Panamá

Una carta al compañero Javier Víquez

Con dolor y fuerza nos despedimos, haciéndonos eco de tu incondicional enseñanza humana que impartiste más allá de la formal educación, la cual hiciste con tu sabiduría, herramienta diaria de nuestra liberación y lucha.

Te recordamos compañero, como aquel encuentro por vez primera, luchando por la necesidad de miles de jóvenes de escasos recursos que no podían ir a la capital para ingresar a la carrera de derecho y ciencias políticas en el año de 1997. La cual tu solidaridad y apoyo junto a compañeros/as, fortaleció la lucha para que se aprobara la licenciatura de Derecho en Veraguas.

Tanto fue la alegría, pero tanto fue el momento emblemático que despertó en nuestras conciencias, el deber de organizarnos y luchar incondicionalmente, y ha sabiendas de las circunstancias en que el país se sumergía en la desigualdad, pobreza y privación de la vida. Hecho notorio, en que la realidad nos exigió junto a ti, emprender esta historia revolucionaria en los pasillos universitarios, en los campos del interior hasta más allá de las fronteras istmeñas.

Rebeldes siempre, pero en la incursión al escenario político, aprendimos que las energías pueden avasallar los vicios y el derrotismo en el que el sistema dominante impone, por eso las escuelas de cuadros impartidas, fue la virtud formativa ante el hostigamiento mediático, en donde la disciplina y el coraje alimentaron nuestros principios para ser libres y pensantes, hacia el deber de transformar sin horario los rincones en que la injusticia imperaba.

Son muchas los pasajes en la que compartimos, y en la que queda esa actitud ejemplar para la acción cuando hacías lectura de la sociedad, para comprender y continuar las tareas solidarias con hombres y mujeres que asumieron este proyecto político que es la VIDA.

Luchaste por la soberanía panameña, contra la privatización de la seguridad social, contra la violación de la autonomía universitarias en tiempos de la privatización del agua en 1998, luchaste ante el terrorismo de estado y junto a otros pueblos de Latinoamérica por la liberación. Fuiste eslabón de la lucha ambiental, cuando la comarca Ngäbé se exponía a la explotación de los bienes naturales, como también en muchas ocasiones fuiste piedra angular por la justicia ante las violaciones de los derechos humanos como fue en Changuinola, San Félix y Colón. Nunca dejaste de lado la solidaridad hacia los caídos y empobrecidos.

Tanto fue tus enseñanzas, que compartiste también otra forma de ver la vida en la lucha campesina, magisterial, indígena, estudiantil, sindical, ecológica, en defensa de la mujer y otros sectores en donde tus principios siempre fueron bienvenidos, por que con tu carisma, encendías esperanza a través del lenguaje positivo que distribuías.

Gracias por que no solo conviviste políticamente, sino como familia, en donde se genero los mejores ejemplos para los compañeros/as y la militancia, cuya lección debía ser cuestión de unidad y amor revolucionario hacia quienes teníamos responsabilidad y compromisos delicados en las bases y en donde fuésemos.

Fuiste fiel ante el deber de sembrar humanismo en los espacios arrancados por las desigualdades y la intolerancia del supuesto desarrollo, fuiste un abnegado compa que nos enseño a superar dudas, a que el miedo es una defensa para no flaquear, y que la compresión es la virtud de valorar las imperfecciones humanas.

Te fuiste, comprendiendo desde nuestras trinchera que la lucha sigue, que el campesinado te recordará a la hora del café y la tribuna en defensa de las tierras, en que el indígena no dejará de agradecerte lo que hiciste por defender la vida contra la avaricia del oro, y que en las marchas el educador e incansable trabajador no dejaran de gritar las consignas que compartimos en las calles contigo.

A donde quieras que estés compañero, seguiremos por los senderos del trabajo, la lucha y el amor por la vida, la gente y el pueblo, al que te acogió por lo que hiciste en los duros momentos en que el yugo del opresor empobrecía a el país. Por esa gallardía no te olvidaremos, por que entre alegrías y sonrisas, siempre hubo tiempo para decirle a la vida gracias por las victorias y metas cumplidas.

Compañero Javier, no te decimos adiós, sino hasta luego porque seguirás en el horizonte marcando como brújula el norte de la lucha revolucionaria por la felicidad de nuestros pueblos.

Hasta la victoria siempre…

Olmedo Carrasquilla Aguila
Movimiento Revolucionario 9 de enero MR-9

Costa Rica, 16 de agosto de 2015.

Previous post

Mujeres se toman el puente sobre río Grande de Térraba (Video)

Next post

No descansaremos por nuestras tierras…

1 Comment

  1. Yuri Pittí
    17/08/2015 at 12:25 PM — Reply

    Hasta siempre compañero!

Leave a Reply to Yuri Pittí Cancel reply