Panamá

El fracaso de la gestión política neoliberal de la pandemia

Durante las últimas semanas hemos observado al funcionariado de salud manifestándose en las calles y aceras reclamando su derecho a ser protegido del contagio y poder cumplir su función en las mejores condiciones de seguridad personal y colectiva. Las consecuencias de aferrarse a las políticas neoliberales en salud han sido terribles. Las denuncias de la Dra. Fabiola Cárdenas, del Hospital San Miguel Arcángel, respecto a la situación en las instalaciones de salud, son el producto de políticas que no tienen como prioridad la vida humana: no hay batas quirúrgicas, guantes, gorritos ni calzados.

LA SALUD PÚBLICA EN HARAPOS

Y no se trata tan solo de ese hospital, en igual situación se encuentra el Hospital Santo Tomás y prácticamente todas las instalaciones sanitarias y hospitalarias públicas del país. Y los insumos que llegan en muchas ocasiones son de mala calidad. La falta de personal tiene agotados a los trabajadores de la salud en todos los niveles, y la falta de insumos ha posibilitados sus contagios y muertes más allá de lo razonable. A todo ello hay que sumar la falta de pago de homologaciones, bonificaciones, los retroactivos, las maestrías clínicas y los turnos extras.

El abandono es de tal gravedad que los funcionarios de las instalaciones hospitalarias han tenido que realizar manifestaciones, en su hora de almuerzo y tiempo de descanso, para exigir el material necesario y evitar su contagio. Incluso los técnicos en la lucha contra los vectores han tenido que ponerse en huelga para que sus solicitudes sean escuchadas. No hay forma alguna de justificar este atentado contra los trabajadores de la salud y el derecho humano a la salud de todos los ciudadanos.

UN ZARPAZO INMOBILIARIO Y MIGAJAS PARA LA SALUD

El gobierno nacional retiró del Fondo de Ahorro de Panamá 85 millones de balboas, de los cuales 80 millones servirán para reforzar el Fondo Solidario de Vivienda, posibilitando el subsidio de diez mil balboas a los promotores de viviendas cuyo valor no supere los 70.000 balboas, siempre que la misma haya alcanzado un 60% de avance en su construcción. Se supone que dicho subsidio es para beneficiar a las familias de escasos recursos.

En verdad, los promotores son los únicos beneficiados pues son ellos quienes reciben directamente dicho “subsidio”, sin que la vivienda esté terminada y en momentos en que no está autorizada la construcción privada y muy pocas personas están en condiciones o interés de comprar viviendas debido a los efectos de la pandemia en sus economías. Por su parte, los bancos no están en disposición de mantener u otorgar hipotecas para viviendas nuevas a ciudadanos que tienen suspendidos sus contratos o simplemente han perdido sus empleos. A todas luces se está favoreciendo a los constructores privados en medio de la pandemia.

Los cinco millones restantes serán utilizados para la compra de equipos, insumos médicos y medicinas. En otras palabras, de 85 millones solo un 5.1% se dedica a la lucha contra la pandemia y un 94.9% a beneficiar a los constructores de viviendas.

DECISIONES INTERESADAS

El “hospital modular” de cien camas es otro ejemplo clarificador y censurable de los intereses a los que sirve la política de salud del actual gobierno. La empresa que construyó el nuevo Centro de Convenciones de Amador, aún sin entregar, le ofreció al Gobierno Nacional poner a su disposición la utilización de dicho Centro, posibilitando la instalación de aproximadamente mas o menos unas mil camas. El ministro Sabonge rechazó el ofrecimiento con la excusa baladí de que los acuerdos con la empresa del “hospital modular” estaban muy avanzados y que por lo tanto el ofrecimiento llegaba tarde. Hoy dicho rechazo está siendo investigado.

Varios meses después de rechazado el ofrecimiento, el Ministerio de Salud se ve obligado a recurrir al Centro de Convenciones Figali y al Centro de Convenciones de Amador buscando escapar del colapso de las instalaciones hospitalarias ante el aumento incontrolado de los infectados por el Covit-19. Dicho de otra manera, lo que en su momento fue un ofrecimiento rechazado para justificar la contratación del “hospital modular”, hoy tardíamente resulta imprescindible.

LO PRIVADO PRIMA SOBRE LO PÚBLICO

Esos dos ejemplos bastan para dejar claro que la pandemia ha tenido un manejo político completamente errado, y sin conceptos claros de cómo detener la pandemia, pues se está priorizando el interés privado sobre el público, con las consecuencias terribles que dicha política neoliberal está teniendo.

La apertura del segundo bloque y el aumento vertiginoso de los contagios que provocó, son otro ejemplo de que el interés privado está por encima de la salud pública debido al manejo político neoliberal de la pandemia. No podemos olvidar el cierre tardío de Minera Panamá, con las consecuencias de muertes y contagios que produjo; la contratación tardía y a cuenta gotas de personal sanitario, que hoy obliga a la búsqueda igualmente tardía de médicos especialistas en el extranjero, así como del personal auxiliar necesario para la trazabilidad de los contagiados.

LOS BONOS DEL HAMBRE

Existe un claro consenso en que el otorgamiento de 100.00 balboas mensuales, a los que tienen la suerte de recibirlos, es una invitación a salir a la calle a “buscarse la vida”, generando así la expansión del contagio. Ante esa realidad el gobierno mira para otro lado sin percatarse que está comprando todos los boletos de una rifa que tiene como premio un estallido social de consecuencias impredecibles.

Si a todo lo anterior le sumamos la provocación que significa el ataque vandálico contra el Código Laboral que lleva a cabo el Ejecutivo con el respaldo de la dirección de los gremios de la empresa privada, y la pérdida de credibilidad por los graves señalamientos de corrupción gubernamental en medio de la pandemia, podemos afirmar que la mesa del enfrentamiento social está servida.

Movimiento Democrático Popular

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