivo de uno cada cien mil personas de la población (0,00001%), a costa del relativo empobrecimiento de más del 95%[2]. Desde el año 2009, las grandes transnacionales, y su elite, han gastado 5.4 billones de dólares para la sola recompra de sus propias acciones, operación por la cual no dejaron de subir hasta el 2020, enriqueciéndose solo a sí mismas.

Desde 1981, la deuda global se ha multiplicado por 39 veces, pasando de 14 billones de dólares en ese entonces hasta alcanzar los 265 billones (o millones de millones) de dólares en 2020.  Son burbujas financieras de capital ficticio que tarde o temprano colapsan. Este colapso ya comenzó en septiembre/octubre de 2019, su indicador más fiel fue el inicio del programa Repo de la Fed[3], mucho antes que el coronavirus fuera una realidad para el mundo. El coronavirus “tapa”, por sobre todo, la causa real de la crisis, que no es una crisis más, sino una que da inicios a la Gran Depresión de Siglo XXI, y probablemente sea la última en la historia del capitalismo.

La OCDE observa en su informe de abril de 2020, que el mundo se encuentra en una Gran Depresión. El 8 de abril la Organización Mundial de Comercio (OMC) publicó un informe que no deja dudas ni esperanza alguna, que una recuperación económica esté cercana. La OMC espera que el comercio mundial caiga un 32% en el 2020. La realidad es que el comercio internacional y la economía en general, ya estaban en caída en picada desde antes de la pandemia, desde septiembre de 2018 si observamos la caída del comercio de exportación e importaciones (ver Chart 4).

Durante la pandemia (febrero-abril de 2020) hemos observado que los gobiernos han tomado medidas, sin debate o votación, acerca de restringir ‘temporalmente’ la libertad de movimiento y ordenar el confinamiento de la ciudadanía, para enfrentar la pandemia, es decir, para el bien común de la población. La supresión de derechos económicos sociales y políticos podría ser aprovechada por las elites financieras y corporativas, aludiendo que la única salida a nivel mundial sería un gobierno global, con una (cripto)-moneda global, que dejara de lado a “la banca responsable de haber generado este caos económico y la Gran Depresión”.

Con la consigna de: “salir de la gran pandemia para salir de la crisis económica” que el coronavirus supuestamente provocó, las élites transnacionales financieras responsables de la “crisis”, procuran imponer por la fuerza un “gobierno global” que exprese los intereses estratégicos de la monarquía financiera global, con todos los rasgos propios de un capitalismo en declive y caída libre. Que requiere, para recuperar posiciones de poder, de un uso masivo de la militarización de las relaciones políticas internacionales. Con lo cual, le es imperioso, imponer también “Panóptico Digital”[4] mundial para legitimarse, situación que hemos ya advertido como posibilidad, en nuestros escritos de 2017. Aunque consideramos que ya hay actores internacionales en capacidad de contrarrestar esta estrategia.

Sin embargo, a estas alturas del 2020 las fuerzas transnacionales continentalistas, ni las globalistas, ya no podrán imponer fácil y linealmente su posición e intereses. En primer lugar, China, Rusia y los BRICS están muy lejos de ser sometidos. Cada día se muestran más capaces de defender sus posiciones y avanzan en concretar el proyecto de la Nueva Ruta de Seda, en su “camino” de construir un mundo multipolar y pluriversal. Por lo tanto, no solo será largo, complejo y difícil que puedan ser sometidas a una “Dictadura” Financiera Transnacional, sino que están en una situación de ventaja, cada vez más grande, para consolidar sus avances. Y, ante todo, llevan la ventaja de haber sufrido, resuelto y salido primero de la pandemia, lo cual les permitió ya en marzo de 2020 poder retomar su senda y poner en marcha toda su economía. Que nunca estuvo parada por completo, solo el área estratégica de Wuhan, como si lo está hoy Occidente.  

