Panamá

POSICIÓN DE ESPACIO ENCUENTRO DE MUJERES

¡Alto! que la pandemia del gobierno empresarial no vulnere los derechos laborales

Reformar el Código de Trabajo ha sido una vieja aspiración del empresariado en Panamá. La emergencia nacional declarada por la pandemia del COVID-19 parece el momento idóneo para lograrlo. Por un lado, el presidente Cortizo nos ha dejado saber que todas las semanas se reúne con el liderazgo de ese sector.  Por otro, los sectores sindicales salen sin acuerdo de un diálogo sobre las modificaciones al Código de Trabajo. Es en este contexto que el MITRADEL presenta el proyecto de Ley 354 ante la Asamblea Nacional.

Desde que iniciaron las medidas de distanciamiento social, las mujeres hemos planteado que sobre nuestros cuerpos recae el peso del trabajo de cuidado en los hogares. Somos, además, la mayoría de la masa trabajadora que responde a la pandemia en el sistema de salud, entre enfermeras, auxiliares, personal de limpieza y otras labores. De los 270,000 contratos suspendidos, 100,000 corresponden a contratos de trabajadoras. Quienes tienen contratos suspendidos ven sus ingresos reducidos, sufren cambios en sus turnos y ven afectados sus pagos por horas extraordinarias.

En la actual circunstancia de aislamiento, ninguna Reforma al Código de Trabajo se realizaría en un ambiente democrático ni con procedimientos transparentes, pues no existen las condiciones para el debate ni existe garantía de que los derechos de las partes más débiles de la relación capital/trabajo vayan a ser tutelados adecuadamente.  

Esta reforma al Código incluye normas de carácter temporal y abarca el periodo comprendido entre marzo y diciembre del 2020. Nosotras nos preguntamos: ¿no podía encontrarse un mecanismo legal que protegiera a les trabajadores con contratos suspendidos? ¿Cuál es el contenido sustancial de toda esta trama de reforma pandémica?

La pandemia ha lesionado la salud de la población, sí. Pero las reformas minaron sus derechos laborales y el neoliberalismo por tres décadas redujo los servicios públicos y los salarios y precarizó la vida en su conjunto. Las condiciones de empleo en este país ya transitan por la precariedad. Ante estas realidades, no podemos sino pensar que el objetivo latente no es proteger los derechos laborales, sino facilitar a los neoliberales un escenario para hacerse de un marco legislativo laboral aún más a tono con sus intereses, que les permita aumentar sus ganancias así sea sacrificando las conquistas obreras.

El EEM tiene especial preocupación ante la situación de las mujeres trabajadoras. Hasta junio del presente año, alrededor de 3641 mujeres han presentado licencias por maternidad, según datos de la Caja de Seguro Social. En la normativa laboral vigente no se contempla una protección efectiva a las mujeres embarazadas con contratos suspendidos, situación que deja a miles de mujeres en total desprotección.  Esta situación implica para ellas la suspensión de su salario, dificultando su acceso a la pensión de maternidad y amenazando su derecho a la salud y al bienestar garantizado tanto por el Código de Trabajo como la Constitución Nacional.  Esto es lo único que consideramos rescatable de la propuesta presentada. ¿Algún diputado o diputada tomará para sí esta bandera? ¿Alguna institución de las llamadas a proteger la infancia, la niñez, la salud o a las mujeres se hará eco de esta población? Por ahora el silencio resulta ensordecedor.

En el mercado laboral son muchos los derechos No garantizados. Entonces, ¿por qué no pensaron en la valorización del trabajo doméstico remunerado? ¿Por qué no obligan a pago igual a las mujeres cuando realizan iguales funciones que los hombres? ¿Por qué continúan castigando a las mujeres que más estudian, al pagarle menos por sus capacidades? ¿Por qué el trabajo de cuidado que realizan en su inmensa mayoría las mujeres no le reconocen un salario?

Como ven, en materia laboral nos quedan debiendo, no desde estas propuestas reformas, sino desde siempre. Su reforma pandémica muestra el desprecio que han sentido siempre.  Mientras, las pobres, los pobres y les pobres seguimos muriendo por el Covid-19, por el hambre y el abandono social, depositando esperanzas famélicas en instituciones débiles y acudiendo a un sistema de salud debilitado por sus políticas neoliberales y su corrupción.   En este contexto, ¿qué confianza vamos a tener en un proceso en el que ni a debates podremos asistir?

Les trabajadores, los sectores populares y la ciudadanía sabemos que cuidando la vida hoy, defendemos nuestros derechos y cambiaremos la sociedad pandémica.

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