Panamá

El poeta y su luna…

[Nota previa necesaria: Aunque solemos estar colgados de la luna no nos desvinculamos de lo que hoy acontece al hermano pueblo venezolano. Ni nos olvidamos que hace dos siglos de Venezuela partió el Ejercito Libertador de buena parte de nuestra América; ni que esa tierra generosa recibió en su momento a miles y miles de perseguidos políticos y migrantes económicos. Volverán a encontrar un rumbo, entre ellos mismos. Pero nunca más será tolerada otra invasión imperial a esta amada región; a estas tierras que nos son sagradas. No nos vengan más con hipocresías, que ya no les creemos. El pueblo estadounidense tiene más que ofrecer, con nobleza y altura, que la prepotencia y falsedad de su elite corporativa.]

(Jorge) Me toca a mí este mes buscar tema y pretexto para la Luna Llena y me encuentro al poeta Jaime Sabines. Y es que estamos en marzo y en marzo nació y se mudó, quien fuera uno de los mayores poetas latinoamericanos del siglo XX. Sabines se nos murió en marzo de 1999 y estimo que ya debe haber regresado. Por ahí andará, quizás de golondrina sobre Chapultepec, de muchachita en Polinesia o de niño en Líbano, donde había nacido su padre, Julio Sabines. 

Don Julio era oriundo del poblado de Sacbin, cerca de Beirut: de ahí viene el castellanizado apellido “Sabines”. Tras una temporada en Cuba, llegó de emigrante a México donde nació Jaime. El padre fomentó en el hijo la pasión por la lectura y el hijo dejó saber varias veces, agradecido, que fue el padre razón primaria por la cual escribía poesía. A su muerte, le dijo:

Me acostumbré a guardarte, a llevarte lo mismoque lleva uno su brazo, su cuerpo, su cabeza.No eras distinto a mí, ni eras lo mismo.
Eras, cuando estoy triste, mi tristeza.
Eras, cuando caía, mi abismo,
cuando me levantaba, mi fortaleza.
Eras brisa y sudor y cataclismo
y eras el pan caliente sobre la mesa.

(Cebaldo) Los poemas de Jaime Sabines me han acompañado desde hace algún tiempo. Recuerdo que meses después de su “siembra” – como llaman al entierro el pueblo kuna – visité la ciudad de México, donde todavía se sentía la presencia de Sabines en cafés, bares y parques; y seguro también en pieles y memorias.

Y me contó Diguar Sapi, nuestro querido coreógrafo, quien fuera anfitrión aquella vez en el DF, que el día en que por la TV, la radio y los periódicos anunciaron la muerte del poeta, todos empezaron a leer sus poemas… ¡Y miles y miles de mexicanas y mexicanos amanecieron leyendo los poemas de Sabines! En casas de barrios populares, en las alamedas, en las universidades, en cantinas, en refugios de amorosos, en las cárceles, en las iglesias… ¡Qué hermoso homenaje a un poeta amado! 

(Jorge) ¿Cuánto no se habrá escrito sobre la Luna? Permítanme poner en la mesa y por partes el poema “La Luna” de Sabines, para que con Cebaldo Inawinapi conversemos sobre tan cálido texto.

La Luna
La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante,
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía.

“La luna se puede tomar a cucharadas…”. Ilustración de Ani M. Ventocilla.

Sí, seda a algunos la luna pero acelera a otros: se alborotan los locos en las calles con la luna llena y es el día cuando más denuncias atienden las comisarías.

(Cebaldo) Este poema en particular lo guardo como un amuleto. Ando siempre acompañado con él en mi mochila. Cada vez que puedo lo leo y lo releo; y lo regalo. Sí, hay canciones, filmes, historias de la luna; con la luna y a la luna. Por eso yo, eterno aprendiz de hechicero – de escritor – me propuse un día escribir mi primer libro que se llamaría “El Libro de Olodualigipiler”, que es el nombre que se da a la luna en la lengua de símbolos y magias de los poetas kuna.

Es parte intima de nuestra cultura, historia y vida. ¡La luna es el abuelo mayor, que un día de tanto amor y dolor se lanzó desde la Tierra a cuidar el mundo! Cantan nuestros  poetas mayores que al comienzo de los tiempos, cuando la Tierra estaba en gestación y aún no existía la luna, un joven llamado Olonidalibipiler vivía con Gabayai, su hermana, a orillas de un gran río. Una larga historia de amores imposibles, provocó al final la huida de nuestro héroe hacia el cielo, donde se transformó en la luna y tomó otro nombre: Olodualigipiler, nombre sagrado, chamánico. 

Un pedazo de luna en el bolsillo
es mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
para ser rico sin que lo sepa nadie
y para alejar a los médicos y las clínicas.

(Jorge) ¡Totalmente de acuerdo! Es un regalo, una gran suerte la luna. Tanto que sin ella no habría en la Tierra vida tal como la conocemos. Ponga atención lector: no estaríamos aquí conversando de no ser por ella, …como tampoco de no ser por los árboles.

(Cebaldo)  Nos guiamos por la luna. Ella, o él (para la cultura kuna la luna es masculino), marca los días, las mareas, los humores y los caminos. Por eso cada mes dule está dedicado a la luna. Dilla nii, este marzo que recordamos a Sabines, es el luna del árbol Palo Santo (Triplaris cumingiana). 

Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir.
Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.

(Jorge) ¿Qué puedo agregar a estas palabras de Sabines? Uno se calla no más y deja pasar al poeta y su aureola…

(Cebaldo) Las mujeres de las aldeas kunas han conseguido entender este lenguaje lunar al coser las molas, esas blusas de telas de colores donde tatúan sueños, deseos, miedos, historias y encantos… que saliéndoles del lado izquierdo del pecho se desliza hasta la punta de sus dedos. Me cuenta una de esas magas, que él, la luna, esta allí, con sus fases, pero que para los hombres es algo que no conseguimos ver, descifrar. 

¡La luna protege a quienes saben recibir sus rayos, sus guiños, su luz!

“Las mujeres de las aldeas kunas han conseguido entender este lenguaje lunar al coser las molas (…) que saliéndoles del lado izquierdo del pecho se desliza hasta la punta de sus dedos” Mola de Ines Kantule/Usdup 

Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas.
-JS

(Jorge) Termino agradeciendo a mi sobrina Carmen Rosa Zalles quien hace ya varios años me presentó a Sabines y a su luna. Para quienes deseen escuchar al poeta recitando su creación aquí les dejamos el enlace: www.youtube.com/watch?v=BcRhV0ALl6g

Bajar “Luna Llena” PDF

Por: Inawinapi

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