Panamá

Morir por el virus o de hambre

‘Nos mata el virus o el hambre: queremos solución’, rezaba un letrero en una de las más de 60 protestas del último mes, ante la desesperación de la población humilde de ver desaparecer en un tris sus fuentes de ingresos, obligada al confinamiento y sin percibir la ayuda social prometida por el Estado.

Si bien desde fines de marzo se anunció que el ‘Plan Panamá Solidario’ (que incluye bolsas de comida, bono solidario y vale digital) llegaría a un millón de personas, a casi dos meses de haberse declarado la emergencia nacional, la mayoría de los beneficiarios acusa no haber recibido tal ayuda, debido a la distribución clientelista por parte de los gobiernos locales, o bien, ser totalmente insuficiente para cubrir sus necesidades de alimentos, higiene y medicinas (bolsas de comida de 21 balboas dos veces al mes o bonos de 80 balboas mensuales). Opinamos que la cuantía de estos últimos debería ser equivalente al costo de la canasta básica de alimentos, la cual es superior a los 300 balboas por mes.

Mientras tanto, la ciudadanía ha visto con gran estupor cómo el gobierno se ufanaba de haber liberado el Fondo de Ahorros de Panamá para las necesidades de la crisis sanitaria, así como haber obtenido empréstitos y donaciones y emitido bonos, por miles de millones de balboas. Pero, además, cómo se utilizaba la pandemia para enmascarar sobrecostos en la compra de equipo de salud e implementos, trátese de ventiladores, gel alcoholado, mascarillas, condones, publicidad, hospital modular, etc.

La gran indignación popular ante la corrupción y la ruindad de quienes administran el aparato estatal se dio cauce no sólo a través de los cierres de vías, sino en las redes sociales y los repiqueteos nocturnos de pailas. Esto condujo al Presidente de la República a adelantar la emisión de los vales digitales (por la misma suma de los bonos) y su distribución a 84,000 personas; así como a suscribir un acuerdo con la Asociación Bancaria para amagar los reclamos ciudadanos de moratoria, lo cual en el fondo se traduce en una inyección innecesaria de 500 millones a los bancos.

La presión de los círculos empresariales está precipitando el levantamiento de la cuarentena, a costa de la salud del pueblo panameño. Con la pandemia han quedado claro los intereses a los cuales sirven los actuales gobernantes.

Por: Anayansi Turner. Abogada y docente universitaria

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