A China le afectará la Gran Depresión en Occidente, pero ni cerca de cómo impactará en el mundo anglo-americano. Ya en marzo de 2020, las exportaciones subieron un 5.4% contra una contracción de 7.8% en enero, febrero. Las importaciones subieron un 0.8% contra una contracción de 2.6% en los dos meses anteriores. El motivo de la recuperación pronta de la economía china es: en primer lugar, porque sus inversiones se han dirigido básicamente al ámbito productivo y en una porción menor al especulativo inmobiliario. En segundo lugar, China llevaba ventaja sobre las transnacionales globalistas norteamericanas en materia de Inteligencia Artificial, incluso para combatir al Covid-19, y ha logrado salir de esa pandemia con una mayor ventaja.

Claro que, cuando Occidente se encuentra en una crisis profunda también China se ve afectada en sus exportaciones que debe re-direccionarlas, para ello potenció, y deberá incrementar aún más esa potenciación, de la Nueva Ruta de Seda y de la nueva arquitectura institucional económico financiera multipolar.

En Occidente la globalización financiera parecería haber llegado a sus límites. La pandemia ha mostrado las múltiples debilidades de la híper-especialización, en economías de mono-cultura global. Ha quedado claro que países donde es muy importante la industria del turismo como Italia, por ejemplo, quedarán seriamente afectados. La situación absurda es que países especializados en frutas o flores, que son transportadas a diez mil kilómetros de distancia, con la crisis no solo no podrán exportar sino tampoco importar los alimentos que sostienen a la población especializada en ello. La crisis de los poderes transnacionales pone de manifiesto la necesidad de potenciar nuevamente las naciones, las actividades nacionales en cada país.

Con la Gran Depresión Global, en sus marcos, no hay modo de defender la mediana y pequeña empresa nacional de una tragedia, porque son los últimos eslabones de las grandes plataformas globales.  Durante una Gran Depresión no hay otra salida en los marcos del globalismo transnacional, aunque sí recuperando grados de libertad, capacidades e instrumentos propios de las estrategias en la órbita nacional: gobierno, estado, empresarios y trabajadores. La híper especialización y deslocalización globalista se encuentra profundamente herida de muerte en esta crisis sistémica, y con ella la globalización, deslocalización y flexibilización que informaliza todo lo que no es global.

A las economías no les quedará otra que diversificarse con una concepción que parte de la soberanía nacional, que se coordina en lo multipolar pluriversal. Es ahí donde se presenta el multipolarismo con todo su gran potencial, concretamente a partir de la ampliación de la Nueva Ruta de Seda y con todo su sistema de instituciones alternativas al globalismo transnacional financiero. Incluso con una moneda internacional de reserva alternativa como moneda-patrón al Petro-Dólar: el Petro-Yuan-Oro que ya viene haciendo su despliegue desde febrero de 2018.

Occidente, para salir de la crisis sistémica y de la crisis humana mundial que produce, debería poder retornar a la economía real, pero no lo logrará a menos que deje de aspirar a la maximización de la tasa de ganancia, como bien hemos ya desarrollado y mostrado en nuestra publicación de 2018[5], editado un año después en ingles en Hong Kong.

El Desempleo en la Gran Depresión del siglo XXI

  1. La situación mundial

La segunda edición del Observatorio de la OIT: El COVID-19 y el mundo del trabajo, describe al COVID-19 como “la peor crisis mundial desde la Segunda Guerra Mundial”. Cuatro de cada cinco personas (81 por ciento) de las 3.300 millones que conforman la fuerza de trabajo mundial están siendo afectadas por cierres totales o parciales de su lugar de trabajo. “Los trabajadores y las empresas se enfrentan a una catástrofe, tanto en las economías desarrolladas como en las que están en desarrollo”, declaró el Director General de la OIT.  Según el nuevo estudio, 1.250 millones de personas trabajan en los sectores considerados de alto riesgo de sufrir “drásticos y devastadores” aumentos en los despidos y disminución de los salarios y horas de trabajo. Muchas de estas personas están empleadas en trabajos mal remunerados, de baja calificación, donde una pérdida imprevista de ingreso tiene consecuencias devastadoras.

A nivel latinoamericano la proporción de trabajadores en estos sectores “en riesgo” alcanza el 43 por ciento, según la OIT. Algunas regiones, África en particular, tienen niveles de informalidad más altos aun, lo cual unido a la falta de protección social, gran densidad de población y débil capacidad, plantea a los gobiernos serios desafíos sanitarios y económicos, advierte el informe.

Por ello, se prevén enormes pérdidas en los distintos grupos de ingresos, en particular en los países de ingresos medios altos (100 millones de trabajadores, a tiempo completo). Esto supera con creces los efectos de la crisis financiera de 2008-2009. Los sectores más expuestos al riesgo incluyen los servicios de hospedaje y restaurantes, la manufactura, el comercio minorista y, las actividades empresariales y administrativas.

“Las decisiones que tomemos hoy afectarán directamente la manera en que esta crisis evolucionará así como la vida de miles de millones de personas”, agregó el director. “Con las medidas correctas podemos limitar su impacto y las heridas que dejará. Nuestro objetivo debe ser reconstruir mejor, para que nuestros nuevos sistemas sean más seguros, más justos y más sostenibles de los que permitieron que esta crisis ocurriera”.

  1. La situación en EEUU. 

El desempleo durante el período del 20 de febrero al 3 de abril tuvo un crecimiento alarmante en EEUU. Entre el 20 de febrero y el 20 de marzo creció en un 400%. En la semana siguiente hasta el 27 de marzo, otro 6.6 millones de personas quedaron en una situación de exclusión, como para obtener los beneficios de desempleo. Las solicitudes de beneficios por desempleo (vía google) a finales de marzo fueron 8.5 millones por encima de las ya realizadas a mitad de marzo, como puede observarse en el gráfico abajo.

Desde entonces hasta el 3 de abril, otros 4 millones de personas fueron dejadas en igual situación, con lo que el total llega a 15 millones de desempleados formales. Con ello el desempleo oficial alcanzó el 12.5%. Es preciso saber que esta cifra no contempla los desempleados no temporales (los mal llamados ‘desalentados’), ni los trabajadores ocasionales o estacionales, ni tampoco todas aquellas personas que trabajan por su cuenta y dejaron de poder hacerlo en números importantes con el coronavirus.

Debido a la emergencia nacional, la Reserve Federal estima que otros 47 millones de puestos de trabajo se perderán en el segundo trimestre del año, lo que significaría una tasa de desempleo de 32%. Podemos afirmar, sin mayor riesgo de exagerar, que el verdadero desempleo en EEUU alcanza un 40%. Como la economía norteamericana está basado fundamentalmente en servicios, con una población migrante que se encuentra a menudo en una situación no legalizada, no sería de extrañar que de pronto la mitad de la población económicamente activa de EEUU sufrirá de desempleo en los años próximos.

Una nueva ‘pandemia’ que cobrara muchas vidas

Hemos de saber que la nueva “pandemia del desempleo” tendrá sus propios muertos, también durante la Gran Depresión del 2020: con un aumento abrumador de suicidios. Durante la Gran Depresión de los años treinta (1930-1940), con casi un 25% de la fuerza laboral de EEUU desempleada, se produjo el mayor aumento de suicidios de toda la historia, alcanzando en 1932 la cifra de 22,1 por cada 100.000 habitantes. Una cifra récord de suicidios que no se alcanzó nunca desde entonces. En 2018, la tasa de suicidios en EEUU fue del 18.2 por cada cien mil y con una sobre-mortalidad de 50%, llegaría a una tasa de suicidios del 27 por cada cien mil personas en los próximos años. Una verdadera ‘pandemia’.

En Gran Bretaña, la Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS) reportó un número record de suicidios en el último cuatrimestre de 2019, lo que representó un aumento del 25% comparado con la tasa de suicidios en 2017, cifra elevada que adscribimos a la crisis del Brexit. Se observa, además, que la población menos afectada son los menores de 20 y mayores de 65 años de edad. Dicho de otra manera esta ‘pandemia’ afecta básicamente a la población económicamente activa con centro entre los 45 y 55 años de edad.

