Internacional

Las Mujeres de Mesoamérica se quieren vivas

El 25 de noviembre reciente, miles de mujeres en américa latina salieron a visibilizar nuestro derecho a una vida sin miedo, sin violencia, sin abusos, sin violación a la dignidad e integridad personal. Este día conmemoramos la vida y el heroísmo de las hermanas Minerva, Patria y María Teresa Mirabal, las mariposas, asesinadas por la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo en República Dominicana, cuyos cuerpos fueron encontrados sin vida en 1960. En homenaje póstumo la fecha fue instituida por el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe en 1981, como Día Internacional contra la violencia hacia las mujeres.

Radio Temblor Internacional estuvo en la marcha en Guatemala, las avenidas principales donde se ubican las instancias gubernamentales se vistieron de creatividad, expresar nuestras violencias convoca. Y es que la violencia contra las mujeres en Guatemala, sigue siendo uno de los principales obstáculos que limitan el ejercicio de los derechos de todas las mujeres.

Dominga contreras, camina apoyada en sus 74 años, despacio y firme, callada pero concentrada en todo el entorno. La saludamos y nos presentamos, le pedimos que nos acompañe en el camino, con su historia.

Este 25 de noviembre, los caminos se entrelazan con las luchas de todos los pueblos de América Latina que resisten y luchan para construir países más humanos y justos para todas y todos. El panorama no es alentador, pero persiste la esperanza y la lucha.

En Guatemala, durante el gobierno de Jimmy Morales, han muerto de forma violenta más de dos mil 500 mujeres. Cada día en el país, aproximadamente, 6 niñas menores de 14 años dan a luz producto de violación, también a diario, 30 mujeres presentan denuncias por delitos de violencia sexual; la mayoría de casos aún esperan justicia.

Un comunicado de la Unión Nacional de Mujeres Guatemaltecas, califica como grave la presencia militar en territorio guatemalteco, bajo el argumento de los “estados de sitio”, ya que esa presencia conlleva un regreso al pasado y a seguir utilizando la estrategia de terror para controlar los cuerpos de las mujeres. al tiempo que exigen justicia por el femicidio institucional de las 41 niñas que murieron en el incendio del 8 de marzo de 2017, en el mal llamado “Hogar Seguro” Virgen de la Asunción, además piden   

En Panamá, la voz también se alzó. Un comunicado, expresa el sentir del encuentro de identidades feministas, que reúne a por lo menos 10 organizaciones feministas, y que además fue suscrito por 32 organizaciones de mujeres, y que reza que todas juntas con la comunidad Lgbtiq+, mujeres indígenas, afrodescendientes, las trabajadoras, adolescentes, exigen abrir un proceso constituyente que debata cuál modelo económico y social necesitamos para satisfacer los derechos que el estado panameño nos niega a la mayoría.

Durante los últimos tres años (2017 y hasta octubre de 2019) la violencia doméstica está por encima de quince mil denuncias. En este mismo periodo las violaciones sexuales superan las dos mil 500 denuncias y el acoso sexual a adolescentes entre 14 y 19 años resulta en alrededor de dos mil por año, según datos estadísticos de la página web del Ministerio Público.  

En México, son 9 las mujeres asesinadas cada día, y quizás como uno de los casos más preocupantes, en Nicaragua, el gobierno de Daniel Ortega, impidió que por segundo año consecutivo las mujeres organizadas salieran a las calles a exigir respeto en contra de la violencia hacia las mujeres que en 2019 ha dejado 50 mujeres asesinadas. Y la situación, se agrava, pues en Nicaragua el gobierno violentó los derechos Constitucionales como el de recibir agua y el derecho a manifestarse en huelga de hambre, con el impedimento a recibir asistencia médica y agua, que son condiciones mínimas, denunció la Comisión Permanente de Derechos Humanos.

Las mujeres latinoamericanas parecen tejerse en medio de resistencias, ante gobiernos de turno que no les asignan recursos para que puedan implementarse las políticas públicas necesarias para velar por su seguridad y una vida digna, a la vez, señalan, que tampoco existe voluntad política que deje un mensaje claro a los maltratadores que el delito por daño a las mujeres es castigado con contundencia.

Redacción de Sharon Pringle Félix

Fotos de Sandra Puac Cosholcá -UNAMG

Previous post

La independencia de Panamá de 1821

Next post

Masacre en Cochabamba: aumenta la violencia de los militares contra los indígenas

No Comment

Leave a reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *