Internacional

Carta de solidaridad con el pueblo de Honduras

Una vez más el silencio se cierne sobre la lucha potente y vital del pueblo de Honduras que en este mayo del 2019 se levanta contra los planes de privatización total de la educación y la salud acordados por el Fondo Monetario Internacional y el ilegítimo gobierno de Juan Orlando Hernández (reelecto de manera anticonstitucional en noviembre del 2017.)

Una vez más, las noticias del mundo no cuentan las decenas de tomas de carretera, movilizaciones, acciones colectivas, resistencias pacíficas de la gente hondureña que defiende su vida ante la embestida brutal del más violento de los neoliberalismos en la región centroamericana.

Hemos seguido con interés la energía y las formas de lucha de quienes resisten a la puesta en marcha de un régimen que públicamente tiene múltiples indicios de actos de corrupción. Conocemos de las demandas de los movimientos sociales quienes han denunciado que los presupuestos que debieron destinarse a la salud y educación del pueblo hondureño se han desviado a engrosar el presupuesto militar y policial que protege a las iniciativas privadas nacionales y transnacionales que se enriquecen con el régimen extractivista.

Que el resultado de esa política represiva se cuentan en centenares de personas asesinadas, criminalizadas y exiliadas, y miles de migrantes que en éxodos desesperados huyen de la violencia institucional que este régimen ejerce para disciplinar a la población hondureña.

De ahí que nosotras y nosotros, personas que usamos una gran parte de nuestro tiempo, cuerpo y voluntad para entender y hacer pensamiento crítico desde las aulas y espacios de investigación, la escritura y los encuentros, nos solidarizamos con la tenaz lucha que se libra en Honduras. Celebramos los liderazgos que se van perfilando en los gremios de docentes y personal de salud que entienden que la vida sólo es posible en dignidad, ciencia, bienes públicos, justicia.

El pueblo de Honduras lucha por salud y educación pública para su gente, para que las balas y las cárceles no sean el destino de miles de niñas y niños, jóvenes y adultos que están hoy mismo en las calles, usando su cuerpo y su voz para detener un sistema neoliberal que arrasa con los ríos, las montañas, los bosques y los cuerpos de miles de personas en el mundo.

Hoy, también somos Honduras.

Exijamos que se detenga la represión y se deroguen los decretos que privatizan la salud y la educación, demandas principales de este movimiento hondureño que resiste. Alentamos para que todas las personas adhieran este respaldo y se posicionen al lado de la justicia para los pueblos.

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