Comparemos un momento estos datos de suicidio con los decesos a causa del Covid-19. A la fecha del 8 de abril de 2020, un total de 81.478 personas han fallecido a nivel mundial a consecuencia del virus. La cuadruplicación de esta cifra que cubre 3 meses, nos daría hipotéticamente un total anual de 326.000 fallecidos por Covid-19. La OMS estima que unas 800.000 personas fallecen anualmente en el mundo por causa de suicidio, o sea más del doble que los decesos por causa del Covid-19. Se espera que debido a la Gran Depresión la cifra de suicidios sea un 50% más elevada, o sea, 1.200.000 decesos por suicidio, el cuádruple probablemente de la cifra de defunciones por Covid-19. Pero las Plataformas de Comunicación Global seguramente no solo no lo van a mencionar, sino que no lo van a ‘calificar’ ni siquiera como ‘pandemia’ de suicidios. Esta ‘pandemia’ no va a favor de los intereses del capital transnacional y, por lo tanto, va ser simplemente silenciada, “no transparentada”.

La tasa de suicidios a nivel mundial en los años anteriores a la crisis, fue de diez por cada cien mil habitantes y muestra un patrón muy diverso entre países. Hay países que con tasas más altas de la media mundial como son, según el orden de su incidencia: Rusia, China, Finlandia, Japón, Francia, Uruguay, Argentina, Suecia, Dinamarca, EEUU, Reino Unido, Alemania y Chile, entre otros. Entre los países que están por debajo de la media tenemos según su incidencia a España, Italia, Ecuador, Brasil, México, Grecia, Perú y Jamaica, entre otros. En los países llamados desarrollados hay tasas de suicidio por encima de la media, lo que significaría que su impacto durante la crisis será particularmente elevado y menos en cuanto más nos alejamos de esos grandes centros de la exaltación del consumo, el lujo y dinero.

Durante la Gran Depresión, el desempleo masivo significa para el gran capital población sobrante, que ya no le es funcional como ‘ejercito industrial de reserva’, por lo tanto bien puede “desaparecer” y si no es posible más por migración (cada vez más difícil en una crisis globalizada), será por causa de muerte.  En este contexto nos llama mucho la atención que, el 18 de setiembre de 2019, una junta convocada por el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte por una ‘creciente amenaza de pandemias’ que podrían matar a millones de personas y causar estragos en la economía global. ¿Acaso desde 2019 nos advirtieron a cómo van a solucionar el dilema de la población sobrante en el mundo durante la Gran Depresión? Son tesis Neo-Malthusianas sumamente reaccionarias.

Una Gran Depresión significa que la actividad industrial y comercial ha sido interrumpida por la desconexión intra-cadenas de valor, lo que implica un mayor número de quiebras de empresas y especialmente un mayor número de trabajadores desempleados. Con reducidas posibilidades de migración internacional, una política monetaria que entraría en debate sería la de un Ingreso Básico Universal (UBI). Para lo cual sería preciso de nacionalizar antes, lo que se consideran empresas esenciales para la economía nacional. De lo contrario todo aumento de ingresos no resultaría en un aumento del consumo de las mayorías populares sino en un aumento de los precios y las ganancias capitalistas.

Los bancos centrales en el mundo están vendiendo bonos del tesoro norteamericano en gran escala, para obtener liquidez en dólares. Estos bonos ya nadie los quiere comprar y el único comprador que queda es la Reserva federal. La Fed crea dinero sin respaldo en una cantidad de decenas de billones de dólares mensuales. La Fed junto con la Tesorería (con Trump como dirigente de la orquesta) actúa como el prestamista sin límites para los grandes consorcios y ya no solo compran los bonos basura de dichos consorcios (crédito que obtuvieron para la re-compra de sus acciones que han caído en precio, provocando su incapacidad de pago), sino también adquieren sus acciones (Boeing, entre otros). Estamos en un claro proceso de nacionalización de la economía y no solo en EEUU, sino también en la Unión Europea (KLM-Air France, etc.) se da el proceso. No es nada seguro que esta política cambiará después del coronavirus. Al presentarse la Gran Depresión con toda su fuerza, estimamos que más bien se profundizará. Hasta los trabajadores dependen de los pagos del Estado, cada vez más el ente planificador de la economía.

El desempleo masivo en su efecto domino social

El desempleo masivo y duradero en el mercado de trabajo se transforma en un efecto dominó. Luego, los inquilinos que no pueden pagar sus alquileres ponen en aprietos a los propietarios. Estos últimos ven reducida la capacidad de pagar sus hipotecas. La masiva incapacidad de pago de hipotecas pone en peligro a muchos bancos. Otro tanto sucede con las pequeñas empresas. Los bancos comerciales se ven por ello limitados en sus ingresos agravado además por las bajas de tasas de interés que solo benefician a los megabancos y grandes consorcios. Las bancarrotas estarán al orden del día.

La Banca Central en general, y particularmente la Reserva Federal -Fed-, ha tenido que intervenir masivamente para tratar de salvar una vez más a los megabancos y las grandes corporaciones, quienes son los únicos responsables de esta mega-crisis. Pero algo ha cambiado, la Fed ya no financia la recompra de las acciones para que las grandes corporaciones financieras puedan seguir sosteniendo su “acumulación financiera” por economía de “casino o “timba” financiera. Sus acciones por lo tanto tienden a la baja aunque sea de manera menos abrupta.

El colapso del dólar que ya hemos anunciado hace tiempo definitivamente se dará en 2020, abriéndole las puertas a “otras” soluciones o actores. Una, para que las élites impongan una sociedad sin dinero-en-efectivo. Ya está la propuesta de ley de los continentalistas norteamericanos en el Senado para crear el dólar digital, proyecto posible pero sin mucho futuro con la crisis llamada Perestroika Norteamericana. Por otro lado, la Reserva Federal (de los Globalistas), con otras bancas centrales (fuerzas globalistas), están tratando de impulsar una criptomoneda global.

Pero también hay diálogos entre Trump, Xi Jinping y Putin para crear una cripto-moneda multipolar. Para fines del 2020, veremos el gran avance en el desenlace de la batalla entre el multipolarismo pluriversal (en sus dos componentes), el continentalismo norteamericano y el globalismo unipolar. La Humanidad intuye, percibe y sueña con una salida que los incluya, y luchará por ello ante la fuerte realidad en medio del gran desempleo y que podrá darse a partir del multipolarismo-poliédrico pluriversal que conjuga lo económico-político. De la suma de lo Nacional en lo Multipolar Poliédrico Pluriversal con lo político-cultural-religioso.

Bibliografía

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Tylor Durden,  British Suicide Rate Soars To Record High, Zero Hedge, 11 de abril de 2020

Brandon Smith, The Elites Are Already Prepared For The Coming Collapse Of The Dollar Bubble, Zero Hedge 9 de abril de 2020

Tylor Durden, Futures jump as Chinese Trade unexpectedly outperforms, Zero Hedge, 14 de abril de 2020


[1] Perestroika: De la caída Soviética a la de Washington – 1989-2020.  Wim Dierckxsens, Walter Formento

18/10/2019. https://www.alainet.org/es/articulo/202728

[2] Crisis mundial 2020 y transición al postcapitalismo. Wim Dierckxsens, Walter Formento, Andrés Piqueras, 17/02/2020. https://www.alainet.org/es/articulo/204788

[3] Repo: el desconocido mercado que mueve US$3 billones al día en Wall Street.  https://www.bbc.com/mundo/noticias-49769339

[4] El panóptico digital, ver: https://www.xataka.com/privacidad/panoptico-digital-gran-temor-distopico-que-acecha-revolucion-datos-inteligencia-artificial-dataveillancehttps://verne.elpais.com/verne/2018/02/09/articulo/1518186464_156425.html

[5] El Capitalismo en su Declive….

Por: Wim DierckxsensWalter Formento

Fuente: ALAI

Gráfico:  Ahmad Rahma

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